Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 12 de octubre de 2008

Planchando


Antes de empezar me gustaría dedicar unas palabras de agradecimiento. Dedico este post a mis hijos, sin cuya desinteresada colaboración hubiera sido imposible escribirlo. Es que se han dormido en el coche, de vuelta del cumpleaños de un amiguito de Juan, y nos hemos evitado tener que dormirlos. Nosotros dormimos a nuestros hijos de forma artesanal. Y hasta aquí las palabras que quería decir antes de empezar. Ahora empiezo.

Hoy es un día especial, uno de esos días que se dan uno de entre un millón y no volverá a repetirse hasta dentro de tropecientosmil años: ¡¡el cesto de la ropa para planchar está vacío!!

Cuando conocí a Mercedes, planchaba (ella) todo lo que pasaba por sus manos: toallas, sábanas, ropa interior... Juraría que hasta planchaba los trapos del polvo. Yo la convencí para que planchara sólo la ropa exterior, la que se muestra en público, vamos. ¿Para qué plancharse las bragas o las sábanas? Mi suegra y mi madre afirman que no hay nada como acostarse en unas sábanas recién planchadas. Quizás tengan razón pero no estamos para desperdiciar ni un esfuerzo.

Si yo no la hubiera convencido de que dejara de planchar a troche y moche, lo hubieran hecho Juan y Darío. Con ellos en casa es casi imposible sacar tiempo para desarrugar la ropa. Planchar ha pasado a ser una de esas tareas periféricas y marginales. Tanto es así que en las últimas semanas he hecho un descubrimiento trascendental: si te pones una camiseta sin planchar, ella sola se va estirando y al cabo de poco menos de una hora nadie podría decir si está planchada o no.

Esta mañana hemos tenido que convocar consejo familiar urgente, la situación a la que habíamos llegado no podía ser obviada ni un segundo más. La ropa acumulada en el cesto de ropa para planchar amenazaba con reventar el armario y empezar una reacción en cadena de consecuencias imprevisibles. Las opciones que manejábamos eran dos: quemarla o plancharla. Yo era defensor de la primera opción pero Mercedes ha apuntado dos inconvenientes incontestables: (1) no tenemos dinero para restituir la ropa quemada y (2) corríamos el riesgo de que el incendio se propagase al resto de la casa y eso no tendría ninguna gracia. Así que hemos optado por la segunda opción. Mercedes se ha ido con los chiquillos a alguno de los parques pestosos de Espinardo (no es que tengamos mal gusto, es que todos son pestosos) y yo me he quedado planchando. Mejor así, estaba en uno de mis momentos Mr. Hyde y cuando estoy así es preferible dejarme a solas. En la foto se me puede ver en acción:




En realidad planchar es una de mis tareas domésticas favoritas. Me pongo mi musiquita o unos videoclips y, hala, a darle a la plancha. Un camarada bloguero y marvelita afirma que aprovecha el tiempo de darle el biberón a su hija para ver pelis antiguas de Star Treck (eso es una hija y un tesoro, yo con el bibe de Darío sólo atino a hacer el chorra para distraerlo y que se lo tome) y yo aprovecho la plancha para ver videos de mis artistas favoritos. Hace un tiempo planchaba con un DVD que me compré de Pulp. Jo, de mayor quiero ser tan delgado y payasete como Jarvis Cocker. Hoy lo he hecho con el DVD "Pop Art" de mis adorados Pet Shop Boys. Había tanta ropa por planchar que poco me ha faltado para verme los casi 40 vídeoclips. Dios, escuché tanto las canciones del "Please" y del "Actually" que soy capaz de cantarlas todas fonéticamente. Y hasta de una de ellas, "Heart", me sé la letra: "Every time I see you / something happens to me / like a chain reaction / between you and me..."



Pues eso era todo. Acabo con una reflexión metereológica: la gota fría ha sido literalmente eso, una gota fría, triste y solitaria, que debe haber caído alguno de estos días sin que nadie se diera cuenta. Y como se mantiene el caloruzo, sostengo mi reivindicación de la República Climática Independiente de Murcia. Se aceptan adhesiones en los comentarios. No amontonarse, por favor.

Os dejo con un vídeo divertidísimo del disco homónimo de Jarvis Cocker, la canción se llama "Don´t Let Him Waste Your Time":

2 comentarios:

Lauri dijo...

Cuando me independizé aprendí a tender la ropa de una manera para que no salieran casi arrugas!! todo por no planchar por que me pasaba lo mismo, que el cuarto de la plancha estaba inundada de ropa!! ya te contaré el secreto jiji

Paulina. dijo...

La plancha de ropa es la insignia de la ropa duradera.