Cada miércoles un cuento en El Estafador

martes, 28 de febrero de 2012

Lectura por ósmosis

El kindle que echa chispas lleno de textos situacionistas es el mío. El que no deja de leer a Raoul Vaneigem y Guy Debord soy yo. Servidor es el que está fascinado por la verdadera historia de Mayo del 68: De Gaulle (que llegó al poder después de un golpe de estado) movilizando al ejército, docenas de fábricas ocupadas, el país a punto de una guerra civil, el PC y los sindicatos jugando como siempre a anular la revolución... Pero son mis hijos los que están sacando más provecho de mis lecturas. Hace unos días me espetaron a la cara un grafitti del 68: No nos puedes prohibir nada. 


La coherencia me ha dejado sin recursos. Cada día se hace más difícil criar.


* * *


Copio y pego un texto de Vaneigem (firmado con el pseudónimo de Ratgeb), extraído de "De la huelga salvaje a la autogestión generalizada" que da una visión del trabajo muy interesante, incluso es estos días de millones de parados:



¿Has sentido al menos una vez el deseo de llegar tarde al trabajo, o de abandonarlo antes de hora?

En tal caso has entendido que:

a) El tiempo de trabajo cuenta doble pues es tiempo perdido dos veces: como tiempo que sería más agradable emplear en el amor, en el ensueño, en los placeres, en las pasiones; como tiempo del cual disponer libremente; como tiempo de desgaste físico y nervioso.
b) El tiempo de trabajo absorbe la mayor parte de la vida, pues determina asimismo el tiempo llamado "libre", el tiempo de dormir, de desplazamiento, de comida, de distracción. Afecta también al conjunto de la vida cotidiana de cada cual y tiende a reducirla a una sucesión de instantes y de lugares, que tienen en común la misma repetición vacía, la misma ausencia creciente de vida auténtica.
c) El tiempo de trabajo forzado es una mercancía. En todas partes donde hay mercancía hay trabajo forzado, y casi todas las actividades se asemejan progresivamente al trabajo forzado: producimos, consumimos, comemos, dormimos para un patrono, para un jefe, para el Estado, para el sistema d ella mercancía generalizada.
d) Trabajar más es vivir menos.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad que asegure a cada cual el derecho a disponer por sí mismo del tiempo y del espacio; de construir cada día su vida como la desea.



Se puede leer el texto entero aquí.


* * *


El détornement (tergiversación en castellano) es una técnica creada por la Internacional Situacionsista que consiste en tomar elementos existentes de cine, literatura, comics, pinturas... mezclarlos dejándote llevar un poco por el odio y otro poco por el humor y crear un nuevo elemento que llame a la reflexión y a la revuelta. Cuando se supo que el gobierno del PP liquidaba Educación para la Ciudadanía y la sustituía por Educación Cívica y Constitucional, hice uno:




Lo subí al facebook y lo más divertido fue que una persona se escandalizó enormemente porque pensó que era auténtico.

lunes, 27 de febrero de 2012

Autobombo

Que presento "Diario de un amargado" este jueves día 1 de marzo en la Fnac de Murcia. Será a las siete de la tarde y me acompañará, ahí es nada, Jam Albarracín:




Haré algunas tonterías, desvelaré el secreto que se esconde tras el azul de la portada, proyectaremos los dibujos de Laia y lo pasaremos bien. Hasta podréis comprar el libro por el modiquísimo precio de 16 euros.


Y ya que estoy, anuncio también a los cuatro vientos que el miércoles 29 de febrero empiezo mi colaboración con El Estafador. El tema de esta semana es "los dibujos infantiles" y mi sección se va a llamar "Situaciones cotidianas".


Mola mucho porque es una revista digital que nos gusta en casa. De hecho, esta viñeta de Javier Vázquez, aparecida en el especial navideño "La Virgen y San José, esa relación desenfrenada" es ya un clásico en casa:




Cuando me pongo a hacer alguna de esas cosas que tanto me flipan a mí y que Mercedes no alcanza a entender en su verdadera importancia, digo "María, mira lo que hago" y ella ya sabe a qué me refiero. Por eso, ni mira.

sábado, 25 de febrero de 2012

La receta de los sábados. Especial chiquillada: Potaje de garbanzos, espinacas y bacalao.

Estoy escribiendo esta entrada en un Mac. No es mío, que más quisiera. Me pregunto si se sotará la blancura de la manzana y este post será más cool que el resto. Hace un par de años, tuve una conversación muy interesante con José María Casanovas, el ilustrador de "Cuentos Pop". Argumentaba, él, que según trabajara con lápices o con ordenador, el resultado de su trabajo se veía modificado. Yo suponía que, en mi caso, no sería así. Pero me dieron ganas de probar y, en parte, así surgió la idea de "Diario de un amargado", que empecé a escribir en papel, con pluma y un día cada día. Seguiré hablando del tema en las presentaciones que vengan. La primera el próximo jueves día 1 de marzo en la Fnac de Murcia (la hora todavía no la sé, entre las siete y las ocho de la tarde, supongo).


Tal vez debería haber elegido alguna receta sofisticada para teclear en el Mac pero no, un potaje. Las contradicciones son hermosas. 


Este potaje me lo enseñó mi padre y la primera vez que lo probé fue en Gijón, tierra prometida. A pesar de llevar verduras y pescado, triunfa en casa y los hijos repelan el plato. Lo digo, por si alguien se anima a probarlo con sus churumbeles.


POTAJE DE GARBANZOS CON ESPINACAS Y BACALAO


INGREDIENTES (para cuatro personas: dos adultos y dos niños)


Una cebolla, un tomate y tres o cuatro dientes de ajo.
Un puñadico de piñones.
Un bote de garbanzos y espinacas (yo lo compro en Mercadona pero supongo que los habrá en otras tiendas)
Unos 300g de bacalao del que ya va desalado y en migas (si no va desalado, habrá que desalarlo, creo que se pone la noche antes en agua y se cambia, el agua, al menos tres veces , se pone en agua 24 horas antes de cocinarlo y se cambia, el agua, de tres a cuatro veces antes de cocinarlo, escribo de memoria, mejor lo confirmáis).
2 ó 3 patatas, dependiendo del tamaño que tengan.
Dos o tres hojas de laurel, sal y pimentón.


PREPARACIÓN


Se hace el sofrito con los dientes de ajo (cortadicos muy finos), la cebolla y el tomate. Los días que tengo ganas, pelo los tomates, les quito las pepitas y los troceo. Si tengo menos ganas, los pelo y los troceo sin más. Y si estoy perezoso, los rallo. Considero innecesario escaldarlos para pelarlos.


Los piñones, a pesar de su precio casi prohibitivo, son imprescindibles en este plato. Por un lado, porque le dan un punto muy original. Por otro lado, porque dan mucho juego con los hijos. Los echo después de la cebolla, dejo que cojan un poco de color y luego echo el tomate.


