Cada miércoles un cuento en El Estafador

lunes, 30 de noviembre de 2009

Marisol

Esta tarde me he enterado de que ha muerto Marisol. Aunque ya no trabajo, los lunes me paso por el barrio y me ponen al día.

Marisol no se llamaba Marisol. O mejor dicho: Marisol tenía dos nombres. Uno con el que la llamaban en el barrio y otro que usaba para el DNI, los papeles de la asistenta, los de la cárcel, de la que entraba y salía cada dos por tres... No sé las razones de esto ni cómo empezó el desdoblamiento. Lo que sí sé es que hay muchos niños que mienten sobre su nombre cuando los conoces por primera vez, como si quisieran proteger su verdadera identidad delante de un intruso. También hay muchos niños que prefieren el mote al nombre, como si quisieran forjarse una nueva identidad.

Los dos nombres de Marisol son muy significativos. Uno le servía para los vecinos, la familia, las amigas. Un nombre para los propios y cercanos. Otro para la Administración. Un nombre para lo extraño y hostil. En el caso de Marisol, como en el de tantas otras personas, las entidades públicas que deberían haber velado por sus derechos han sido más bien las entidades públicas responsables de su vida de exclusión.

No seré yo quien niegue la existencia del libre albedrío, la responsabilidad personal y todas esas cosas. Pero también existe una responsabilidad colectiva de cuidar unos de otros, de pelear por los derechos de los que están peor, de repartir justamente, de liquidar de una vez por todas un sistema profundamente injusto que necesita que existan poblaciones excluidas. Esa responsabilidad colectiva es pequeña. Microscópica tal vez. Marisol podría haber escapado de su destino y de la vida horrible que llevaba, dirá alguien. Era libre. Pero hay que tener en cuenta que la exclusión se hereda y que forma un círculo vicioso difícil de romper y en el que la libertad es una farsa: niña en entorno excluido, falta de estímulos positivos, absentismo-fracaso escolar, droga por todas partes, niña se hace adulta sin haber podido madurar en condiciones, la "adulta" tiene hijos y vuelta a empezar.

En fin. Me hubiera gustado enterarme antes para poder ir al entierro. Sé que la familia valora esos gestos. Por cierto, es posible que con Marisol se haya ido la última usuaria del Walkman (de cinta de casette). No creo que haya ido a ningún sitio (ni ella ni nadie) pero si me equivoco, espero que encuentre por fin ese trabajo de jardinera que tanto deseaba.

La goma del butano

Son las doce y media pasadas de la noche del lunes, o sea, de la noche del domingo al lunes. Acabamos de ver dos capítulos de Los Soprano y me he venido al ordenador a ver cómo habían ido las visitas al blog. Estaba tan feliz leyendo los comentarios al post anterior cuando Mercedes ha llegado alarmada al estudio. Tenemos caducada la goma del butano, ha dicho. ¿Pero es que esas cosas se caducan? Me ha dado por jurar en el idioma de NewJersey. Que si Jesus Christ, que si fucking goma del butano (no sé cómo se dice goma del butano en New Jersey)... ¿Y ahora qué hacemos? ¿Esas cosas puede cambiarlas uno mismo? ¿Hay que llamar a un especialista para que te cobre 100 euros por el desplazamiento, 100 por la mano de obra y 100 por las piezas? Y más importante todavía ¿cómo hace esta mujer para darse cuenta de esas cosas?

sábado, 28 de noviembre de 2009

De pedanía a centro ciudad

No sé en otras ciudades, pero en Murcia el centro es El corte inglés. Si vives cerca, estás en el centro. Si vives lejos, no. Cuando mis padres se compraron su casa, estaba al borde mismo de la ciudad. Más allá solo había cañas y acequias. Pero como El corte inglés estaba cerca, daba igual.

Seguro que ya habréis leído en algún otro post que vivo en Espinardo, una pedanía de Murcia. Casi, casi el fin del mundo. Hasta hace un par de días. Y es que el viernes inauguraron un nuevo centro comercial (¿por qué más? ¿qué necesidad había? ¿no he demostrado ya bastante que soy un consumidor compulsivo y que si no compro más es porque no tengo dinero?) en el que está El corte inglés. Y está a menos de quince minutos a pie desde casa. Así que, de un día para otro, he pasado a vivir en el centro de la ciudad.

Aparte de tentaciones consumistas y de que ya no podré quejarme tanto de vivir en los confines del mundo conocido, este centro comercial ha tenido una curiosa repercusión para mí. Llevo cosa de un año haciendo el mismo recorrido cuando salgo a correr. Pasaba por al lado del centro comercial pero solo eran obras oscuras y destartaladas. Pero hoy, todo eran aceras anchas bien iluminadas, llenas de gente y con muchos semáforos, que dan mucho gustico cuando vas corriendo. Correr sorteando civiles es a la vez divertido y agobiante. Ya veré si cambio el recorrido o no.

Por cierto, y ahora que escribo de correr, voy a contar una cosa que me tiene muy intrigado. Cuando empiezo a correr mi olor es neutro o incluso bueno si todavía duran los efectos del desodorante y de la colonia. Pero al cabo de... digamos diez minutos, mi olor ya no es bueno, ni siquiera neutro. De vez en cuando me cruzo con muchachas que también van corriendo y tras de sí, en vez de dejar olor a sudor y esfuerzo, dejan un aroma a gel de baño, colonia, cremas hidratantes... ¿Cómo lo harán?

PD: En este nuevo centro comercial también hay un Hipercor. Pero que no cunda el pánico en Mercadona que seguiré fiel a ellos. Y a ver cuándo llega ese patrocinio...

jueves, 26 de noviembre de 2009

La(s) vacuna(s) de la gripe A

Esta mañana he acompañado al centro de salud a una persona que tenía que vacunarse de la Gripe A. Después de consultarlo con su médico, nos ha dicho que le pondría una en concreto. Después nos ha acompañado a la consulta donde las ponían y le ha dado las indicaciones a una enfermera. Cuando le ha tocado el turno, esta primera enfermera le ha dicho a una segunda enfermera que a mi acompañante había que ponerle la vacuna de tal tipo. La segunda enfermera ha puesto cara rara y ha cuestionado la decisión del médico. La primera enfermera ha ido a hablar con el médico, que ha insistido en su decisión. La segunda enfermera se ha resignado y ha puesto el tipo de vacuna que le decían.

