Cada miércoles un cuento en El Estafador

lunes, 13 de octubre de 2008

La mosca ya no está detrás de la oreja


Hace unos días escribí un post titulado “La mosca detrás de la oreja” en el que contaba las sospechas sobre cierto asunto. Las sospechas se han convertido en evidencias y, como prometí en otro post, me dispongo a contarlo. Me he tomado unos días para que la tristeza, la rabia y el rencor reposaran. No me entendáis mal, no pretendía que se apaciguaran sino que se refinaran y que no me saliera un texto lleno de insultos. Me vais a permitir que no vaya directo al grano y que me lo tome con calma. Quizás el post salga algo largo, así que quien quiera puede leerlo en diagonal buscando la resolución del tema (que está al final, lógicamente).

Mi primera novela todavía no la he terminado. La empecé hace un montón de años y se quedó a medio. Cuando intenté retomarla no me gustaba y la cambié de arriba abajo. Algún día la acabaré. Toma notas de vez en cuando. El primer título que tuvo fue “Historia de una bomba” pero lo cambiaré por “Los días perdidos”. Será una historia de amor en tiempos apocalípticos e intercalaré historias basadas en Hiroshima y la bomba atómica (que nadie aproveche esto para copiarse).

Una de las razones por las que la dejé a medio fue que empecé a escribir un cuento que empezó a crecer y a crecer hasta convertirse en mi primera novela publicada: “El ataúd paciente”, Gakoa, 2004 (gracias Peio). Leí un cuento de Kipling, “La puerta de los cien pesares” en el que se contaba la historia de un fumadero de opio. Su dueño tenía en el local el ataúd en el que sería enterrado y la idea me pareció muy sugerente. Lo que iba para un cuento de 10 páginas acabó en novela de 316. La historia transcurre en un pueblecito al lado del mar llamado Costatriste. No hay contexto temporal ni espacial, podría suceder en cualquier lugar y cualquier momento, más o menos. Es una novela de aventuras y desamores llena de referencias a Melville, Conrad, Kipling, Stevenson y compañía. Los personajes son muy interesantes y me trabajé mucho que fueran poliédricos: los buenos tienen algo de maldad y los malos algo de bondad. Al ser una novela de aventuras juega mucho con las claves del género pero creo que es original. Además es todos los públicos: igual puede leerla un chaval de quince años que una señora de setenta. Qué voy a decir yo que soy quien la escribió.










Cuando se empieza a escribir uno cree que publicar es el colmo de la felicidad. Pero conseguida una cosa, se aspira a la siguiente. Después de publicar, se quiere vender, al fin y al cabo uno escribe para que le lean. Incluso sigo aspirando a vivir de esto. Como quería demostrarme que no era un escritor fugaz, escribí una segunda novela. Ya estaba Juan con nosotros y escribirla fue un verdadero esfuerzo. Pero era una historia que quería contar y mereció la pena. Se trata de una novela negra, inspirada discretamente en cosas que veo en mi trabajo y con una galería de personajes con vocación de seguir saliendo en otras novelas. El personaje central es un tipo amoral que hace cosas malas, a pesar de ser el héroe. Me impuse despojarlo de cualquier coartada, así que no tuvo una infancia terrible ni mata sólo a quien se lo merece. En la novela vertí muchas de las cosas que me preocupan y me pasan. Cada personaje tiene algo de mí y es algo premeditado. El tema que aborda es muy duro y no lo he visto tratado en ninguna novela. Y hasta aquí puedo leer que todavía aspiro a que se publique.

Como no sabía qué hacer con ella decidí pedir ayuda a mi hermana y a su novio, que forman parte del star system de la radiodifusión española. Pensé que tratándose con tantos famosos y gente importante podrían conseguir algo. Por error, mi cuñado se la dio a leer a una editorial, “Espejo de tinta”, que solo publica ensayo. En concreto la leyó María, la mujer del jefe (la denomino así porque hasta donde sé no ocupaba ningún cargo en la editorial). María quedó fascinada por la novela. Muy fascinada, tanto, que quiso encargarme un ensayo. Me pidieron que les mandara varios temas para ver si alguno les interesaba. Y así surgió lo de escribir un ensayo sobre el amor romántico.

Antes de ir a Madrid a reunirme con ellos, le eché un vistazo al fondo editorial de “Espejo de tinta”. Tuve que contener el vómito: Amedo, Rafael Vera, Carmen Alcalde (o como se llamara la que presentaba lo del Tomate en Tele5)… Ni muerto publico con ellos, grité a solas en mi estudio. Luego vi que también habían publicado a Forges, Rosa Montero o Vicente Romero y me fui calmando. No estaba en situación de ser exquisito y había que aprovechar cualquier oportunidad para publicar. En sucesivas ocasiones tendré que hacerle más caso a mis escrúpulos y a las primeras decisiones.