Amontono los ingredientes a un lado de la olla, dejo que el aceite se vaya hacia el otro lado. En ese aceite, echo una cucharadita de pimentón y dejo que se fría unos pocos segundos. Luego, se mezcla bien con el resto. 


Añadimos las hojas de laurel (estoy usando la primera persona del singular, la del plural y la redacción impersonal, no es cuestión de estilo es que tengo una mañana muy tonta).


Incorporo las patatas cortadas en trozos. Ya sabéis que dicen que es mejor partirlas que cortarlas, que así sueltan más sabor. Partirlas sin más me parece dificilísimo. Corto y al final del corte, parto, o sea, separo los dos trozos a la fuerza.


Revuelvo un poco las patatas con el sofrito. Incorporo los garbanzos y las espinacas. Se añade un poco de agua. Mi compromiso son las cantidades sigue siendo el justo: se echa el agua que cada cual quiera. Que se queden cubiertos los ingredientes pero no mucho.


Las patatas suelen necesitar unos veinte minutos para cocerse. Cuando lleven quince minutos, se echa el bacalao, se deja cocer cinco minutos más y listo. A coooooomer.


jueves, 23 de febrero de 2012

Las increíbles aventuras de Niño Sónico y Niño Catódico: Reapertura (cuarta parte)

Resumen de lo publicado hasta ahora en "Reapertura": El malvado Alcalde y su Ayuda de Cámara pasaron una mala racha cuando el ladrillo se vino abajo. Las comisiones millonarias dejaron de llover y ya no se pudieron recalificar más zonas de huerta o restos arqueológicos. Pero luego descubrieron que la crisis era una coyuntura más que favorable para hacer el mal, lo que más les gusta, y empezaron por cerrar bibliotecas.

Cuando Fede, Niño Sónico y Niño Catódico fueron a la biblioteca de Espinardo, se la encontraron cerrada. Corrieron a contárselo a Mercedes y ella decidió pasar a la acción. Los poderes sónicos y catódicos combinados echaron abajo la puerta y Mercedes puso a Peluche Diabólico como bibliotecario.



Más aquí.

* * *


Ilustración de Laia Domènech.


-¿Cómo que no me puedo llevar la película sin carné? -preguntó Fede.


-Eso mismo -respondió Peluche Diabólico-: sin el carné, no se presta.


-Pero si me conoces, vives en mi casa. No voy a robar la película.


-En vez de insistir, sería mejor que fueras a por el carné.


-¿Así me pagas que te haya dado cobijo y cocine para ti todos los días?


-Tú le llamas cocinar, yo lo llamo de otra manera.


-¿Se te ha pegado el ingenio manchego de Mercedes?


-Si me disculpas, hay gente que quiere sacar libros y SÍ ha traído el carné.


Fede dejó la película sobre el mostrador y salió apesadumbrado de la biblioteca. Un cero a la izquierda, así era tratado por su familia. Antes de cerrar la puerta tras de sí, escuchó cómo Peluche Diabólico le explicaba a un chaval las normas de conservación de los libros prestados, haciendo que sus afilados colmillos asomaran por su boca entre recomendación y recomendación. El chaval adelantó a Fede en las escaleras y pudo ver su cara pálida. Ese iba a cuidar el libro como si su vida fuera en ello.


* * *


-Los informes sobre el oso gigante que hace de bibliotecario en Espinardo parecen ser ciertos -dijo Ayuda de Cámara.


-Nunca me he fiado de esa pedanía -dijo Alcalde.


-En realidad es barrio.


-En realidad es una mierda.


-Nuestros informadores también hablan de dos niños con... bueno... no sabría decir... parece que... con poderes... lanzan rayos y esas cosas. También hay un hombre pusilánime y de calvicie incipiente y una mujer de armas tomar.


-¿Cómo vamos de policía de disturbios?


-De momento, están todos en Valencia.


-Ah, Valencia. Qué imágenes tan reconfortantes. Uno ve a esos muchachotes que se dejan la vida en el gimnasio dándole al pueblo lo suyo y recupera la fe en la humanidad.


-Cuanta razón tiene, Alcalde.


-En fin, esperaremos a que nuestros chicos acaben de desfogarse en Valencia. Luego, pide que me manden unos pocos a Espinardo.


* * *


PD: Porque viene mucho al caso y porque es una idea buenísima, os recomiendo visitar el blog murcia451.

martes, 21 de febrero de 2012

Yo también soy el enemigo

No siempre es fácil ponerse a escribir. De hecho, puede resultar muy difícil porque la rabia bulle en el estómago y no te deja estar sentado y las manos piden ser empleadas en cosas distintas a escribir. Pero hace años que decidí usar las mías para fregar platos, hacer de comer para mi familia y escribir para quien me quiera leer. Así que, venga, manos a la obra.


* * *


Quizás sea yo. Es posible que solo mi punto de vista sea el que se extrañe al no ver las calles llenas de gente en solidaridad con los chavales de Valencia, las universidades ocupadas, las comisarías y  las delegaciones del gobierno bloqueadas... Quizás me dejo llevar por titulares del tipo "La policía española apalea a niños en Valencia".






Según un policía del SUP (Sindicato Unificado de Policía) la culpa la tiene Twitter porque ahí es muy fácil alterar la verdad, porque circulan rumores no confirmados que la gente no contrasta y da por ciertos. Permitidme que no ponga el enlace al texto al que me refiero, no me da la gana. Muchachote, deberás buscar otros argumentos porque estos no se sostienen ni un segundo. Os han grabado y estáis por todas partes empujando a chicas contra coches, rompiendo narices, abriendo cabezas y golpeando a señoras mayores.






Pero, venga, desconfiemos de Twitter. Vayamos a los medios tradicionales, aunque a algunos les haya costado varios dias tomarse en serio la noticia. Esta mañana, Radio Nacional de España emitía el testimonio de una de sus periodistas, Pura Gómez. Relataba los hechos y cómo había presenciado lo de la nariz rota y ella misma había sido golpeada. Ah, claro, pero es que RNE sigue llena de rojos porque el PP todavía no ha podido hacer la purga necesaria para convertirla en una radio ecuánime y objetiva. Entonces, El Mundo. Da sus rodeos y entra en la cuestión con todos los miramientos posibles, pero la realidad le desborda los escrúpulos y no le queda más remedio que explicar: Valencia es de repente una guerra. Una guerra desigual. A un lado ejército de policías disfrazados de Robocop. Cascos, escudos, porras, chalecos antibalas, escopetas de pelotas de goma. La mayoría no lleva placa de identificación a la vista... De la misma forma, recogen el testimonio de una chica que cuenta cómo los tuvieron 30 horas en un calabozo sin agua, comida ni ir al baño y la denuncia de una madre acusando a un policía de decirle a su hija, menor de edad, que no tenía cuerpo ni de puta.