Mientras todo eso pasaba, ha entrado una mujer. Acaban de vacunar a mi madre de la otra gripe, ha dicho, y queremos saber cuándo se puede vacunar de la gripe A. Pues ya mismo, ha dicho la primera enfermera. ¿Se pueden poner juntas? Claro, no hay ningún problema, ha respondido la primera enfermera. Pero se ve que se ha arrepentido de la (falsa) seguridad que transmitían sus palabras y ha añadido: O al menos eso es lo que nos han dicho. Al mismo tiempo que decía eso, ha abierto los brazos como diciendo: No tengo ni idea, la verdad, y hago lo que me mandan.

He salido del centro de salud con la misma sensación que tengo cuando voy conduciendo y llego a una cruce de visibilidad reducida del que tengo que salir sin tener claro si vienen otros coches o no. Todos los coches de este ejemplo, por cierto, son de alta gama, carísimos, de millones y millones de euros de dinero público.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Postdatas a El baile de los abrigos



Que se me han olvidado dos cosas en el post anterior.

La primera es importantísima. Resulta que en las rebajas de Julio, y aprovechando que pasaba por Madrid, me compré una Harrington en El ganso. La Harrington es un primor pero también es de entretiempo, algo que este año no ha existido. Hasta hace unos días me asaba de calor si me la ponía. Ahora me muero de frío. El catarro va a ser largo.


La segunda es que cuando llega el frío, con los cambios de temperatura interior-exterior se me ponen las mejillas de color rojo cereza y voy por la vida como una Heidi de extrarradio.

El baile de los abrigos

Mi abuelo materno llevaba un diario imposible. Iba tomando notas en lo primero que pillaba, sin orden ni concierto. La mayoría se ha perdido pero guardamos lo que escribió detrás de unas cartulinas tamaño cuartilla que eran publicidad de un negocio de chapuzas. Cada entrada la empezaba anotando el tiempo que hacía ese día. Si yo hiciera lo mismo, tendría que decir que ha llegado el frío pero solo de ocho a diez de la mañana. Ha llegado un poco de sopetón. El lunes nos pilló desprevenidos y nos helamos al llevar a Juan al cole. Ahora estamos acatarrados los tres, otra vez. Menudo otoñico estamos pasando.

Por las mañanas hace frío pero al rato sale el sol y sobra el abrigo y hasta el jersey. Así que hay que ir cargado de ropa a todas partes. Y si se te ocurre ir de compras o estar entrando y saliendo de sitios, tienes que volver locos a los chiquillos con tanto ponerles y quitarles ropa.

Esta mañana, al salir del coche para ir al cole, le he puesto a Darío una manta de cuadros de esas que "regala" Iberia en sus vuelos. Entre el carricoche y la manta, me ha recordado al profesor Xavier:




Darío también llevaba una braga roja al cuello. Y eso me recordaba a La sombra:




PD: Los Cuentos pop empiezan a moverse por la red. Ya hay una referencia en el blog de Mushroom Pillow y en el facebook de la editorial.

martes, 24 de noviembre de 2009

Algunos pensamientos volátiles



1. Los vinilos de 12 pulgadas se reproducen a 33 1/3 revoluviones por minuto. Eso quiere decir que en un minuto, el giradiscos da 33,3 vueltas por minuto. No es un número entero porque el decimal es un periodo, o sea, 33,3333333333etcétera. Pero el inifinito es un concepto matemático que no cabe en el mundo real. Necesitamos redondear y al hacerlo dejamos el número sin terminar. En cada minuto queda un pequeño trozo de vuelta por dar. Un giro microscópico que se pierde. ¿Dónde va? Las canciones nos llegan como algo terminado, a veces como obras perfectas, pero si suenan en un tocadiscos una parte de ellas queda perdida en el magma matemático.

2. Cuando uno escribe como narrador omnisciente puede hacerlo de la misma manera una y otra vez, al fin y al cabo es siempre uno mismo. Pero si se escribe en primera persona, debe cuidar de no hacerlo siempre igual. Es más, debería procurar no hacerlo como un escritor omnisciente que escapa de cosas como la repetición y las frases coherentes. Al narrar en primera persona hay que intentar respetar la originalidad del personaje que habla. En ese caso, estaría justificado, por no decir que sería necesario, introducir muletillas y errores en el texto. Habría incluso que escribir voluntariamente mal porque no todas las personas saben escribir bien. (Es que estoy escribiendo un cuento en el que el narrador dice mucho la palabra "huevos".)

3. Un personaje habitual en los cuentos infantiles es el lobo. El lobo es el que se come a los protagonistas. Siempre se los come de un bocado, sin masticar. Esto, en la actualidad, podría ser considerado como una mala influencia porque bien es sabido lo necesario que es masticar bien lo que se come. Pero lo interesante del asunto es que, al final, Caperucita acaba saliendo del cuerpo del lobo sana y salva, generalmente tras un buen tajo, tipo cesárea. ¿No tendrá esto que ver con algún complejo de los que se inventaron el cuento? ¿Un complejo relacionado con la incapacidad del hombre para dar a luz, tal vez?

lunes, 23 de noviembre de 2009

La vida secreta de Juan






 Ayer por la tarde, vinieron a casa mi madre y mi hermana pequeña. Cuando hay visita, los niños se vuelven locos exhibiéndose. Mira lo que hago de Fama, dijo Juan. Y empezó a hacer unos pasos de baile espectaculares. Nos quedamos a cuadros. Pero si Juan solo ve ClanTV. ¿Qué sabe él de Fama? Ese programa en el que todos visten tan mal. ¿No es bastante con que en el recreo aprenda cosas de Pressing Catch? ¿No hay nada que se pueda hacer contra la influencia perniciosa de los iguales?

Y para mantener el delicado equilibrio del ecosistema familiar, contaré algo de Darío y de Mercedes.

Hoy, Darío, después de que Mercedes le contara que cuando éramos pequeños estaba el Plato Chino (filipino), me ha explicado a mí cómo se jugaba a eso porque, según él, yo no sabía nada del asunto y él sí. Creo que debemos ir al pediatra para que le revisen los niveles de Protagonismo. Diría que los tiene muy altos.