Mi idea original era escribir un libro no muy largo titulado “Panfleto contra el amor romántico” y así lo expliqué en la comida que tuvimos para tratar el asunto. El jefe, un tal Germán, es de esas personas que creen saberlo todo, especialmente lo que el público quiere comprar. Así que nada de panfleto y nada de contra. Me explicaron que la gente quiere cosas fáciles y bonitas, así que debía ser un ensayo optimista y felizote. Germán, ya al final, se acomodó en la silla y dijo: Te trataremos bien. Por lo que se ve no tenía problemas para mentir.

Me volví a Murcia con una extraña sensación. Aquello parecía raro desde el principio. No me cabía en la cabeza que quisieran encargarme un ensayo solo porque a la mujer del jefe le hubiera encantado mi novela. No le des más vueltas, me dijo mi hermana, buscan gente que escriba bien como tú.

Empecé a trabajar en el ensayo poco después de saber que estábamos embarazados de Darío. La tarea fue complicada como pocas. Madrugaba más que las gallinas para sacar tiempo para documentarme y escribir. Desatendí muchas obligaciones y estuve al borde de un ataque de nervios durante meses. Desperdicié mis vacaciones en el dichoso ensayo y rozamos el divorcio. Pero conseguí terminar en el plazo pactado: 31 de agosto.






Mientras tanto fui viendo la desidia de los responsables de “Espejo de tinta”. El teléfono ni lo usaban y las pocas veces que se comunicaban conmigo era por correo electrónico. La llamada en la que Germán me explicó que al ser un escritor novel no me darían adelanto la pagué yo. Su forma de tratar bien a alguien es muy sui géneris. En realidad esa gente comerciaba con libros igual que podría haberlo hecho con barras de pan o seguros de vida.

Avanzaba septiembre y no tenía noticias de ellos. Así que llamé a Rosa, la editora. Tuvimos una conversación algo desagradable. Que si había escrito el ensayo para mis cuatro amigos intelectuales (pero si yo no tengo de eso, señora), que si no sabía citar, que si no se podía pasar de la página 10… Después me mandó un correo ilustrándome lo que decía. Me volví a tragar mi orgullo e hice algunos cambios. No toqué gran cosa y la nueva versión le pareció estupenda.

Decidieron publicarlo para el día de los enamorados. Una cursilada pero como de lo que se trataba era de vender, no pareció mala idea. Debo decir que tuve mi semana de gloria. Me entrevistaron en Onda Cero, la SER, M80 y Radio Nacional. Los periódicos murcianos me hicieron mucho caso: doble página en La Verdad y en El Faro y media página en La Opinión. Mandaron fotógrafos a casa que me hicieron una sesión de fotos como si yo fuera alguien importante. ¡Si hasta fui libro de la semana en la revista VALE! Verdadera cumbre pop: la foto del ensayo salía debajo de Pete Doherty y a la derecha de Eva Longoria. Con semejante compañía ¿quién quiere una reseña en Babelia?





Debo decir que quedé muy satisfecho del resultado. Al final no hice lo que querían, una especie de manual de autoayuda de cómo amar bien en diez lecciones. Escribí un libro a mi gusto mitad divertido mitad riguroso. En la entrevista en M80 me calificaron de escritor cultopop y me encantó la etiqueta. En el ensayo cito por igual a Surfin´Bichos, Sr. Chinarro, La bola de cristal, Matrix, E.T., Barthes, Ortega y Gasset o Rougemont.

Hay una vecina que no conozco mucho con la que me cruzo todas las mañanas. Desde hace unos meses nos saludamos. Un día su hija se me quedó mirando y le dijo algo a la madre. Ella se me acercó y me preguntó: ¿Eres escritor? En ese momento no supe qué responder y ella me aclaró: Es que te hemos visto en el periódico. Este podría ser uno de los momentos más felices de mi vida, sin duda.

Después de esa semana de locura volvió la indiferencia por parte de la editorial. Todos mis intentos por saber cómo iban las ventas quedaron en nada. Lo más que obtuvo fue un escueto flojas por parte de Germán. Ahora en octubre me tenían que pagar y pasó lo que relaté en el post que citaba al principio. No respondían a los correos, el teléfono fijo de la editorial comunicaba siempre, los móviles de Rosa y Germán estaban apagados día y noche… Le pedí a mi hermana que intentara averiguar algo y hace unos días me confirmó mis sospechas. Germán está en búsqueda y captura y en paradero desconocido. No sé muy bien si han quebrado o el tipo se ha fugado con el dinero. Lo que sí sé es que no he visto ni un duro por mi trabajo y esfuerzo ni sé cómo han ido las ventas. Desde luego me engañó bien engañado cuando me dijo que me trataría bien.