Paremos aquí y vayamos al inicio. ¿Qué les pasa a estos chavales? ¿Por qué se quejan? ¿No les dejan hacer botellón en la calle? ¿Ha bajado su equipo de fútbol a segunda? ¿En sus casas no se ve Tele5? Nada de eso. Salieron a la calle porque estaban hartos de tener que ir a clase con mantas. Y es que en su instituto no se puede pagar la calefacción y no hay. Recordemos que está en Valencia, España, Unión Europea. 


Pero claro, salieron a la calle si pedir autorización. Hala, no tenéis el papelito presentado en delegación de gobierno ni la autorización pertinente, pues os habéis buscado los golpes, si es que vais provocando. Calefacción no os hace falta pero trámites administrativos, sí.


Una de las madres lo va a explicar mejor que yo:






Es muy fácil hablar de los excesos de los políticos valencianos o preguntad si ellos tienen calefacción en sus despachos. Pero no lo voy a hacer. Simple y llanamente porque tener calefacción en las aulas no es algo relativo, no depende de lo chorizos que sean tus gobernantes o de lo bien que vivan. Depende de que en la Constitución (ay, qué risa) está recogido el derecho a la educación y no se puede ejercer mientras se tiembla de frío.


Los tertulianos y opinadores de turno llevan ya días soltando lindezas por su boca. No se cansan de decir siempre lo mismo: que si hay antisistemas infiltrados, que si los manipulan profesores rojos, que la violencia (de los estudiantes, claro) no conduce a nada bueno... Esta gente dirá lo que haga falta por seguir en el pesebre del que comen hace ya tanto tiempo. Bueno, lo que haga falta no, porque son más bien pobres buscando argumentos. Si dependiera de mí, los despedía a todos por falta de originalidad. Por cafres, también.


Ahora voy a intentar hablar de la policía sin usar insultos. A ver si lo consigo. El jefe superior de la policía de la Comunidad Valencia se ha referido a los estudiantes como "el enemigo". No es un lapsus. Lo ha dicho porque así lo piensa y, probablemente, porque así lo enseñan en las clases de policía. Los estudiantes que se manifiestan son el enemigo, la gente que pasa por ahí también:


Lo que este señor lleva en la mano no es una porra, es un bastón.
Hace ya tiempo que la policía española se está pertrechando para reprimir violentamente a la gente, al enemigo. Este año se han destinado 1.488.570 euros en gases lacrimógenos y bombas de humo, diez veces más que en 2007. Para calefacción no hay pero... A saber lo que se habrán gastado en botas con punta de hierro, armaduras, cascos, pelotas de goma... Claro, todo ese material está ahí, y todas esas horas de duro entrenaimiento en el gimnasio... Las bestias están cansadas de imaginarse entrando en acción, quieren hacerlo de verdad. Pues venga, desfogaos con las criaturas, que os darán pocos problemas. Mi sensación, escuchando al tipo de antes y viendo este vídeo, es que están usando todo esto para entrenarse. Diría que en sus planes entran revueltas más grandes.


Los policías son los que pegan. Pero ellos, conviene recordarlo, tienen jefes. Y esos jefes han llegado a serlo porque alguien les votó:


Los chavales y chavalas de Valencia nos están dando a todos una lección magistral. Primero pelearon por su educación. Después protestaron por la violencia policial. Y ahora luchan por sus compañeros detenidos. Todo yo soy admiración y respeto. Su actitud y su comportamiento son el futuro. 




PD: Se empiezan a suceder las manifestaciones de solidaridad con Valencia por todo el Estado. Estaré, sí o sí, en las de Murcia. Estuve en la de Murcia:












lunes, 20 de febrero de 2012

Duda telefónicolegal



Vale, si te detienen tienes derecho a realizar una llamada. Pero ¿qué pasa si el teléfono al que llamas está apagado o fuera de cobertura? O peor aún, ¿si te salta el buzón de voz?

sábado, 18 de febrero de 2012

La receta de los sábados. Especial chiquillada: Tortilla de atún

Se me hace imposible imaginarme sin escribir. Forma parte de mi rutina diaria. De mi rutina vital, diría. Pero siempre hace falta alguien que te dé un empujón, que te muestre que tal o cual cosa es posible. En mi caso, fue mi amigo Enrique. Los dos leíamos mucho pero él dio el paso trascendental de leer a escribir. Al saber que él lo hacía, entendí que eso de escribir no era cosa de Dostoyevskis o Balzacs. Yo también podía hacerlo. Así que, un día, mientras daba clases particulares de matemáticas a un vecino, agarré un boli bic (cristal, verde) y escribí, con disimulo para no ser descubierto, mis primeros versos. Ah, qué sensación. Durante años, escribí solo para desahogarme. El rollo ese de que me leyeran y de ser rico y famoso vino mucho después.


Por las tardes, me subía la casita de Pin y Pon de mis hermanas a la habitación de Enrique, y la usábamos como escenario para nuestra novela de misterio estilo Agatha Christie. No la terminamos. Imperdonable.


¿Y qué tiene todo esto que ver con la receta de hoy? Podría no tener relación, no estoy obligado a nada. Sin embargo, la tiene. La receta de hoy es de una tortilla de atún. Menuda cosa, diréis, una tortilla francesa, cuánto riesgo. Pero es que está hecha con leche y maicena. Y fue Enrique, precisamente, quien me enseñó ese truco para conseguir una tortilla esponjosa y riquísima.


INGREDIENTES


Esta tortilla la suelo hacer para que cenen Caín y Abel. Así que voy a dar los ingrediente para dos niños. 


3 huevos
1-2 latas de atún, según les guste con más relleno o con menos. (Dos latas puede ser excesivo, lo mejor es una y media pero ¿qué se hace después con la media que sobra?)
1 cucharada de maicena (a mí también me da mucha rabia cuando no especifican si se trata de una cucharada sopera, de postre, de café...)
Chorrito de leche
Pizca de sal
Pizca de perejil picado (sí, fresco es mejor, pero también sirve del que va en bote).


PREPARACIÓN


Se baten los huevos. Hay gente que lo hace en plato. Cuando me enteré, no daba crédito. Yo lo he hecho siempre en vaso. Cuando ya están batidos, se les echa la sal, el perejil, el chorro de leche y la maicena. Se baten otro poco. La maicena puede formar algunos grumos pero luego desaparecen al freír.


Cuando la sartén, con un poquito de aceite, esté caliente, se echa la mezcla. Después, se añade el atún, bien repartidito.


Atención al tamaño de la sartén. En francés, tortilla se dice "omelette" que viene del latín "lamella". "Lamella" significa "lámina fina", así que, para que la tortilla cumpla con su nombre, hace falta una sartén mediana para los tres huevos. (Según "La cocina y los alimentos", de Harold McGee.)


