Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 5 de marzo de 2009

Mi gran noche (y II)


Anoche se celebró la tertulia sobre mi ensayo "Amor: agitar antes de usar" (el título original era "El amor agitado" pero la editora prefirió el otro porque resultaba más comercial).

Para que Mercedes pudiera asistir, su hermano se quedó con los chiquillos. Por lo que luego nos contó, Darío se pasó todo el rato llorando como loco y Juan haciendo de las suyas. Como dice Mercedes, hemos quemado un cartucho y ya no podremos contar con mi cuñado hasta dentro de varios lustros.

Mi cara desbarbada y la ausencia de esos kilos de más acapararon los primeros halagos. Como tengo un carácter complicado me tomo ciertos piropos por el lado oscuro. ¿Qué quiere decir eso de que estoy más guapo sin barba? ¿Insinúas que estaba feo con ella? Incomprensiblemente, mis ropajes mod no merecieron ningún comentario. Y eso que me puse mi corbatín Merc negro con calaveras.

El ambiente familiar de la tertulia tuvo su gracia. Estaban mi madre, mi tía, mi hermana Laura, antiguas vecinas y gente que conoce a mi familia "desde antes de que yo naciera". Antes de empezar mi madre empezó a sacar frutos secos, bombones del Día (Mensaje para mi madre: Mamá, la próxima vez compra bombones belgas o, al menos de la Caja Roja, que lo del Día es muy cutre), refrescos y licores de varios tipos. Aquello me desconcertó y me hizo temer lo peor. Por un momento me imaginé que nos amorrábamos todos a los licores y que acabábamos borrachos como piojos filosofando sobre el desamor. Por suerte, o desgracia, no sucedió. Mi tía se había empeñado en enmarcar una foto mía de pequeño y ponerla presidiendo la mesa. A dios gracias no encontró a tiempo ninguna foto. También quiso preparar una presentación en Power Point de su sobrino favorito como las que se hacen en las bodas. De nuevo gracias a dios, alá o el que sea, no lo hizo.

Una de las cosas que más llamó la atención del ensayo fue mi decisión de emplear el género de forma indistinta, dirigiéndome a veces "al lector" y a veces "a la lectora". Estoy convencido de que el lenguaje refleja la realidad y que si se quiere cambiar la misma hay que modificar también el lenguaje. Guste más o menos, el masculino plural invisibiliza a la mujer. Como no quería liarme con arrobas o con o barra a, opté por usar el masculino o el femenino según me viniera en gana. Esto creo que llegó a generar ciertas dudas sobre mi masculinidad que no ayudé a aclarar cuando, en medio de la tertulia grité: "La condesa era yo" (en un capítulo salen varios personajes hablando sobre el amor y al final la Condesa de Champagne sentencia sobre el mismo y una de las participantes quiso saber si ese párrafo era mío o era una cita).

Fueron casi dos horas que pasaron volando. Acostumbrado a todo tipo de trabajos sin reconocimiento (ya sea como ama de casa o como educador social) da mucho gusto convertirse por un momento en el centro de atención y que te regalen los oídos con alabanzas de todo tipo. Tengo advertido a todo el mundo que estén preparados por si alguna vez alcanzo el éxito porque sí me cambiará. Cuando sea un escritor rico y famoso pienso volverme egocéntrico, egoísta, caprichoso, tirano y soberbio. Vaya que sí.

6 comentarios:

owachy dijo...

¡Me alegro de tu éxito, Hermano! Ya sabes que, ridículamente, cualquier éxito tuyo lo siento como propio (es lo que tiene la apropiación interna de lo ajeno).

También te felicito por tu capacidad para postergar los peores sentimientos, aguardando a un futuro mejor. Yo soy un escritor fracasado, nada famoso, y sin embargo ya soy egocéntrico, egoísta, caprichoso, tirano y soberbio.

En fin...

Bilbotín dijo...

Enhorabuena por ese ratico de gloria. Tengo que decir que no tenía ni idea de los problemas que tuviste con el ensayo. Yo escuché la citada y "nepótica" entrevista y, desde luego, no auguraba tal desenlace.

Siguiendo con las peticiones de aquel día de octubre, yo te pido que me envíes el .pdf porque tambíen tenía intención de leerlo.
david.navas@gmail.com es mi dirección. Gracias!!

Un saludo.

fml dijo...

Owachy, míralo por el lado bueno: ya tienes la mitad del trabajo hecho.

Bilbotín, oído cocina.

owachy dijo...

Soy como el gordo fracasado de "Balas sobre Broadway"... La conciencia te corroe!!
;)

Bilbotín dijo...

Jejej, releyendo el post, ahora que sé de qué hablas, pues he llegado a dicho capítulo, tengo que decir que me imaginé que tú eras la Condesa ;-). Siento acentuar las dudas de tu masculinidad. Me siento identificado.
Haber elegido muerte...

fml dijo...

Bilbotín, no hay nada como una buena duda.