Desde que no trabajo, el Astra (a.k.a. Coche viejo) lo usa solo Mercedes. Ahora lo lleva siempre como los chorros del oro. ¡Hasta le ha puesto un ambientador! ¿Por qué no hacía esas cosas cuando lo usábamos los dos?

sábado, 21 de noviembre de 2009

Ayna vs. New Jersey



Al final le quitamos el plástico a la primera temporada de Los Soprano que Mercedes me regaló por mi santo allá por el lejano mes de Julio. Y nos está gustando un montón.

Ayer nos tocaba ver el último capítulo pero cuando encendimos la tele descubrimos que estaban echando "Amanece que no es poco", probablemente la mejor película de todos los tiempos. La tenemos en DVD y la hemos visto infinidad de veces. A pesar de todo eso, y de las ganas que teníamos de ver el último capítulo de la primera temporada de Los Soprano, nos quedamos embobados viendo el gospel sobre el corazón. Y luego el recibimiento al Alcalde. Y luego el ayuno del cura. Cada escena más divertida que la otra. Cada frase más genial que la anterior. Un día nos encontramos con José Luis Cuerda en un área de descanso y Mercedes le gritó (lo juro): ¡José Luis, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!



(Una de las niñas cantoras fue de mi promoción de Veterinaria.)

Al final, en un acto de valor propio de héroes de leyenda titanes, pudimos quitar la obra cumbre de la cinematografía universal y ver el capítulo de Los Soprano.

Mi hermana mayor, sopranista declarada, nos recomendó que la viéramos en versión original subtitulada. Y eso estamos haciendo. Está bien, entre otras cosas, porque hemos aprendido los mil y un uso del verbo To Fuck. Lo malo es que estamos planeando un viaje a Londres para 2011 y no sé si nos entenderán con este acento cerrado de New Jersey que estamos cogiendo.

Uno de los personajes que más juego da, es la madre del protagonista. De hecho, el hilo conductor de la serie son las visitas de este a una psiquiatra, entre otras razones, por los problemas que tiene con su madre. Tony dice con bastante frecuencia: ¿My Mother?  Cada vez que escuchamos esto, Mercedes y yo nos morimos de risa porque nos recuerda a otros manchegos geniales:

jueves, 19 de noviembre de 2009

De paseo por Murcia

Había tomado varias fotos con el móvil para ilustrar este post pero no encuentro el cable para descargarlas al ordenador. Os va a tocar imaginarlas.

La otra tarde tenía que ir al dentista, otra vez, y decidí hacerlo en autobús. La movilidad en Murcia se basa en el principio universal de Susto o muerte. Si vas en coche te mueres del asco. Si vas en autobús te asusta que el transporte público funcione tan rematadamente mal. De hecho, más parece transporte de ganado que de personas.

En el autobús iba un grupo de estudiantes universitarios. Es curioso esto de la perspectiva. Tengo el recuerdo nítido de, siendo pequeño, estar en una librería esperando para comprar algo. Delante había unos niños de octavo de EGB y a mí me parecían gigantes. Ahora, los chavales de universidad me parecen hobbits.

Otro principio que rige la movilidad en Murcia es el de Me río por no llorar. Nuestro Ayuntamiento sin igual, harto de que unos cuantos pesados no dejaran de dar la murga con el carril bici, se ha inventado las vías ciclables. Esto, además de ser imposible de pronunciar, es un invento que da mucha risa, por no llorar. En los carriles de servicio y en las aceras anchas han pintado unas líneas rojas y unas bicis blancas dentro y se supone que por ahí pueden ir los ciclistas. [Aquí iba una foto de lo que acabo de describir] Estas vías ciclables aparecen y desaparecen por lo que no sirven para ir a ningún sitio en concreto.

Para que los cambios de nivel no sean un problema, han puesto un pegote de asfalto entre la carretera y los bordillos. La rampa es tan pequeña que tiene una pendiente que ni el Tourmalet. [Aquí iba otra foto del pegote de asfalto]

El tercer principio de la movilidad es el de Yo me paso por el forro la urbanidad y las normas de circulación. Según este principio, no hay mejor sitio para aparcar que un paso de peatones. [Y aquí la tercera y última foto de un coche aparcado en mitad de un paso de cebra impidiendo que se pase por la rampa con carricoche o sillas de ruedas, menos mal que están lo pegotes de asfalto que han puesto para los ciclistas]

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Regateo

Yo no regateo. No por nada sino porque no me sale. Soy incapaz. Por eso adoro el precio de venta al público. Es tan relajante. Pero esta mañana he descubierto el regateo pasivo y mecánico.

Darío y yo hemos ido a la biblioteca y a la salida se me ha antojado un café de una máquina expendedora. Le he dado al botón del producto que me apeteceía para saber lo que valía y la máquina me ha dicho que 40 céntimos. He echado una moneda de 50. Le he vuelto a dar al botón, en la pantalla ha salido que el nuevo precio era 30 céntimos. Al final me ha devuelto 15 céntimos, por lo que el precio final se ha quedado en 35, ni pa ti ni pa mí. La verdad es que la máquina lo ha hecho todo.

PD: A lo largo de la vida en pareja no dejan de surgir razones tanto para prolongar el amor como para el divorcio exprés. Cada vez que vamos a la biblioteca con Darío hay que sacar un DVD de Pippi Calzaslargas, o ruedan cabezas. Como se pueden sacar dos DVDs por carné y ya tenía uno en casa, solo podía coger uno más. Por suerte Darío ya tiene carné y podía usarlo. Así que hemos cogido un DVD de Pippi, un documental sobre The Who y otro de The Clash. Pero cual ha sido mi sorpresa al descubrir que no podía usar el carné de Darío porque Mercedes se había olvidado de devolver dos libros de la biblioteca de Espinardo. El de Pippi había que sacarlo, así que he tenido que dejar mis documentales musicales con todo el dolor de mi corazón. A punto de divorciarme por SMS he estado. (Vaya un plomazo de postdata me ha salido).

martes, 17 de noviembre de 2009

Full time



Desde ayer lunes cumplo a rajatabla el nombre de este blog. Lo de ser hombre, si lo reducimos a una simple cuestión genética, para no complicarnos más la vida, podría asegurar sin miedo a equivocarme que lo cumplo. Atendiendo a mi fenotipo, está claro que por ahí dentro tengo un cromosoma X (gracias, mamá) y otro Y (gracias, papá). Y si Juan tuviera que rellenar en el cole una de esas fichas que antes rellenábamos poniendo la profesión del padre y la madre, tendría que poner que yo soy ama de casa. Antes podía haber elegido entre eso y educador social. Ya no. En lo que se refiere a honestidad bloguera estoy a tope.