Se deja que se haga bien por un lado, se le da la vuelta y se acaba de hacer. Como la maicena y la leche le van a dar esponjosidad a la tortilla, es importante darle la vuelta con arte para que no se rompa.


Y ya está. Mis chiquillos se la comen en un visto y no visto.



miércoles, 15 de febrero de 2012

Apagón

El apagón se produjo justo después de que Alexis marcara el primer gol de BarÇa y un poco antes de que Mercedes llegara a la mitad del cuento de por la noche.


En Murcia decimos "se va la  luz". En Albacete "se han llevado la luz". Aquí pensamos que la luz es algo con vida propia y autonomía, que igual se queda que igual se va. Y en Albacete pues, no sé, tal vez sean muy desconfiados y crean que alguien les ha quitado la energía eléctrica. En este caso, el instinto manchego parece más fiable.


El apagón de cinco minutos contra la subida de la luz está previsto para hoy (15 de febrero) a las 22:00. Pero Iberdrola, siempre tan ecológica y solidaria con sus clientes, lo adelantó un día. Y para demostrar que son los mejores de los mejores, nada de cinco minutos, dos horazas. Que se note el poderío.


A mí los apagones me traen siempre dos recuerdos. El primero es la casa de Mazarrón que mis abuelos maternos construyeron a base de esfuerzos y esfuerzos. Al principio de veranear allí, la luz se iba cada dos por tres. Así que teníamos listos unos candelabros hechos con botellas vacías de Estrella de Levante (la cerveza murciana por antonomasia). El segundo recuerdo es de una vez que se fue la luz en casa de mi madre cuando mi hermana pequeña lo era en términos absolutos y relativos. Ella estaba en una punta de la casa y yo en la otra. Empecé a decir, fuerte para que me escuchara: ¡Marina, qué haces aquí, por qué me miras de esa manera, no, noooo! Menudo pasmo se llevó. Ahora nos reímos mucho al recordarlo. Bueno, ella no tanto.


En cuanto se fue la luz, ya se ha acabado el flashback, salté del sofá y dije que no se preocupara nadie, que yo me hacía cargo de las velas. Pudo parecer hombría y arrojo pero lo que pasaba es que las velas están en la estantería más alta del salón y siempre me da pereza limpiar el polvo por las alturas. Si las hubiera cogido Mercedes, habría descubierto mi secreto y dos dedos de polvo. Las velas que tenemos son de esas de colores y aromatizadas. No hemos comprado ninguna. Todas nos las han regalado. Y eso que no nos gustan. Así que, la casa se llenó de luz titilante y de una mezcla de agradables aromas.


Llamé a Iberdrola. Ganas de perder el tiempo que tiene uno. Llamé al teléfono que pone que es para emergencias. Después de hacerme esperar un buen rato (era un 902, claro), me salió un menú de esos del demonio: si su llamada es para tal pulse cual. Pasando por alto que para entender algunas de las opciones que te ofrecían debías ser doctor en ingeniera de telecomunicaciones, me pregunto: ¿si es el teléfono de emergencias para qué diantres son todas las otras opciones?


Tras una serie de incidentes familiares de los que se lavan en casa, conseguimos irnos a la cama. Y entonces se produjo un interesantísimo momento... ¿Cómo se llama cuando en una película hay un fallo temporal tipo que en una peli del Oeste salga un vaquero con un reloj Casio? ¿Asincronía? Pongamos que sí. Sigo. Y entonces se produjo un interesantísimo momento asincrónico: me puse a leer en mi kindle a la luz de las velas.

martes, 14 de febrero de 2012

Duelo digital (y derrota)

El sábado nos fuimos de concierto y hacía siglos que no lo hacíamos. Dejamos a los niños en casa de mi madre. Gracias, mamá. Ellos estaban muy contentos porque iban a conectar su Nintendo DS con la de mi madre y jugar juntos al Mario Bros y al Mario Karts.


Venga, dije, dejad que os conecte las nintendos antes de irme al concierto. Pero ¡ya lo habían hecho ellos solos! No es justo. Primero eres una persona prescindible, luego los hijos te enseñan a ser el ser más importante de la galaxia porque dependen de ti para cualquier cosa y, cuando te has acomodado en tu trono de Master of the Universe, te quitan de una patada y se apañan sin ti.


Lo anterior ya me sentó mal pero lo que me remató fue que no me dejaron jugar. Supliqué, lloré, pataleé, me enrabieté pero nada. Sus corazoncitos son fríos como el hielo.


Al día siguiente, conseguí que Juan se echara una partida conmigo al Mario Karts. Empecé a tope y quedé por delante de él en las primeras carreras. Como Juan tiene mal perder, me pegaba después de cada derrota. Pero sus golpes no me dolieron tanto como la traición de mi madre que se puso de su lado. Que si yo era un abusón, que dejara ganar al niño y cosas por el estilo. ¿Dejarle ganar? ¿A cuento de qué? Eso no tiene sentido. Yo respeto a Juan y si compito con él lo hago entregándome al máximo. Quizás podría haber modulado mis burlas y vaciles pero, demonios, da tanto gusto ganar.


Sin embargo, a partir de la quinta carrera, mi suerte empezó a declinar. Acabé perdiendo por chorrocientos puntos. Quiero que mis hijos sean mejores que yo en todo, que me dejen atrás con una pedorreta. Pero ¿tenía que ser tan pronto?


Voy a aprevechar que no están para practicar los derrapes con el huevomóvil de Yosi:



lunes, 13 de febrero de 2012

Lucinda Williams y Fernando Alfaro



La revista digital festivalesdepop.com ha consultado con un panel de expertos el mejor disco de 2011. ¿Y a que no sabéis quién está entre ese panel de expertos? Un servidor. Es que la amistad hace que uno parezca más guay de lo que es y tengo un amigo que colabora en dicha publicación. Sea como sea, me pidieron elegir el que yo pensaba que era el mejor disco del año. No soy capaz de hacer algo así. Opté por elegir los dos discos que más me habían emocionado en 2011. 

La presentación que han hecho de los discos está muy chula pero no cabían los textos que escribí. Aprovecho y los pongo aquí: 


Lucinda Williams - Blessed. Lucinda es de las grandes, de las incuestionables pero, si no lo fuera, se hubiera ganado el título con este disco. La primera canción, "Buttercup", ya te deja patidifuso. Qué manera de decirle al tipo que le den por saco, qué clase, qué categoría. Pero es que, algo después, viene "Copenhagen" y uno ya no se aguanta, apaga la música y rompe a llorar. El estribillo es... no sé, sobrecogedor me parece poco. Habría que pensar nuevas palabras. Y no queda ahí la cosa: está el oscuro optimismo de "Born To Be Loved", la larguísima y contundente coda de "Blessed"  o la guitarra de Elvis Costello en "Convince Me". El juego de palabras es tan fácil como inevitable: Lucinda nos deja bendecidos a todos aquellos afortunados que hemos escuchado este disco.