También sé que pueden contar en lo sucesivo con todo mi desprecio.

He consultado con una abogada y considera que tal y como están las cosas no me saldría rentable ir a juicio. La cantidad que me adeudan no es muy grande y me iba a gastar un pastón en abogados y procuradores. Un triste final.

Esta es la historia. Os iba a contar lo que pensaba hacer con ese dinero pero no sé si merece la pena. Bastante largo ha quedado ya el post. Es una pena ver cómo los sueños se marchitan. Aunque parezca que sí, no es una frase pesimista. Es el reflejo del momento que estoy pasando. La primera novela agoniza guardada en algún sucio almacén, con el ensayo me han timado y el proyecto de Cuentos Pop se fue al garete. Con la ilusión que me hacía. Los iba a publicar con una editorial pequeñita de Barcelona e iban a estar ilustrados y todos. Al parecer los socios de la editorial se pelearon y mis cuentos pagaron el pato. Cuesta mantener la ilusión por escribir con este historial a cuestas. En mis pasajeros ataques de artista frustrado juro dejar la literatura y no volver a escribir ni una palabra más, pero todos sabemos que es mentira. Seguiré haciéndolo. La prueba de ello es el blog, que no me diréis que no lo cuido. Pero ahora mismo no sé hacia dónde tirar. Creo que esperaré a que Darío vaya al cole. Con las mañanas libres podré revisar mi segunda novela terminada y ver la forma de que me la publiquen. Entretanto seguiré por aquí.

Gracias por vuestra atención, de verdad.

12 comentarios:

Srta. Aristas. dijo...

Jo, que hijos de ghreygh. Pero que no sean ellos, o la industria la que mate tus ganas de escribir, un escritor no es solo el que vende libros, es el que los escribe, asi que tú, para mí, eres escritor, y bueno, si me han entrado ganas de leer tu ensayo.
Ánimo, y lo dicho, que no maten tus ganas, escritor.

Irimia dijo...

Te entiendo... me ocurrió algo parecido con una editorial de la que jamás volví a saber nada, y al igual que tu, por una cantidad por la que me iba salir más caro luchar que olvidar.

Pero tranquilo, algún iremos con el coche y ellos cruzarán despistados delante de nosotros en un semáforo, y no podremos evitarlo... ;-P

Sería un placer leer tu ensayo.

owachy dijo...

Querido hermano,
La verdad, es lamentable lo que te ha sucedido... pero más lamentable, horrible y triste sería que tú dejases de escribir por lo que te hayan hecho un par de imbéciles. Los demás pueden decepcionarme, tú no. Sé que no lo harás, que llevas a un novelista ardiéndote en las entrañas, y que eso no se conjura tan fácilmente.
Yo hace tiempo que dejé de lamentarme (aunque lo haga ocasionalmente). Sólo he publicado dos libros, pero he podido publicar hasta cinco o seis más, y con editoriales tan importantes como Plaza & Janés o Ediciones B. Pero tenía que venderme, que prostituirme, que traicionar a mis personajes, a la trama o a mi estilo, y eso no lo tolero (bien sabes que tras mi progresismo e izquierdismo socialdemócrata se oculta un nazi en potencia). Agárrate: llevo escritas 16 novelas, 150 relatos y cuentos, 26 libros de poemas, unos 500 artículos... Sólo han visto la luz una décima parte. Apenas tengo galardones literarios, aunque sí un buen puñado de "finalista". A pesar de todo, dedico cada día entre cuatro y cinco horas a escribir, y otro par de horas a leer. Si sigo viviendo, si no me he pegado un tiro o tirado de un sexto piso, es gracias a la literatura.
Piénsalo bien: tu extraordinaria cabeza (que alberga una inteligencia sin fin, con el paso de los años cada vez me doy más cuenta del lujo que ha sido compartir la infancia contigo) se merece seguir plasmando ideas y sueños en papel. Recuerda que ambos adorábamos el personaje "romántico" del dramaturgo fracasado de "Balas sobre Broadway"...
Por cierto, quiero tu libro, y más escritos tuyos, a cambio yo te mandaré alguna naderías mías para que opines: enrique.laso@gmail.com

Anónimo dijo...