Si ya me asombré de lo bien que resultó la cita previa en la renovación del DNI, más asombrado me quedé con lo del paro. En las noticias no paran de salir colas kilométricas en las oficinas del INEM. La gente me alarmaba sin parar: Ya verás, tardan tres o cuatro meses en empezar a pagar. Pues yo llegué con mi cita a las 9:45 y salí de allí a las 10:27 con todo resuelto. Me dijeron que en un mes estaría cobrando.

Lo de ir a las oficinas del INEM (SEFCARM, en Murcia) es algo incómodo. Te sientes mal y es difícil sacudirse la sensación de fracaso. Y eso que yo soy de los que piensan que el trabajo no hace al hombre y más que nada es un estorbo.

Esto del paro tiene algo de vacaciones pero a lo bestia. Lo digo porque ya he hecho no sé cuántos planes para estos meses. Lo malo es que también los ha hecho Mercedes. Los dos queremos aprovechar eso de que yo esté en casa por las tardes. El inconveniente es que queremos aprovecharlas por separado. Yo quiero recuperar a Bernadette, dar un último repaso a mi segunda novela, escribir tropecientosmil cuentos... Ella quiere ir a natación, irse sola de paseo, leer más... Sin contar con los planes de Juan y Darío. Nos veo más estresados que nunca.

PD: Me dejé barba para parecer mayor. Cuando me la quité hace poco, todo el mundo me decía que había rejuvenecido diez años. Era una cifra asumible. Pero hoy han venido a casa dos mujeres de alguna de esas religiones de nombre kilométrico y cuando les he abierto la puerta ¡me han preguntado por mis padres! No sé, tal vez tenga que volver a dejarme barba.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Piñata a muerte en Espinardo



Ayer celebramos el quinto cumpleaños de Juan. Todo salió a pedir de boca, entre otras cosas, gracias a la estupenda tarta de galletas maría de mi madre y a que una de mis hermanas nos echó un mano (más bien dos).

En la pregunta de Juan del viernes pasado, lo de "todo el mundo" se refería a "toda su clase". Cada vez que le preguntaba a quién quería invitar de su clase, empezaba a recitar el nombre de todos los niños y niñas. Como no había forma de llegar a un acuerdo, recurrí a preguntárselo muchas veces y acabamos invitando a los niños que salían todas las veces. Entre unas cosas y otras, vinieron una docena de criaturas (se movían tan rápido que no pude contarlos).

El momento más divertido, por llamarlo de alguna manera, del cumple es la piñata. A primera vista puede parecer una costumbre bárbara y nada educativa pero, si se mira con atención, se trata de algo de lo más moderno y útil para el día a día. Al fin y al cabo, ahí fuera reina la ley del más fuerte.

Lo que más nos costó fue que entendieran que en la piñata se cogían solo las cosas que caían de la piñata y que no podían saquear la casa entera. A estos niños les das la mano y se toman el brazo.

Voy a acabar con una de esas frases propias de profesor de universidad con ínfulas de gran intelectual pero que en realidad no tiene ni idea de nada. Ahí va. Pero como todavía nos queda algún resto de humanidad trasnochada, los padres introdujimos a posteriori algún factor de correción en el reparto darwinista de chucherías propio de las piñatas y les dimos golosinas a los niños que no habían cogido muchas. ¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?

domingo, 15 de noviembre de 2009

De concierto con Juan




Creo que esto ya lo he dicho pero no importa repetir las cosas importantes: me encantan Klaus&Kinski. Tengo sus dos discos (originales) y los he escuchado tanto que hasta entiendo lo que canta Marina con esa voz desfallecida que apenas se oye. El jueves actuaban en el River Sounds, un ciclo de conciertos acústicos que se hacen en el museo de Los molinos del río, en Murcia. Más que acústicos, son conciertos de pequeño formato, la verdad.

Íbamos a ir Mercedes y yo pero uno de los hijos tuvo que ponerse malo y así da palo dejárselo a alguien. Otro concierto al que me toca ir solo, pensé (a Mercedes no le hacen mucha gracia los Klaus&Kinski , así que estaba claro que ella se quedaba y yo me iba).

Me iba a ir ya a mi trabajo, cuando Juan se empeñó en que me lo llevara. Es muy amigo de una de las niñas del barrio y le encanta ir a jugar con ella. Entre que Darío estaba malo y que era mi última tarde en el barrio, decidí llevármelo. Pero a cambio luego te vienes al concierto conmigo y te portas bien, le dije. (Me tenía que escapar un poco antes del trabajo para ir al concierto y no me daba tiempo a dejar a Juan en casa.)

A eso de las ocho y media, con el retraso de rigor, estábamos ya sentados esperando a que empezara el concierto. Al acabar la segunda canción, Juan me dijo que se quería ir a casa. Aguanta un poco más, anda, que hemos hecho un trato. Al acabar la tercera canción, Juan volvió a decir que quería irse a casa. Juan, te has pasado toda la tarde jugando con T. que era lo que querías, ahora me toca a mí disfrutar un poco del concierto. Al acabar la cuarta canción, Juan dijo que se moría de sed y que quería agua. Había cometido un fallo de principiante al no llevar agua. Por ahí me había pillado bien. Volví a pedirle que se aguantara un poco. Es que si nos acercábamos a los baños a beber agua, los popis se abalanzarían hacia nuestros asientos y debería seguir viendo el concierto de pie y con Juan en brazos. Al acabar la quinta canción, Juan no dijo nada. Y eso me hizo sospechar. Mi instinto de padre, un rollo parecido al sentido arácnico, empezó a vibrar como un loco. ¿Y si se estaba poniendo malo como su hermano? Empecé a imaginarme que vomitaba como él suele hacerlo. Estábamos todos muy juntos y según mis cálculos más benévolos, pringaría a no menos de dos indies, sin contarme a mí. Lo más probable es que se armara un revuelo enorme, que el concierto se suspendiera y que tuviéramos que salir de allí abochornados y con protección policial. Lo mejor era largarse cuanto antes, por mucho que me fastidiara. Al acabar la sexta canción, nos levantamos y nos fuimos. Menos mal que ya habían tocado mis favoritas: Por qué no me das tu dinero, Nunca estás a la altura, El cristo del perdón y Crucifixión, la solución.