Fernando Alfaro - La vida es extraña y rara. Lo es, vaya que si lo es. Y gracias a ella, la vida, Alfaro ha vuelto a las andadas con uno de sus mejores discos. Corazones encogidos en "Extintor de infiernos", felicidad Surfin´en "Camisa hawaiana de fuerza", electricidad Chucho en "Hijo de perra" y mal rollo manchego en "Himno del Caminante Kamikaze". El disco ha sido editado por Marxophone, una iniciativa que comparte con otros músicos como Nacho Vegas o Raül Fernández Refree, y que pretende liberar a la música de la tiranía de algunas discográficas.

sábado, 11 de febrero de 2012

La receta de los sábados: Bizcocho revolucionario.

Escribe Piotr Kropotkin en "La conquista del pan": Y mientras que burgueses y trabajadores aburguesados jugarán a ser grandes hombres en sus largas charlas; mientras la gente práctica discutirá interminablemente acerca de las formas de gobierno, nosotros, los "utopistas", debemos ocuparnos del pan cotidiano. Y añade: es por medio del pan para todos que vencerá la revolución. Entiéndase "pan" como metonimia de "alimentos de todo tipo".


Vale. La consigna está clara: ¡PAN, LA REVOLUCIÓN NECESITA PAN! Pero ¿revolución? ¿Estamos hablando en serio? Son tantas las palabras que han sido vaciadas de significado que necesitaríamos un diccionario de tamaño considerable para reunirlas. Allí estaría, lamentablemete, la palabra "revolución". Usadas por todos y para todo. Admito mi parte de culpa pues la empleo de forma gratuita y feliz. Cariño, me voy un rato a hacer la revolución, no me esperes levantada. Y cosas así.


Aunque antes de que yo empezara a escribir y a hablar a la ligera, la pobre revolución ya estaba transnochada. Así lo expone Ducky Donald en un capítulo de "Vidas ejemplares" (El librovisor -La bola de cristal):






Para algunos, ha llegado a convertirse en un opción secundaria. En "Zona Temporalmente Autónoma", Hakim Bey defiende las ventajas de la Revuelta frente a las de la Revolución. Bey desconfía de las revoluciones porque, afirma, forman parte de una curva prevista o trayectoria consensuada: revolución, reacción, traición, fundación de un estado aún más fuerte y opresivo, la vuelta de la tortilla y el retorno de la historia una y otra vez a su más alta forma: el látigo en el rostro de la humanidad por siempre. Es preferible la revuelta, la liberación de un área (de tiempo, de espacio, de imaginación) y la autodisolución antes de que el Estado la aplaste. Revuelta sí, tan a menudo como sea posible.


Entiendo la desconfianza de Bey. Sin embargo, me gustaría creer que de revuelta en revuelta se puede llegar a consolidar la revolución. Tengo el defecto de buscar siempre soluciones de compromiso. 


Lo que está claro es que se opte por revolverse o revolucionarse, hará falta comer.


BIZCOCHO REVOLUCIONARIO


Se trata, en realidad, del bizcocho del yogur. Lo que pasa es que como lo  hice una tarde que habíamos quedado para hacer una pancarta, le cambié el nombre.






La versión de mi receta sigue las indicaciones de mi suegra. Vaya esta entrada por ella.


INGREDIENTES


4 huevos
1 yogur (será la cantidad de referencia)
2 de azúcar (es decir, dos yogures de azúcar, más o menos llenos del todo)
3 de harina
1 de aceite (¿hay que decir que de oliva?)
3 gaseosas (están junto a las harinas y las levaduras en los supermercados)


PREPARACIÓN


Se separan las yemas de las claras. Mi abuela lo hacía así: cascaba el huevo sobre una fuente grande y lo partía en dos con cuidado de que la yema quedara en uno de los trozos de la cáscara. Luego iba pasando la yema de una semicáscara a la otra semicáscara dejando que la clara fuera cayendo sobre la fuente.


Una vez que tenemos las claras de los cuatro huevos en la fuente, se baten con las varillas de la batidora hasta ponerlas a punto de nieve. Durante todo este proceso, cuando más se bata, mejor. Los ingredientes notan estas cosas, así que hay que batir con calma y cariño, a ser posible pensando en las personas que luego se comerán el bizcocho.


El resto de ingredientes hay que echarlos en el orden indicado, poco a poco y dejándolos caer sobre las varillas, que no dejarán de batir en ningún momento (bueno, si veis que la batidora echa humo, le dais un descanso). Esto es muy importante para el azúcar y las gaseosas, a no ser que se quiera un bizcocho peta zeta.


Se añade el azúcar. Se añaden las yemas. Se añade el yogur. Y se añade el aceite.




Vamos ahora con la harina y las gaseosas. Echamos primero un poco de harina. Luego los tres sobres de gaseosas correspondientes. Las gaseosas van siempre en parejas: dos sobres, cada uno de un color. En la caja indican el orden adecuado. Lo leemos para saber cuál es y echamos los tres que toquen primero. Incorporamos un poco más de harina. Luego los tres sobres de gaseosas que quedan. Y, por fin, el resto de la harina.


Seguimos batiendo y sonreímos al ver cómo la masa empieza a crecer ante nuestros ojos. Hasta puede que salga alguna burbujita. Pop.


El horno ya lo tendremos caliente. Yo lo pongo a 180º, más o menos. Vertemos la masa en nuestro recipiente para horno y lo ponemos en el centro del horno. El mío es de esos con ventilador. Tiene varias opciones pero me he acostumbrado a hornear siempre con el ventilador. Puede pasar que el bizcocho empiece a tostarse de más por arriba antes de estar hecho. No pasa nada. Para eso se inventó el papel vegetal. Si vemos que pasa esto, cubrimos el bizcocho con un hoja de este papel (se encuentra al lado del papel de aluminio en las tiendas) y seguimos cocinando el bizcocho.


Lo suyo para saber que está hecho es meter un cuchillo y si sale limpio, es que está.


VARIANTES


Si el yogur es natural, se puede echar a la masa, antes de meterla al horno, algunos frutos secos. Nueces, por ejemplo.


Si el yogur es de limón, se puede echar ralladura de ídem.


Y si el yogur es de coco, se puede echar coco rallado.


*  *  *


Y ahora, unos minutos de autobombo:


Esta semana, en la página facebook del blog, hemos tenido de todo: una viñeta de Luis y Luisa, A sus pies, escenas entrañables parando un desahucio, vídeos de Los Ramones...




