Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 27 de marzo de 2008

Rodríguez

Me he pasado toda la mañana limpiando y poniendo orden. He empezado por el patio que, con tanto viento, estaba hecho un desastre. Me temo que usé un abono más bien herbicida y a la vuelta de las vacaciones me he encontrado a las gerberas y a las margaritas casi muertas. Si es que las drogas no son buenas, niños.

Después he pasado al estudio. Debía hacer como dos meses que no lo limpiaba y el tamaño de las pelusillas rivalizaba con el del montón de papeles de mi mesa. ¿Cuándo leeré todas las cosas que guardo para leer cuando tenga tiempo si nunca tendré tiempo?

Para hacer más fácil la labor, me he puesto música. Primera el Live, Baby, Live de los australianos INXS. Uno de mis grupos fetiche de hace años. Todavía me sé de memoria la canción Never Tear Us Apart. ¿Me oirán las vecinas cuando canto a voz en grito? Si es que sí ¿desearán hacerme callar a la fuerza? Es lo más probable.





Luego ha sonado el Autobiografía de Duncan Dhu. Dicen que los olores son muy evocadores y también la música. Antes de ponerlo he dudado. No sabía si tenía ganas de recordar pero ¿quién puede negarse a un puñado de recuerdos melancólicos? Corría la nochevieja de 1989 y organizamos una fiesta en el local de una amiga. Como Lidia quería bailar con Ricardo, me dijo que bailara con su hermana Silvia. Bailamos, agarrados, el She´s Like the Wind de éste ¿cómo se llamaba? No me acuerdo, pero la canción formaba parte de la banda sonora de Dirty Dancing. Como no podía ser de otra manera, me enamoré.



Estuve durante buena parte de 2º de BUP y todo 3º de BUP enamorado como un buey de Silvia y justo por aquel entonces publicaron Duncan Dhu el doble LP en cuestión. Me lo ponía a todas horas y como a todas horas pensaba en Silvia, disco y chica quedaron unidos para siempre en mi cabeza.

El último día de curso, conseguí armarme de valor y le pedí salir. Antes se hacía así, formalmente, no sé ahora cómo irá la cosa. La excusa la tuvo fácil. Es que, verás, me voy de campamento y, claro, empezar a salir cuando me voy pues como que no. En fin, me quedó mi consuelo habitual: al menos lo intenté.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿En 1999? No sería diez años antes? No es por nada pero no pareces tan joven...jejejeje

federico montalban lopez dijo...

A ver ¿diez años antes? Eso era 1989, entonces yo tenía 15 años... pues es verdad: fue 10 años antes. Buena corrección. Por cierto, lo corrijo.