Poco después de llegar a casa, Juan vomitó.


viernes, 13 de noviembre de 2009

Juan pregunta



Nota: Al contrario de lo que sucedía la semana pasada, Juan tiene razones para formular la pregunta en negativo ya que en casa decidimos que no se podía invitar a más de 300 personas por celebración.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Lo nunca visto (en palabras de mi dentista)

Joder, esto no me había pasado en la vida. Rápido, pásame el superdesintegrador omega.

ORC El devastador (a la sazón, mi dentista) después de más de una hora de trajín en mi muela.


La última visita al dentista terminó sorprendentemente bien. Tenía que mascar chicle para que se me fuera soltando la corona de cerámica del implante. Así sería más fácil quitarla hoy. Me las prometía felices pero no duró mucho. A los dos o tres días me dolían tanto las encías que no podía masticar, ni chicle ni nada.

La visita de esta tarde iba a ser rápida. Un tirón, fuera la corona, una vueltecita al tornillo, que se quedara ajustado, poner la corona de nuevo y a casa.

Al decir mi nombre, la ¿enfermera? ha añadido que tenía nombre de escritor. Entonces me he puesto vacilón. No solo el nombre, le he dicho y le he soltado mi currículum literario. Luego le he hablado de la fatalidad y he sostenido que llamándome como me llamo no me quedaba más remedio que escribir. (Un tema interesante, quizás vuelva sobre él algún día.)

Me he sentado en la silla esa espacial de los dentistas y he abierto la boca diligentemente. El plan A era arrancar la corona, ya lo he dicho. No ha sido como en esas dibujos en que se ata la muela mala al pomo de la puerta y se cierra de golpe para arrancarla pero casi. ORC ha cogido un trozo de hilo dental, ha envuelto con él la muela y ha dado varios tirones. Pero aquello no salía. Pasemos al plan B, ha dicho.

El plan B era hacer un pequeño taladro para acceder al tornillo y poder ajustarlo. Luego taparía el agujerito y listo. Así hemos estado más de media hora, al cabo de la cual ha dicho que estaba intentado una solución atraumática pero que no parecía que fuera a salir. Cuando uno escucha eso, se echa a temblar porque si a la palabra "atraumática" le quitas la "a" te queda una solución traumática y después de tres cuartos de hora ahí sentado, con tres dosis de anestesia que hacían el efecto justo, lo que menos te apetece es una solución traumática. Las cosas como son.

Voy a partirla, ha declarado ORC. He supuesto que se refería a la muela. De verdad que algo así no me ha pasado en la vida, ha dicho varias veces. Así soy yo, le he respondido, un ser único.

Al cabo de otro rato eterno de contener el llanto (yo), contener maldiciones (él) y retorcerme disimuladamante de dolor (otra vez yo) ha conseguido quitarme la dichosa muela. Con lo fácil que iba a ser. No lo he pasado peor en mi vida, en lo que se refiera a visitas al dentista.

Cuando me marchaba con cita para la semana que viene (¡yupi!) me ha dado su teléfono móvil. Me quedo más tranquilo si me puedes llamar si te notas algo raro. ¿Algo raro? ¿A qué se refiere exactamente con "raro"? ¿Será que ha pasado algo más ahí dentro y no me lo ha querido contar? ¿Se convertirá el hueco que ha dejado la corona de cerámica en una puerta a la Zona Negativa que me irá absorbiendo poco a poco hasta hacerme desaparecer? ¿De verdad tiene ORC una solución para esto último?

PD: ¿Habéis probado alguna vez a fumar con la boca dormida? Es divertidísimo. Casi más que intentar enjuagarte, menuda he liado en la consulta.

martes, 10 de noviembre de 2009

Renovado

Como ya lo he renovado lo puedo contar. He estado con el DNI caducado desde junio. Yo es que para esas cosas soy un desastre. Me di cuenta de que se me había pasado la fecha casi un mes después. Quise pedir cita previa pero me daban para después del verano y me desanimé. Si no llega a ser porque me va a hacer falta para el paro y porque Mercedes me pidió cita, todavía lo tendría caducado.

No lo he contado antes por si acaso algún espía del Ministerio del Interior lee este blog y me metían en la cárcel por mal ciudadano. Con la policía uno siempre tiene sentimiento de culpa. Además arrastro cierta paranoia de mis tiempos de militacia (ahora solo milito en las tareas del hogar y del colegio). Mucha de la gente que está en esa lucha, viene de la época de la clandestinidad, incluso algunos conservan el nombre de guerra, y saben lo que es ser vigilado. De hecho, lo siguen haciendo. Había un policía secreta al que mandaban a todas las asambleas, charlas, conferencias... Algunos ponentes hasta le dedicaban unas palabras. Lo de secreta, claro está, es una forma de hablar.

Sospechar que te vigilan da lugar a situaciones muy graciosas, algunas hasta ridículas, así que no las contaré aquí. Recuerdo que en la época que se cuenta aquí (buscar el cuaderno número tres), tuve una conversación con un compañero en que me le hice un análisis muy negativo de nuestra situación. Me obligó a que lo volviera a llamar y le contara todo lo contrario. No dejaba de ser divertido.

Pero volviedo al asunto del DNI, debo decir que sucedió algo espectacular que creería que me moriría sin ver: tenía cita a las diez de la mañana y me llamaron ¡¡a las diez de la mañana!! A las diez y siete minutos ya estaba en la calle con mi nuevo DNI, con su chip y todo. Nada que ver con esas colas kilométricas que hacíamos cuando había que sacarse el DNI deprisa y corriendo para el viaje de estudios a Andorra.