Y no digo nada de mis chispeantes twitts. Entren y vean:


jueves, 9 de febrero de 2012

Concurso "Diario de un amargado"

Acaba de salir de imprenta y está a puntito de llegar a las mejores librerías del país el libro destinado a revolucionar el panorama literario galáctico. Se trata, ni más ni menos, que de "Diario de un amargado":




Este libro demostrará que desde la exquisitez del underground se puede llegar a las ventas millonarias del mainstream, permitiendo a sus autores retirarse a una isla caribeña o de los Mares del Sur por lo que les quede de vida. Cuando lo abráis, descubriréis que cada metáfora es más emocionante que la anterior, que es imposible usar mejor los adjetivos, que los adverbios poseían una belleza que no sabíais y que no hace falta trama alguna para no poder dejar de leer. Tampoco podréis parpadear porque no querréis perderos detalle de los maravillosos dibujos de Laia Domènech.


Morsa, la editorial, está tan contenta que ha abierto un concurso para regalar algunos ejemplares. Pensad que son 1ª edición y en pocos años los podréis vender por ebay a precios desorbitados (*). Para  participar, solo hace falta entrar en el facebook de la editorial y poner en el muro una foto de vuestro personaje amargado/a (real o de ficción) preferido/a. El plazo es hasta el lunes 13 a las 24 horas. Estáis tardando.


(*) Los coleccionistas que saben compran dos ejemplares de las primeras ediciones. Una la guardan como oro en paño y la otra la usan para salir de algún apuro económico o conseguir en la reventa la entrada para un piso.


PD: Claaaaro, estaréis pensando, como lo ha escrito él dice todas estas cosas. Vale, acepto vuestras reticencias. Pongo unos textos, así, al azar, para que las perdáis:



Ya no quiero ser un molusco. Las gemelas estaban jugando con un caracol. Ya no lo necesitamos, dijo una de ellas, ¿lo pisamos? Sí, dijo la otra. Y lo pisotearon. Varias docenas de veces. Rousseau 0 – Hobbes 1. ¿Acabarán haciendo lo mismo conmigo?

* * *

Palpita la herida
como un cráneo abierto.

* * *

Las gemelas se despertaron y exigieron sus vasos de leche con Nesquick y pajilla. Se los llevé a la cama. Me pregunto si tienen alma de señoritas o yo de criada. Apuesto por lo de criada.

* * *

¿Por qué se fechan las páginas de un diario? ¿Qué importancia tiene que descubra una prueba más de que el mundo es una mierda el 10 de septiembre o el 5 de junio?

* * *

Esa mujer no te hace ni puto caso, dijo. Tuve que darle la razón. Serví dos vasos de ginebra, el suyo del tamaño de un dedal, y nos fuimos al estudio a charlar. Entonces, no sé muy bien de dónde, sacó una guitarra y se puso a cantar:

I asked her for water, ohhhh, she bought me gasoline.
That´s the terriblest woman, oh, that I ever seen.

Cantó con una voz grave y apesadumbrada, bastante impropia de un pequeño ratón. Le pregunté qué coño era esa canción. Me dijo que un viejo blues del Delta. 





Y para que flipéis con los dibujos de Laia, ahí van dos:



Mi seguridad, inédita hasta ahora, es tanta que cuando el editor me pidió que grabara un vídeo promocional en plan casero, me faltó tiempo para hacerle caso. Este soy yo dando la cara por mi libro (no es la versión definitiva):


miércoles, 8 de febrero de 2012

Las increíbles aventuras de Niño Sónico y Niño Catódico: Reapertura (tercera parte)

Alcalde había vuelto a sentirse feliz. El dinero no fluía tanto como en la época de vacas gordas pero, ya se sabe, el dinero no lo es todo en la vida. Encendió un puro de los carísimos para celebrar el buen humor con el que se había levantado esa mañana. Preocupado en amasar billetes, había olvidado la dicha que encontraba en provocar el mal. Afortunadamente, la crisis había hecho que los constructores, especuladores, banqueros y demás alimañas corrieran a esconderse en los rincones oscuros que suelen habitar. Ya no le molestaban con recalificaciones o con planes para aparcamientos mastodóndicos en medio de la ciudad. Había llegado la hora de los recortes, de la supresión de derechos, de la persecución del ciudadano. Y lo estaba disfrutando.


Unos golpes respetuosos sonaron al otro lado de la puerta. Ayuda de cámara pidió permiso para entrar.


-Señor -dijo-, la prensa del día. Ya aparecen las primeras quejas por el cierre de bibliotecas municipales.


-Bien, bien -respondió Alcalde sonriendo y dando una larga calada a su puro carísimo.


*   *   *


-¡Esperad un momento! -gritó Fede.


-¿Qué pasa ahora? -preguntó Mercedes.


-¿Vamos a salir a la calle así?


-¿Así cómo?


-Sin protección visual. Peluche Diabólico debería pasar desapercibido, no podemos salir a la calle con un oso gigante andando y hablando como si tal cosa. No sé, Niño Catódico debería crear un poco de nieve para que no lo vean bien.


-Papá -dijo Juan-, eres un antiguo. Lo de la nieve era con la tele analógica, ahora hay que pixelar. ¿Pixelo al oso, mamá?


-No. Ha llegado el momento de actuar sin miramientos de ningún tipo.


Mercedes salió a la calle. Peluche Diabólico, algo aturdido por el empuje de la mujer, la siguió. Niño Sónico y Niño Catódico sonrieron felices, iban a pasar cosas divertidas. Fede quiso seguir poniendo pegas pero era inútil. Resignado, empezó a andar detrás de la lideresa del grupo.


Cuando entraron al centro cultural, se dirigieron al piso de arriba sin mediar palabra. El ordenanza les iba a decir que no se podía subir, que la biblioteca estaba cerrada, pero la sonrisa llena a rebosar de colmillos de lo que parecía un muñeco con vida propia, lo disuadió. Iban a ser ciertas todas esas historias que se contaban de aquella extraña familia.


En la puerta de la biblioteca seguía el infame cartel del cierre.


-¿Quién quiere abrir la puerta? -preguntó Mercedes.


-¡Yo, yo! -gritó Darío- ¿Le lanzo un rayo de sonido sólido?


-¡No, yo, yo, yo! -gritó Juan-. Mis ondas de impacto catódico son más chulas.


-Venga, dejaros llevar -sugirió Mercedes.


Entre estallidos de luces multicolores y sonidos de película de ciencia ficción, la puerta estalló en mil pedazos.


-Hala, ya está abierta la biblioteca -anunció Mercedes.


-Pero, ¿no haría falta un bibliotecario? -preguntó Peluche Diabólico.


-Ya lo había pensado -dijo la indómita lideresa-. Y vas a serlo tú.



martes, 7 de febrero de 2012

Limpiando cristales


Ayer limpié los cristales de toda la casa. Y tengo varias cosas que decir al respecto:


1. Mi madre siempre me explicaba que no había que limpiar los cristales si les estaba dando el sol porque se quedaban llenos de restregones. No seré yo quien ponga en duda las enseñanzas maternas, algo, por otro parte, muy recomendable. Pero sí diré que lo que pasa cuando el sol (o una luz artificial) pega de lleno sobre una superficie, es que se ve toda la suciedad que antes pasaba desapercibida. Es como cuando andas tan feliz porque crees que tienes limpios los fuegos de la cocina y enciendes la luz de la mampara extractora de humos solo para descubrir que están llenos de grasa y... perdonad, la sola imagen de esto que estoy hablando es muy dura, no puedo seguir.