Hola, casualidades de la vida, estuve en la librería Diego Marín, ojeando tu ensayo (por aquello de que nos conocimos hace algunos, muchos años) y ví este blog, desde entonces, lo leo de vez en cuando. Así que otro día que pasé por allí, les encargé tu novela, y me lo pasé pipa, un gran homenaje a la literatura de mares con la que todos disfrutamos de chicos, tanto me gustó, que ya se la he dejado a un par de amigos, "presumiendo de colega", pero afortunadamente, no compré el ensayo, sobre todo y sinceramente porque no son lo mío pero ahora me alegro sobremanera. No pensaba sincerarme sobre este hecho, pero hoy al leer tu entrada, me ha dado tanta rabia que te he querido mandar un poquito de esperanza. Tu libro es bueno, muy bueno, y debes de seguir escribiendo.
PD: Solo una cosa no me gustó y ya que estamos...la referencia a que en Costatriste no habían necesitado nunca ni alcades ni alcaldesas. EL uso de los dos géneros,uf, me pareció chirriante y me desconcentró de las aventuras. Ánimo y saludos.
PD: El anonimato es pura timidez, lo siento.

fml dijo...

Muchas gracias por vuestros ánimos. Seré sincero y os diré que esta mañana he abierto el blog esperándolos. Me han alegrado la mañana.

Ya dije que mis arrebatos de "No vuelvo a escribir nunca más", son solo arrebatos pasajeros. Imposible hacerlo.

Irimia, buen consejo. La pena es que yo no circulo mucho en coche por Madrid. Claro que, teniendo en cuenta que el tipo está en busca en captura, quizás me lo encuentre por alguna calle de Murcia. (Por cierto, ¿qué es ese símbolo final en tu comentario?... no, es broma).

Anónimo, me has dejado intrigado y gracias por los piropos a mi novela. Yo me mareo con solo pensar en un barco pero me encantan las novelas de mares. Lo de alcaldesas, uf, tengo un lado feminista que me puede y unos años de militancia política que también. En el ensayo resolví la cuestión hablando unas veces en masculino y otras en femenino. Ni que decir tiene que esto no le gustó nada a Rous. Me dijo que lo cambiarían pero como son tan cutres no lo hicieron.

Owachy, qué decirte. Si algo he aprendido de esto es que tienes toda la razón: no hay que traicionar los propios principios literarios. Yo me fui por el lado del pragmatismo y mira cómo he acabado.

Srta. aristas (bonito nombre), tienes razón. Por eso escribí la segunda novela, para autoconfirmarme como escritor.

Os envío el ensayo, creo que basta con responder a los correos que me llegan al mío con vuestros mensajes. Espero que llegue bien.

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Desvelado mi fiel seguimiento posts atrás no se me ocurre nada mejor que leer tu ensayo-no-al-uso para convertirme en una fan de las de verdad ;)

atenea dijo...

hola, debo decir que desde que escuche la entrevista que te hizo tu hermana en M80 quedé con las ganas de leer tu libro. Después de varios meses de búsqueda lo encontre en una libreria de aquellas que es difícil encontrar cualquier cosa. Doy gracias a las nuevas tecnologías! Ayer empezé el capitulo de "amor casado" y tengo ganas de ver como acaba... así pues, no te desilusiones, tu ensayo es formidable y completísimo, como tu mismo dices, haces citas cultas como las de Gasset y en dos segundos nos encontramos con las dichosas pastillitas de colores de Matrix. Eres genial y te animo a seguir escribiendo, aunque lo del "trabajito" que te han hecho los de la editorial, sea para autocondenarse a la pena de muerte, somos tantos los inocentes que confíamos a ciegas en los otros! animo, ESCRITOR!

fml dijo...

Gracias por los nuevos ánimos que han llegado.

Something Inviting Eyes, creo que el sistema que idee para mandar el ensayo respondiendo al correo que me llega al mío desde blogger con los comentarios no vale. Si me dejas un correo te mando el ensayo.

Atenea, durante años las cosas que escribía las leían gente cercana y, claro, les gustaba pero siempre quedaba la duda de que simplemente les gustara sin más o por el cariño que pudieran tenerme. Los piropos de una desconocida dan mucha seguridad. Y sí, la entrevista de M80 tuvo algo de nepotismo pero fue muy divertida.

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Pues es bien público, aquí lo tiene caballero: sometimesinvitingeyes@gmail.com. Gracias mil

calvina dijo...

A mi también m gustaría leerlo (beegou@hotmail.com).

Recuerda q tienes más lectores de los q t crees.

PD:A rastras, pero consiguí acabar el maratón el domingo pasado. Durísimo!!!

fml dijo...

Calvina, qué envidia. Yo a lo más que llego es a correr media hora y acabo para que me ingresen directamente en una unidad de cuidados intensivos. Te envío el ensayo.

cuenta dijo...

Me encantaria leer tu ensayo, ¿me lo mandarias? (kkcuenta@gmail.com). Cuando te entrevistó Celia me dije, apuntaré este para la proxima vez que pase por una libreria, peeeeeroooo con un pequeño de 2 años, lo de leer y vagabundear por las librerias ¡es muy dificil!