Luego estaba el rollo de la renovación. Por lo visto molaba conservar el primer DNI de tu vida, un fetichismo algo extraño. El consejo que nos dábamos unos a otros era simular un robo poniendo una denuncia y todo  (cosa que creo que es delito) porque si decías que lo habías perdido tenías que pagar más.

Y hablando de pagar. Mientras ponía el dedo pulgar en un lector de huellas, el hombre en la mesa de al lado decía algo así como: A mí el DNI no me interesa para nada, el que está interesado es el Ministerio del Interios, así que no entiendo por qué me hacen pagar a mí los diez euros.

Y con tanto hablar de cosas de policías me han dado ganas de escuchar esta canción (que ya puse en otro post pero es que me encanta):




También podría haber puesto esta otra, un clásico en estos casos.

PD: Más importante incluso que saber quién inventa las leyendas urbanas (¿se llamarán así porque en los pueblos no se las creen?) es saber quién es la mala persona que se dedica a desmentirlas y quitarnos las ganas de vivir. El número ese suelto que aparece en el DNI no es el número de personas en Espáña que tienen el mismo nombre y los mismos apellidos que uno. Jo.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Bestiario de elhombreamadecasa: La morsa



La morsa es un mamífero pinnípedo semiacuático de gran tamaño que habita en los mares árticos. El término pinnípedo requeriría una aclaración pero si nos empezamos a ir por las ramas, no acabamos nunca. Los machos pueden llegar a pesar unos mil setecientos kilos. Las hembras algo menos porque, al parecer, cuidan más la línea. Su piel es bastante gruesa, hasta 4 centímetos. Esto les protege del frío polar y de los clásicos pellizcos de abuela. Si algo las destaca por encima del resto son dos enormes colmillos de un metro de longitud que junto a sus tremendos mostachos, hacen de la morsa un animal algo surrealista y difícil de ser tomado en serio. Como estos colmillos son de márfil, estuvo a punto de ser aniquilada por la avaricia del hombre blanco y europeo. Y es que la avaricia es mala, a no ser que se enfoque a acumular discos, libros y tebeos. En este caso es sumamente positiva.

Según la wikipedia hay tres subespecies: la morsa del Atlántico (Odobenus rosmarus rosmarus), la del Pacífico (Odobenus rosmarus divergens) y la del mar de Láptev (Odobenus rosmarus laptevi). Se olvidan de la cuarta y la quinta.

La cuarta es Paul McCartney por obra y gracia de una de las leyendas urbanas más fascinantes de toda la historia. Sir Paul murió en 1966, en un accidente de tráfico, y fue reemplazado, después de un casting de parecidos razonables, por un policía canadiense de nombre William Campbell. Su doble se parecía físicamente y tenía la misma voz, como si fuera el mismísismo McCartney, vamos. Pruebas de este incuestionable hecho las hay a mogollón. Si uno se fija en la portada del "Rubber Soul" salta a la vista que está tomada desde la tumba de Paul. En la portada del "Magical Mistery Tour" el único que está vestido de Morsa es Paul. En la canción "Yesterday" se canta: "I'm not half the man I used to be" (no soy el hombre que solía ser). ¿Hacen falta más pruebas? Por si acaso, en Internet hay millones de ellas.

La quinta Morsa es una editorial pequeña y coqueta de Barcelona. Aquí está su página web. Se han destacado en la publicación de libros ilustrados y cuidan mucho mucho la edición. A su correo electrónico llegaron por casualidad, y rebote, unos cuantos cuentos pop.

Al principio, los cuentos pop no eran cuentos pop. Al menos el primero no lo era. Se trataba de un pequeño texto que se leyó en el programa de Radio3 "Especia Melange". Al acabar el cuento, sonó "Cirujano patafísico", de Chucho, y elhombreamadecasa, que por aquel entonces probablemente sería hombre pero no ama de casa, descubrió que su cuento casaba muy bien con la canción. La idea anidó en su cabeza y un puñado de años después, se lanzó a escribir cuentos basados en canciones, a veces de forma directa, a veces de forma libre.

El proyecto estuvo a punto de salir en una radio, de hecho un cuento inspirado en "Las opotunidades perdidas" de Calamaro, se leyó en "La ventada del verano" (Cadena SER). Luego, elhombreamadecasa los envió a varias revistas, y desde una de ellas llegaron a Morsa. Les gustaron y, más de dos años después, la idea de publicarlos se va a hacer realidad.

El editor, mientras pensaba en el libro, tuvo una gran ocurrencia: en vez de ilustrar los cuentos, eso está ya muy visto, se ilustarían las canciones que inspiran los cuentos. Encerró los textos bajo siete llaves para que José María Casanovas, el brillante ilustrador, no los pudiera leer y se dejara llevar solo por las canciones. La idea es muy buena. Se consigue así un libro muy especial que aúna música, literatura e ilustración.

(Si de la pagina web de la editorial vais al blog y buscáis en la columna de la derecha, según se mira, encontraréis un par de ilustraciones de Casanovas.)

Los planes no deben sufrir ninguna alteración y el libro entrará en imprenta cualquier día de estos. A finales de noviembre, si no hay retrasos, que todo es posible, saldrá, calentito y recién hecho, rumbo a todas las librerías del reino. Vaya, justo para la campaña navideña. Qué casualidad.

Y recordad que algunos de esos cuentos se pueden leer en:
cuentospop.blogspot.com

PD: Se me olvidaban un par de cosas. El libro tendrá un prólogo, buenísimo, cuyo autor habla de las canciones que le gustan en rock&rodri land. A pesar de las evidentes conexiones, ninguno de los cuentos está basado en una canción de The Beatles. Sin embargo, en el prólogo se cita el "She Loves You". Este hecho deberá ser estudiado con detenimiento porque posiblemente sea la prueba definitiva de que Paul McCartney es la morsa.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Pista número cuatro: Spoiler

Los comentarios de la morsa simulada hicieron saltar la liebre (vaya, parezco Esopo hablando en clave). La cosa quedó más o menos clara (ver comentarios a la Pista número tres). Tampoco se me ocurrían más pistas, la verdad. Así que hoy, unas horas antes de contarlo todo, aprovecho y hago un spoiler. Ahí va la portada, algo retocada para que no se vean las cosas que estamos cambiando a última hora.



jueves, 5 de noviembre de 2009

Chicle, por fin



Esta tarde se me ha parado el corazón al comprobar que el implante que me pusieron no hace ni un año se me movía. Decir implante es decir dinero, mucho dinero. Cómo me habrá notado por teléfono la de la clínica dental que ha pasado de querer darme cita para el martes a decirme: Anda, vente para acá, que me da mucha pena.

En la sala de espera escuchaba la voz de ORC El devastador, así llamo cariñosamente a mi dentista. Cobra mucho pero es buena gente. Al hacerme pasar me ha hablado de un salón del manga que se va a hacer dentro de poco en Murcia y me ha dicho que me estaba quedando muy delgado. Mi dentista sabe tratar a sus pacientes. El diagnóstico ha sido muy tranquilizador. Se me ha soltado un poco el tornillo (de la muela) y me tiene que quitar la corona (que no es de oro ni laureles sino de porcelana). Me ha dicho que me pase el martes no vaya a ser que me rompa la susodicha corona al arrancarla y me tenga que pasar el fin de semana con el agujero. Y entonces ha venido lo mejor: ¡me ha dicho que debo masticar chicle para que se vaya soltando! Llevaba un año sin hacerlo. Creo que es la primera vez que voy al dentista y recibo una buena noticia.

Y ahora os dejo que voy a ver si acuesto a mis fieras y puedo zambullirme en el Rockdelux de este mes, edición especial 25º aniversario, cientos de páginas llenas con las listas de lo mejor de la década.

Y ahora las postdatas:

PDI: ¿Vamos a repetir el debate ese de que si la década es 2000-2009 ó 2001-2010 o lo dejamos estar?

PDII: He echado ya un vistazo a la revista y he visto que han incluido el DK2 de Frank Miller entre los mejores tebeos de los últimos diez años. Me alegra porque me gusta un montón y todo el mundo se metía con ese tebeo.

PDIII: Emilio, sé que estás leyendo esto, si no me devuelves el DK2 antes de fin de año, daré orden a mis abogados para que inicien inmediatemante las gestiones para retirarte el título de primo.

PDIV: Se me ha ocurrido una metáfora que no tiene mucho que ver con lo anterior. Vivir con hijos te exige hacerlo a 45 rpm, ó 78, y a veces uno quisiera reproducirse a 33 rpm,

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Pista número tres: La adivinanza



Le he pedido ayuda a Juan para esta tercera pista. Quería que me hiciera una adivinanza del animal que protagonizará el Bestiario de elhombreamadecasa del próximo domingo. Es que hace unas adivinanzas graciosísimas. Pero Juan es un espíritu libre que se niega sistemáticamente a trabajar por encargo. Le he suplicado, le he amenazado con los más terribles de los castigos, he recurrido al chantaje emocional, he vuelto a suplicar... Pero seguía empeñado en hacer la adivinanza del mono, por mucho que le decía que yo no quería una adivinanza de un mono. Ha hecho como una docena. Al final, he suplicado tanto que se ha dignado, a regañadientes, eso sí, a hacerme lo que quería. Aquí va (no se ha esforzado mucho, las cosas como son):

Adivina, adivinanza: ¿Qué tiene dientes muy largos y vive en el Norte y también vive dentro del agua?

Flecos y algunas cosas más



Flecos. Copio y pego dos comentarios que han podido pasar desapercibidos.

El primero es un comentario anónimo al servicio público dedicado a las manchas de chicle y proponía una nueva solución:

EFECTIVIDAD: absoluta.

Método del vinagre
1. Calienta una taza de vinagre.
2. Introduce un cepillo de dientes en el vinagre y cepilla sobre la goma de mascar. Hazlo rápido, porque el vinagre trabaja bien mientras está caliente.
3. Continúa haciéndolo hasta que se elimine la goma de mascar, calienta nuevamente el vinagre si es necesario.
4. Lava la prenda para eliminar el olor a vinagre.

El segundo es un comentario dejado en la entrada "Bailando" y nos hacía una invitación:

Web Oficial Boney M. dijo...

Quisiera aprovechar la oporunidad que se me brinda (con permiso del moderador) para invitaros a visitar la web oficial de Boney M. en España (www.boneym.es). Espero que sea de vuestro agrado.
Saludos y gracias!!!


Alguna cosa más (1): Esta mañana, la sala de espera del centro de salud no tenía su aspecto habitual. Lo normal es que las criaturas vayan acompañadas por las madres, abuelas e incluso la familia extensa. Si se ven padres, es acompañando a la madre y generalmente están esperando para una revisión pediátrica. Pero esta mañana, durante un buen rato, en la sala de espera estábamos tres padres con tres criaturas y ninguna madre. Las cosas van cambiando. Por cierto que la pediatra de mis chiquillos es una fiera. Los ausculta mientras los consuela para que no lloren y habla conmigo sobre la dolencia de turno. Y estoy seguro de que escucha lo que tiene que escuchar.

Alguna cosa más (2): Entre los miembros fundadores de Los nuevos mutantes se encontraba Danielle Moonstar, alias Espejismo (de espaldas en el dibujo de Bill Sienkiewicz). Gracias a su poder, podía convocar imágenes de las peores pesadillas de los enemigos a los que se enfrentaba. Después de no sé qué saga (tal vez la de El alto evolucionador), sufría una alteración en sus poderes y conseguía que sus espejismo fueran reales durante un tiempo. Sospecho que algo así me está pasando a mí. Llevo varias noches despertándome a las seis de la mañana porque un mosquito no deja de molestarme. Braceo como un loco, me tapo hasta las cejas, pongo pastilla insecticida tras pastillas insecticida pero nada. Cada madrugada, a la misma hora, vuelve el mosquito para desvelarme, como si mis problemas se hubieran encarnado en ese irritante bichito.

martes, 3 de noviembre de 2009

Pista número dos: El refrán




No hay dos sin tres, que siendo generosos, podría ser que no hay cuatro sin cinco. Y antes de que nadie se vaya para el lado que no es, aclararé que la cosa no, no y no tiene que ver con seres humanos de pequeño tamaño.

(Respecto a lo de la lista en Spotify, no sé, le he estado dando vueltas y más vueltas y no doy con la razón de por qué algunas veces va y otras no. Según la página de ayuda del invento, cuando hay problemas en la reproducción de listas se puede deber a pequeños fallos en el sistema pero que no pasa nada porque los van a solucionar en un periquete (es una traducción libre del inglés). Solo se me ocurre que en el buscador de Spotify pongáis lo siguiente:

spotify:user:federicomontalbanlopez:playlist:4Xo9ZReUnBErRF318EO7Jk

Se supone que así debe buscar la lista y esta debería reproducirse.)

Cosas de mi trabajo



Voy a echar muchas cosas de menos de mi trabajo. Algunas de ellas:

El otro día me vestí bien guapo para ir a trabajar. Camisa blanca (vale, de Tex, pero no se nota), pantalones azules (azul, azul) y mis zapatillas blancas de El Ganso (que causan sensación). Cuando M. me vio, me preguntó que de qué iba vestido. Tengo toda una serie de respuestas a esa pregunta y aún así opté por la peor de las posibles: ¿Tú qué crees? Pues yo creo, me dijo, que vas vestido de camarero de carnaval. (Está claro que no se debe responder una pregunta con otra.)

Estaba con MD. en el despacho. No teníamos nada que hacer y nos pusimos a ver cosas de "Física o química" por Internet. Esto lo hicimos porque le apetecía a ella pero podría dar varias justificaciones educativas: le motiva para leer y para escribir, maneja las nuevas tecnologías, permite al educador conocer sus gustos y motivaciones y blablabla. Intenté explicarle la diferencia entre actor y personaje pero no fui capaz. Cuando vio la foto de uno de los chicos me explicó que era "maricón" y luego aclaró: "maricón sexual", esta última palabra la pronunció en un impecable chiquitistaní.

C. nos contó una historia como todas las que él cuenta, tremendas. Dos chavales del barrio pasaron varios años con un "padre de acogida". Al parecer, ese hombre pertenecía a "una secta de rojos" que "hasta hacían un periódico y todo". Por suerte, la asistenta estaba al quite y le dijo que para poder quedarse con los chicos debía dejarse la secta de rojos. C. piensa que hizo bien porque los rojos son malísimos, que él leyó en la cárcel que quemaban iglesias y violaban monjas. (Esto daría para una profunda reflexión sobre las ideas políticas de la gente excluida y sobre cómo han asumido como propios todos los valores mayoritarios de la sociedad dominante.)

De vez en cuando jugamos al juego del refugio antiaéreo. Se le da al grupo un listado de personas y se les explica que están bombardeando la ciudad, no se sabe si en el refugio hay sitio para todos y que deben elegir el orden de entrada teniendo en cuenta que los últimos podrían quedarse fuera. La lista de personas se hace siempre con trampa para que después se pueda debatir con el grupo por qué han elegido a unos o a otras. Cuando lo hice con un grupo de chicas árabes salió lo siguiente (por orden de entrada): mujer embarazada, chica ciega, mujer enferma en sillas de ruedas, niño 3 años, anciana 78 años, imán, gitano de 40 años, homosexual español, drogadicto, ladrona.

De vez en cuando, nos paramos en mitad de la plaza y hablamos con alguno de los niños que cuando empezamos eran niños y ahora ya no lo son. Con J. hablaba de las enfermedades de familiares cercanos. Me explicó que es cosa de dios, que nos "ataca" a través de las personas que queremos para hacernos reaccionar y que dejemos de ser malas personas. Vaya, y yo sin saber que dios no era más que otro aburrido supervillano de tebeos. Menos mal que tengo identidad secreta (de chichinabo pero algo es algo).

(El dibujito de arriba era el logo del proyecto. Nos lo hizo y nos lo regaló, Paloma Navarro, una gran ilustradora murciana.)

lunes, 2 de noviembre de 2009

Pista número uno: No todo iban a ser malas noticias



Me da la sensación de que últimamente he estado algo gruñón en el blog. Y eso que algunas noticias preocupantes las he obviado porque, aunque no lo parezca, hay cosas que no cuento. Pero no todo son malas noticias. De hecho, dentro de poco, va a pasar algo bueno, muy bueno.

Esta buena noticia tiene algunos números interesantes: 29, 26, 700, 13´60, 29 y 21, que son las canciones que se pueden escuchar en la lista de spotify que se abre pinchando aquí.

(Es la primera vez que pongo un vínculo a Spotify, si veis que no va bien, decídmelo, porfa.)

domingo, 1 de noviembre de 2009

Anonadado

Hemos estado esta tarde en el parque con varias madres del cole. Nos han contado una cosa que espero haber entendido mal. Resulta que hay gente que contrata a una especie de enfermera de noche (me han dicho que no tiene ese nombre pero que no saben cuál es y que la llaman así para entenderse) que duerme en la casa "educando" al recién nacido a dormir solo y sin despertarse. No sé muy bien qué métodos usa pero me temo que no serán muy reconfortantes para el recién nacido.

Insisto en que es probable que lo haya entendido mal y que tal práctica no exista. Si fuera así, no tendría más remedio que decir escandalizado: ¿Pero adónde vamos a llegar? Para empezar el verbo educar necesita de la palabra, la comunicación, la empatía, etcétera; por lo tanto, lo que esa persona haría sería más bien amaestrar. Para seguir, no hay nada como la cama de los padres para dormir y no está bien privarse de tal placer. Me parece un poco exagerado todo el miedo al colecho (compartir cama) y las prisas por llevar al bebé a su propia habitación. Los hijos de 30 años no se van de casa y los de 30 días deben dejar aprisa y corriendo la habitación de los papis. Un mundo extraño.

Na, no puede ser. Fijo que no me he enterado bien y que las cosas no son como yo las he entendido.

PD: Estoy a medio hacer la cena y me pregunto: ¿cuántas cosas habrá en el mundo más buenas que un huevo pasado por agua? Como mucho cuatro o cinco. Las patatas fritas, el vermouth vermú rojo, el queso de Cabrales...

PDII: La seño de Juan le ha pedido que lleve a la clase una foto actual de su familia. Esta mañana hemos intentado hacerla. En vez de contar cómo ha ido la cosa, podéis pinchar aquí y verlo.