2. Me he tomado una tila y ya puedo seguir. Creo que esto lo he contado ya pero, por si acaso, insistiré. Cuando trabajaba de educador, usaba mi faceta de amo de casa para predicar con el ejemplo (lo de predicar es de forma figurada). No perdía oportunidad para decir que fregaba los platos, hacía la comida y cosas así. Lo normal era que los adolescentes hiperhormonados me llamaran maricón. Eso daba pie a nuevas conversaciones del tipo ¿Y qué? Al final, fueron aceptando que un hombre se hiciera cargo de las tareas del hogar, menos limpiar los cristales. Una de las chicas, casi fuera de sí, me dijo que ella jamás podría vivir con un hombre que limpiara los cristales de su casa.


3. He desarrollado la teoría de las coincidencias negativas. El objetivo principal es dejar sin importancia a las coincidencias positivas. Si uno se encuentra por la calle con un amigo al que hacía siglos que no veía, llega a casa contándolo. Mercedes, ¿a que no sabes con quién me he encontrado? Pero si uno no se encuentra, pongamos por caso, con su maestra favorita del cole después de toda una tarde de paseo por la ciudad, no llega a casa diciendo: Mercedes, madre mía ¿sabes que no me he encontrado con mi maestra favorita del cole? Por cada coincidencia positiva hay mil, o un millón, de coincidencias negativas. Si se limpian los cristales y no llueve, nadie dice nada. Pero si llueve después de limpiarlos, ya tenemos montado el drama. 


Esa es una explicación. La otra es que dios sí existe y no tiene otra cosa que hacer que joder a quienes nos encargamos de las tareas del hogar. No lo descarto.


4. Cuando llegó Mercedes, la seguí a todas partes, expectante. No paraba de enviarle mensajes telepáticos para que se fijara en lo limpias que estaban las ventanas. Y ella ni caso. Es tan necesario ser reconocido, que te digan que lo has hecho bien, que eres útil. En vista de que pasaba de mí, recurrí al típico plan B: Darío, dile a tu madre a qué nos hemos dedicado toda la tarde y lo limpios que hemos dejado los cristales. Y así, recibí mis golpecitos de ánimo en la espalda.

lunes, 6 de febrero de 2012

Dormint la mona

Hay libros que solo por la portada merecen ser comprados. Tal es el caso de "Dormint la mona" de Sergi Padró:




Aparte del increíble color ¿pistacho? de la cubierta (algo que ya es marca de la casa de la editorial Morsa), el dibujo es flipante. La mona está dibujada con mucho detalle pero, lo sorprendente, es que lleva puesto un gorro en forma de embudo resuelto con seis humildes líneas. El efecto es soberbio e hipnótico.


Esa mezcla de estilo es una constante en el libro. Igual te encuentras una viñeta dibujada minuciosamente que con unos monigotes casi infantiles.


La cantidad de referencias culturales es abrumadora: Magritte, Asterix, Estela Plateada, el Batman de The Return Of The Dark Knight, Teo, Alicia en el País de las Maravillas... Hay una mezcla de cultura pop y cultura académica de lo más gratificante.


El libro entero es un juego realizado con dibujos, palabras y números. Padró juega con las letras, con las líneas, juega incluso con el vacío:




Hay un juego de palabras que yo diría que no he visto nunca lo que, al menos para mí, lo convierte en algo original, un prodigio en los tiempos que corren:




Como es un juego, no se respeta nada. Hay chistes regionales:




Y hay chistes con los mitos imborrables de la infancia y autores que parecían intocables:




Algunas viñetas pueden parecer construidas con humor tonto. Pero no lo es tanto. O sí. El mérito está en que todo aparenta ser muy sencillo pero, como dijo Jhon Cage cuando le dijeron que 4´33´´ podía haberla compuesto cualquiera: Sí, pero la hice yo. Sí, pero se le ha ocurrido a Padró.


No voy a seguir porque pondría todas las páginas del libro y tampoco es plan. En todo caso, quiero añadir que lo anterior, a pesar de todos los adjetivos que he usado, no es lo más importante de "Dormint la mona". Lo más importante es que es un libro desternillante, con él te mueres de risa y eres feliz. Doy fe de que el vídeo que sigue no es un montaje, a mí me pasó lo mismo:








PD: El libro tiene un pedazo de vídeo de promoción, aquí.

domingo, 5 de febrero de 2012

Humillado (y todavía tengo que pensar si ofendido también)

El viernes estaba hecho polvo. Pero hecho polvo del todo. Fosfatina, diría. A las nueve y media de la noche, me lié la manta a la cabeza (literalmente) y me fui a la cama. Un poco después, llamó mi hermana por teléfono y escuché que Juan le decía que su padre (yo) estaba durmiendo. Siempre lo hace, añadió.


Al día siguiente, creí conveniente sugerirle cómo afrontar esas situaciones. Juan, le expliqué, si me llama alguien por teléfono y estoy durmiendo (algo que, aclaro, no es nada habitual) dile que estoy terminando un cuento que me han encargado para una revista literaria en papel y que he pedido no ser molestado bajo ninguna circunstancia. Y si estoy en el baño, proseguí, di que estoy atendiendo otra llamada urgente por el móvil, ultimando los detalles de la revolución.


Juan me miró con esa mirada y supe que no había nada que hacer. Papá, dijo con un tono de voz demasiado altanero para mi gusto, tú lo que quieres es que les haga creer que tu vida es interesante y no pienso hacerlo. Luego, añadió: si cuando te llamen, estás cagando, voy a decir que estás cagando.


Qué poco apoyo tengo en casa.


PD: La página de facebook de Elhombreamadecasa está cargada de novedades. Lo digo por si todavía no le habéis dado al "me gusta".

sábado, 4 de febrero de 2012

La receta de los sábados: Tortilla de acelgas con almendras

Cuando era pequeño, mis peores enemigos, descontados Darth Vader, los marcianos de "La guerra de los mundos" y los cylones (ver foto abajo), fueron las coles de bruselas, las acelgas y la ternera (que se me hacía bola). Darth Vader es un personaje con el que te acabas reconciliando, mucho más que con Anakyn, dónde va a parar. Los cylones, vistos tras el paso del tiempo, no dan ni chispa de rabia. Los marcianos de "La guerra de los mundos" creo que todavía me dan miedo, así que no pienso en ellos. Lo mismo me pasa con las coles de Bruselas. Por si acaso, no las incluyo en mi dieta. Con la carne de ternera sigo teniendo mis más y mis menos. Si se trata de escalopines al cabrales, me los como por docenas. Pero si es ternera guisada, exijo un mínimo de calidad. Si es, por ejemplo, añojo 1ºB, paso. La carne de ternera tiene también su poco de metáfora del paso del tiempo. Cuando era pequeño, se me hacía bola. Ahora que ya no lo soy, se me quedan hebras de carne entre los huecos de la muela de cerámica (creo) que me puso el dentista a cambio de los ahorros de toda mi vida. Con las acelgas, protagonistas de este post, me ha pasado lo mismo que con Darth Vader: hemos acabado por reconciliarnos.




TORTILLA DE ACELGAS CON ALMENDRAS


Mi idea era hacer la tortilla con espinacas pero cuando fui al mercao no había. Así que, la hice con acelgas. Me da que sale igual de buena sea con acelgas o con espinacas. Tampoco tenía previsto echarle las almendras. Pero pensé que una tortilla de acelgas pelada y mondada quedaba algo sosa. Imité a mi madre (ver "La receta de los sábados" de la semana pasada"), abrí el armario, vi lo que tenía y decidí que las almendras quedarían bien.


INGREDIENTES


Un manojo de acelgas
Tres o cuatro dientes de ajo
Un puñaico de almendras (de las que van cortadas en cuadraditos, en la sección de repostería de los supermercados)
Cuatro huevos
Sal


Perdonad que no sea más preciso con las cantidades pero me gusta ser sincero y yo, a veces, cocino así, por manojos y puñados. La tortilla la hago con el manojo de acelgas que me venden en el mercado bien sujeto con una goma elástica. Que son pocas, echo tres huevos. Que son muchas, echo cinco. Y respecto a las almendras, la cantidad irá en el gusto. Si queréis que queden solo en el detalle, echad pocas. Que os gustan mucho, echad muchas. Es fácil.


Respecto a las pencas (dice la RAE: Nervio principal y pecíolo de las hojas de ciertas plantas, como la acelga, el cardo, la lechuga, etc.), las quito. Suelo dejarlas guardadas para hacer algo con ellas. Al cabo de cuatro o cinco días, las tiro. Meecedes dice que fritas con tempura están buenas. No sé, creo que están sobrevaloradas (las pencas, no la tempura que es la muestra de que todavía queda vida inteligente en le Tierra)


PREPARACIÓN


Se cuecen las acelgas a lo Simone Ortega: Se pican las acelgas y se lavan con agua fría. Se ponen en una olla con agua fría y sal y se dejan cocer. Cuando rompe el hervor, se dejan unos 20 minutos más o menos (según sean de tiernas) destapadas. Se escurren bien y, si hiciese falta, en la tabla de la carne se vuelve a picar. (A veces, con 15 minutos es suficiente)


Se trocea el ajo en trozos muy pequeñitos. Se echan a freír junto con las almendras. Hay que prestar atención porque se queman en un visto y no visto. Cuando esté todo bien tostadito, se saca del fuego.


En ese mismo aceite, se echan las acelgas ya hervidas y se rehogan un poco. Luego se añaden los ajos y las almendras y se mezcla todo bien. Incorporamos los huevos batidos (con su cantidad de sal correspondiente). Hay que levantar un poco las acelgas para que el huevo llegue sin problemas al fondo de la sartén.


Hacemos la tortilla por un lado y luego ponemos en juego todo nuestro prestigio en la cocina dándole la vuelta con un plato. Para esto último, hay que aprovechar el momento en que alguien pase por la cocina. Entonces, se llama su atención con alguna pregunta, la que sea, y procuramos que nos vea mientras, como el que no quiere la cosa, damos la vuelta a la tortilla. Estas cosas, compartidas molan más.


Se acaba de hacer la tortilla por el otro lado. Y, hala, a comer.


Dentro de dos semanas, una tortilla para niños y niñas.


PD: Me daba más miedo el musical de "La guerra de los mundos" que la peli.





jueves, 2 de febrero de 2012

Recuerdos bolivianos antes de la ola de frío

Parece que la ola de frío va a llegar a Murcia pero a su manera. Las máximas al mediodía bajarán de 20ºC a solo 10ºC. Con esa información de fondo en la radio, Mercedes y yo nos hemos acordado de cuando estuvimos en El Alto (Bolivia), donde sí hacía frío. 


El Alto visto desde La Paz.
Algunos recuerdos comentados con brevedad:


La temperatura habitual por la noche era -15ºC. Dormíamos con cuatro o cinco mantas y varias botellas de agua caliente.

Vivíamos en una casa parroquial. La hermana L. no lo veía bien porque no estábamos casados. Pero luego nos dejaba ir a su casa a ver en la tele por cable los partidos de España en el europeo de 2000.

La hermana L. estuvo un tiempo trabajando en un pueblecito cerca del Titicaca. Fuimos a pasar allí un fin de semana. 


Paseando por el Titicaca.

Probamos la fondue de carne de llama. Espectacular.

En El Alto había una maestra española que, pongamos, se llamaba Leire. El amigo con el que estábamos le gastaba todos los días la misma broma. Leireeeeee, que te llaman de España. Ella dejaba todo lo que estaba haciendo y salía corriendo a coger el teléfono. Luego era mentira.

El día más feliz de Mercedes fue cuando fuimos a merendar a la casa de la hermana J, y le dio pipas. Llevaba más de cuatro meses sin probarlas.

La gente que allí trabajaba era de una entrega insuperable. Mi admiración la tienen para siempre. Pero no faltaba el buen humor o el humor negro, afortunadamente. Los domingos nos juntábamos y hacíamos unas comilonas de órdago. Era habitual que alguien dijera: Cerrad la puerta que no nos vean los pobres y se les revuelvan los jugos del estómago.

Había un cura libanés con unas manos del tamaño de un portaaviones que, después de comer, se arrimaba un cuenco enorme de cacahuetes y se los iba echando a puñados a la boca.

Nos llamaban, por defecto, a mí padresito y a Mercedes hermana.

Por las tardes, trabajábamos con un grupo de niños. Había una niña que sujetaba todos los lápices de colores en su mano izquierda y, sin soltarlos, iba cogiendo los que necesitaba con la mano derecha. 

Vivíamos en una casa parroquial. El cura que nos daba cobijo conocía a un médico que estuvo en la guerrilla con el Che. Le supliqué que me lo presentara. Para recibirle y agasajarle, decidí preparar migas. Estaba a medio cocinar, cuando llamaron a la puerta. Salí a abrir con el delantal puesto y un trapo en las manos. Era él. El guerrillero. El compañero del Che. Y yo con esas pintas. Me dio vergüenza pero ahora sé que mi atuendo era digno, y más que digno. De hecho, lo recibí a lo Durruti.

Visto con perspectiva, fuimos felices en El Alto.


Joserra me sugiere que añada una esta canción a la entrada. Y si lo dice Joserra, yo lo hago, además es Van The Man Morrison: