Cada miércoles un cuento en El Estafador

miércoles, 17 de febrero de 2010

Maestras

Hace unos meses me llevé una alegría muy grande al recibir el correo de un amigo del que hacía mucho tiempo que no sabía nada. La alegría fue doble porque supe que leía este blog. Me enviaba el siguiente dibujo para que lo usara aquí:


Pensé que me venía de perlas porque hace tiempo que me ronda la cabeza escribir una entrada sobre la educación y los sufridos profesores y profesoras. Lo que pasa es que quería escribirla en forma de artículo razonado y extenso y, no sé por qué, mi cabeza ya no está para esos trotes. Lo he estado pensando y he llegado a la siguiente conclusión: mi proceso de desintegración se está acelerando y, en consecuencia, mis pensamienos se atomizan, se fragmentan, y ya no soy capaz de sostener un discurso largo y argumentado. Así que voy a ir diciendo cosas sueltas que me sugiere el dibujo.

Yo nací en el 74 y, aunque siempre he sacado buenas notas, era un empollón, mi educación se refleja en el lado izquierdo del dibujo. El profesor era una figura de autoridad y los padres exigían buenos resultados. Ahora, las cosas han cambiado, como refleja el lado derecho del dibujo.

Soy de la opinión de que debe recuperarse la autoridad del profesor. Pero esa autoridad no debe venir impuesta por el poder político. Debe primero ser ganada por el profesional de la educación y después ser reconocida por los padres.

En todo caso, ni una cosa ni otra. A los chiquillos no hay que gritarles ni humillarlos por sacar malas notas (una calificación mala no es tan importante y pueden ser muchas las razones que la justifiquen) y a una maestra no hay que faltarle al respeto, aunque haya veces que se lo merezca.

Las notas no son la mejor forma de evaluar la capacidad de los niños. Algún día deberíamos tomarnos en serio este asunto y buscar otro tipo de educación, que no gradúe tanto a las personas.

Los padres son los primeros en desautorizar a las maestras. Se nota en las conversaciones a la puerta del colegio. Las críticas son incesantes y muchas veces completamente fuera de lugar. Recuerdo que al poco de empezar el cole, Juan se cayó en el recreo y se hizo un gran chichón. La seño me lo contó asustada y después me dio las gracias por no enfadarme. No lo entendí hasta que vi el escándolo que algunas madres montaban cuando a sus hijos les pasaba algo en el cole. Como si a ellas no se les cayeran.

Pasar cinco horas diarias, cinco días a la semana, con veintitantos niños es un trabajo enorme, muy difícil, que no se reconoce lo suficiente.

Hay profesores deleznables, a algunos de mi instituto les habría hecho cosas horribles, pero hay otros que son de lo mejor. La seño de Juan, sin ir más lejos. Es una mujer que está en el punto de equilibrio justo: tiene mucha experiencia y todavía conserva mucha ilusión por lo que hace.

La escuela pública debería ser la mejor. No sé si lo es, pero debería serlo. Es una gran irresponsabilidad política descuidarla a favor de la concertada y la privada. En Murcia sabemos mucho de eso.

De todos los nombres, el que más me gusta es el de "seño". Es tan cariñoso.

En el cole de Juan, todas son seños, menos el de educación física. Aquí hay una señal pero el mundo está lleno de señales y es agotador intentar descifrarlas todas. Hay un hombre por ahí que no tenemos identificado, no sabemos si es maestro o qué. Las madres le llamamos "ese señor que está en el colegio".

Y acabo ya con este post deslabazado y atomizado, que es como anda mi cabeza ultimamente. Otro día hablaré de las AMPAS, que anda que no hay cosas que decir sobre este tema.

19 comentarios:

Diario de una mamá pediatra dijo...

Hace algunas semanas, utilicé esta misma viñeta en un post. Da mucho qué pensar, verdad?. Hoy no puedo estar más de acuerdo con tus palabras.
Un saludo

Srta. Aristas dijo...

Lo primero de todo, mis disculpas, hace mucho que no he podido meterme a leerte ( me tengo que poner al día, jeje).
Estoy contigo en lo que dices. Yo nací en el 83 y cuando iba al cole aún se respetaba, un poco, la figura del profesor. En mi casa siempre nos enseñaron a respetar al profesor de hecho hoy en día mi madre me sigue regañando cuando me oye insultar a algún profesor de la universidad ( sí, a algunos les insulto... mal por mí).
La educación pública está mal, pero la privada también.
A mis profes siempre les llamé por su nombre, ni seño, profe ni nada, su nombre como ellos a nosotros.

Lo último ya, si esto es estar regulero de cabeza, cuando estés brillante deben ser post cercanos al nobel de literatura.

MissManjolita dijo...

totalmente de acuerdo contigo. yo nunca sacaba malas notas pero siempre recibia bronca si alguna de ellas era mas baja q el resto. en mi casa sacar un bien equivalia a un suspenso. es exagerado pero cierto
sin embargo ahora veo como suspender 5 o 6 con 13 años es la cosa mas normla del mundo y a nadie le sorprende. se justifica con eso del profe me tien mania y el padre le aplaude.
conozco compañeros de clase de mi hermano (tiene 23años) q con14 años le han pegado un puñetazo al profesor en clase!!!! como se puede consentir algo asi?

lobo dijo...

Yo también opino que el respeto ha de ganarse y desde luego, por nuestra parte, nunca fomentar la falta de respeto hacia nadie delante de nuestros hijos.

Yo soy del 73 y he pasado por todo. he recibido algún que otro guantazo, frases desagradables, he visto peleas entre profesores y alumnos (en colegios privados), he tenido profesores inútiles (bueno, dejémoslo en poco preparados) y profesores muy buenos que han sabido hacerse con la clase sin necesidad de levantar la voz.
Creo que es necesária una reforma profunda del sistema educativo, pero en contenidos y formas, no para volver a métodos que nunca sirvieron para nada. Una reforma en que tanto padres como profesores se involucren y presenten soluciones para el futuro de nuestros hijos. Claro que si al final se meten los políticos por medio, al final saldrá otro bicho con costes enormes y nula producción.

Un saludo

Una mamá (contra) corriente dijo...

Mi marido es del 74, como tu, yo soy del 82. No entiendo cómo se ha podido llegar a esa situación de casi desprecio al profesor, pero pienso que es un reflejo muy claro de la sociedad en la que vivimos actualmente, con unos padres que dejan mucho que desear.

laprincesademadera dijo...

Muchísimas gracias por tu entrada. Es muy agradable escuchar de vez en cuando unas palabras sensatas.Si como padres la educación de los hijos es difícil de por sí, por parte de los profesores no es menos (como para encima, tener que encargarte de la educación de algunos de ellos también).
La educación flaquea en muchos aspectos, pero por suerte sigue habiendo gente que se deja la piel por su trabajo.
Una vez más, muchas gracias!

Arantza dijo...

Al fin, una voz positiva. Soy profesora. He enseñado en primaria y en secundaria. En Canadá, pero sospecho que muchos de los problemas que existen en las escuelas de aquí se parecen a los de allí (salvo que quizá, por lo que me ha comentado una amiga que es profe en España, aquí los padres son un pelín más educados). Podría escribir un libro sobre el tema pero me limitaré a tres hechos: 1. siempre me divierte cómo los padres reprochan a los profes algunas de las cosas normales que pueden ocurrir en la escuela (accidentes, peleas, olvidos); yo he tenido clases de 36 niños de cinco años y me las arreglaba para mantenerlos en orden, concentrados, entretenidos, contentos de aprender y vivos. Algunos padres no son capaces con dos. 2. Ser profe no está pagado para el nivel de preparación, vocación, paciencia y amor (sí, amor, porque queremos a los niños que tenemos en clase, por mucho que eso sorprenda) que requiere. 3. Los profesores son contratados para enseñar (subrayo este verbo), y no para educar. La educación, el respeto, la disciplina, son cosas que se aprenden en casa, con los padres. Pero tengo la impresión de que cada vez más se delega en los profes el rol de padres.
Un besazo a todos los padres y madres que entienden esta diferencia y hacen su parte, permitiendo así que gente como yo pueda concentrarse en enseñar.

Irka dijo...

Yo también era alumna de muy buenas notas. Hasta que en la primera evaluación de 2º de BUP llevé mis 3 primeros suspensos a casa. Toma, los 3 de golpe. CUando mi padre vio las que eran (química, matemáticas y dibujo técnico) le salió un "si ya sabíamos que tú vas pa letras derechita" jajajaja Siempre supieron reconocerme el esfuerzo (madre del amor lo que me costaba entender las dichosas ecuaciones) pero también diré que hubo muchas veces que llegué con un 7,5 - 8 y me cayó una bronca porque sabían que yo podía dar más.

Recuerdo con ternura las interminables sesiones de deberes con papá, las horas que pasaba mi madre tomándome la lección (pero hija, si te lo sabes del derecho y del revés) y espero educar a mis hijos en esa línea. Con qué derecho exges nada al cole si en casa te lo pasas por el mismísimo?

Arriba la seño de toda la vida! Profesionales no cualificados haylos, pero afortunadamente son los menos.

Espero ansiosamente tu entrada sobre las HAMPAS...

cosas de cocina dijo...

Has tocado una fibra sensible...Yo admiro a los profesores sólo por el hecho de tener que estar encerrados a jornada completa con manadas de criaturas en proceso de crecimiento y de revolución hormonal...Y encima meterles información en sus cabezas!Chapeau.

Miriam dijo...

Coincido en casi todo. Hoy día se les pide a los profesores que suplan todas las carencias de educación que hay en las familias, que por lo que se ve son tremendas... de dónde ha salido tanto imbécil que se cree que su hijo no debe sufrir de ninguna manera, no debe soportar frustración alguna? De verdad me lo pregunto...

Mª Antonia dijo...

No sé por donde empezar. Yo soy del 40 ¡con eso está dicho casi todo!
Estudié siempre en la pública y aunque tuve algún profesor un pelín deficiente, la mayoría eran buenos, preparados y se preocupaban por nosotras( el instituto era sólo femenino), intentaban introducir algún cambio...Era otro tipo de enseñanza pero hacían más de lo que podían.Con muchos mantuve relación hasta su muerte y aún hay uno al que veo a veces y nos alegramos del encuentro
Se me exigían notas, además de otros quehaceres por ser niña.
Luego, tras mucho esfuerzo fui profesora de Bachiller, BUP, Secundaria. Viví muchos cambios y Planes pero sobreviví a todos.
Yo también he querido a mis alumnos. Con algunos y algunas (qué tontería) sigo en contacto. Siempre he mantenido el orden en mi clase. Jamás tuve que recurrir al Jefe de estudios para que me resolviera problemas de disciplina.
Tampoco yo sé cómo se ha llegado a eso ahora que la Enseñanza es mucho mejor en muchísimos aspectos.
Aunque parezca, y hay quien lo pensará así, que es tirar piedras a mi tejado, creo que los profesores tenemos mucho sobre lo que reflexionar y mucho en lo que cambiar. Hay algo que muchos profesores olvidaron hace tiempo: dar ejemplo.
Para terminar :muchos deberían cambiar de profesión.

Isa dijo...

Uno de mis temas favoritos... la degradación del sistema educativo, la falta de respeto por el profesorado, los padres pasotas y complacientes... y los chavales abocados a la generación nini...

Coincido contigo prácticamente en todo (en Madrid pasa lo mismo que en Murcia con la escuela pública) y veo que no soy la única por aquí... ¿será que al final estamos todos de acuerdo o es que sólo nos rodeamos de afines?

lapatachunga dijo...

Totalmente de acuerdo. Los padres son los primeros que parece nos hemos "deseducado" en relación al respeto a los demás y en especial hacia el profesor. Siendo así, es normal que luego los niño-adolescentes no vean en el profesor una figura de ejemplo (y por defecto, a respetar) si tampoco tienen esa figura con los padres.
Siempre he opinado que el mayor responsable de esta "deseducación" es la incorporación de la mujer al mundo laboral. Ha sido una consecuencia no prevista. Y no estoy diciendo que la mujer deba estar en casa, lo que digo es que al no poder conciliar vida laboral y personal, ¿qué opción queda? ¿dejar a tus hijos en manos de terceros?
A mi este tema me preocupa justo estos días, que se me acaba el permiso de lactancia y estamos haciendo cábalas entre los horarios de mi marido y yo, a ver quien se pide la reducción de jornada, a quien pueden echar por pedirla, quien llegará antes desde el curro, etc. Si llego a casa a las 18:30, eso supongo yo es el tiempo justo para comprar, baño, hacer la cena, arreglar algo en casa... vamos, que os voy a contar que no sepáis, y además educar. Como decía, y no es una escusa para los padres, pues la responsabilidad es nuestra, pero es difícil educar cuando no se está en casa.

marta dijo...

Menudo tema, interesante la entrada tanto como las reflexiones. Yo soy del 75 y fui a un colegio concertado, luego uno público y a un instituto público. Siempre se respetó a los profesores. Yo sacaba buenas notas y la primera reunión en que mi madre fue al instituto les dijeron "no queremos verlos por aquí, cuanto menos, será mejor señal".
Mi tsunami está en 1º de infantil, y mi marido es profesor (ESO y Bachillerato), vamos, que estamos en las dos vertientes y es complicado porque no se trasmite a los hijos el respeto por el profesor que se debería. Espero que en casa del herrero. Espero hacerlo bien y que mi hijo no sea de la generación NINI.

celiazafra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
CELITA dijo...

No soy profe, pero lo de "faltarle al respecto", con su "c", me ha hecho daño a la vista ;-) Anda, Fede, escribe en la pizarra cien veces la frase correcta.
Por cierto, que yo también soy del 74 y una empollona de libro. Cuando sacaba notables es que algo iba mal.
Os dejo el link a un video la mar de interesante sobre cómo tendría que cambiar lo que se enseña en las escuelas para abarcar ámbitos como las artes, que están marginados de la educación. El título del video es un poco apocalíptico (¿la escuela mata la creatividad?), pero si tenéis tiempo, dedicarle unos minutos y veréis que es el colmo de la sensatez. O al menos, a mi me lo parece.
http://video.google.es/videoplay?docid=-9133846744370459335#

elhombreamadecasa dijo...

Amalia, dices que estás de acuerdo con mis palabras, ¿quiero eso decir que mi teoría de que cada vez me desintegro a mayor velocidad y eso atomiza mis pensamiento pasa a categoría de diagnóstico médico?

Srta. Aristas, qué exagerada, el Nobel... vamos a dejarlo en el Planeta, que dan más dinero. Tengo la cabeza regulera pero creo que eso viene muy bien para escribir cuentos y estas entradas a mitad de camino entre la realidad doméstica y la ficción friki. O lo que sea.

MissManjolita, lo de que el profesor me tiene manía es un clásico, hasta yo lo usé. Jo, darle un puñetazo a un profesor... increíble.

Lobo, llegué a tener algún profe en el colegio de los que pegaban. Esto es una prueba de que no todo lo antiguo fue mejor y algunas cosas sí han mejorado en la educación.

Mamá contra corriente, hay quien piensa que los colegios pueden ser islas inmunes a lo que les rodea. Y no es así. Si la sociedad es racista, violenta e indolente, los colegios, como bien dices, lo reflejarán.

Princesademadera, siento mucha simpatía por las maestras, en parte porque soy educador y en parte porque cada vez valoro más el trabajo que hacen, especialmente desde que tengo hijos. Me alegro de que esta entrada os haya gustado.

Arantza, siempre he pensado que en el cole o instituto el trabajo debe compartirse entre padres y profesores. Y tendrías que ver las reuniones del AMPA, muchas veces las maestras parecen el enemigo. Pongo el link a lo que has escrito sobre el tema, que es muy interesante:

http://siropedealce.blogspot.com/2010/02/no-quiero-ir-al-cole.html

Irka, Juan ya tiene deberes y pasamos buena parte de la tarde del sábado haciéndolos juntos. Estoy seguro de que se acordará siempre de esos momentos, lo que no sé es si se acordará con gusto o disgusto porque me paso el tiempo: Juan venga, concéntrate, trabaja, deja de hablar, no te distraigas...

Cosas de cocina, la verdad es que pensaba en las maestras de Infantil y Primaria cuando escribí la entrada. El instituto, en plena revolución hormonal, debe ser aún más duro. Por mi trabajo supe mucho del asunto y se merecen las vacaciones que tienen (tan envidiadas/criticadas) y algunas más.

Miriam, mi teoría es que no es que los padres quieran evitarles sufrimientos a sus hijos es que son ellos mismos los que quieren ahorrarse el esfuerzo y el sufrimiento de educar.

MªAntonia, me ha gustado mucho lo que has dicho de “dar ejemplo” porque así se educa también. Hubo varios profesores que me sirvieron de modelo, ese “yo quiero ser como tal o cual” es muy motivador. También es muy interesante lo de que algunos tienen que dejar la profesión. La gente está loca por ser funcionarios y pierden de vista que hay que elegir un trabajo que se sea capaz de hacer bien, más si es tan importante como educar.

Isa, va a ser que sí, que nos acabamos juntando las que pensamos más o menos igual. Porque si hubiera tanto consenso en la sociedad en general como en este pequeño rincón, habría que replantearse muchas cosas.

Patachunga, un momento difícil el que cuentas. Agobia tanto esas cábalas de guarderías, niñeras, turnos de trabajo... El estar ahora en paro y haber estado trabajando cinco años por la tarde, me ha permitido tener mucho contacto con el cole y esto es básico para saber qué cosas les están pasando a tus hijos.

Marta, estás rodeada por la Educación. Yo también tengo la esperanza de estar haciéndolo bien y sea como sea, por mí no va a quedar. Y a eso me he referido antes, educar a tus hijos es una tarea agotadora y muchos han desistido de ella. Se limitan a buscar Supernannys o a delegarlo todo a las maestras.

Celita, cómo te entiendo, yo también montaba un drama si sacaba un ocho. Ya he hecho las copias y corregido el error (ese y otro que he visto de paso).

Lulu dijo...

También use la viñeta en un post, bueno, medio post, tengo pendiente la segunda parte. Es buenísima, yo tambien soy de la generacion de la primera viñeta y me horroriza que mi hijo sea de la segunda.

eduardoritos dijo...

En 5º de EGB tenía una profesora que sufría una enfermedad degenerativa (ya murió)que le impedía andar sola (su hermana la llevaba hasta la mesa y horas después se la llevaba). No existía eso de las sillas de ruedas a motor, y los edificios no eran como ahora.
Bien, pues no le hacía falta ni levantar la voz, y lo peor que podía pasar era que te pillara en renuncio y decidiera darte un bofetón... Tardaba como dos minutos en recorrer 3 metros, apoyándose en las mesas de cada lado del pasillo, moviendo primero una mano, el pie, la otra mano, el otro pie... Te miraba mientras lo hacía, llegaba a tu altura, y te metía una en toda la cara. Se lo vi hacer solo dos veces.
Una vez, a la vuelta, se cayó, y no dejó que nadie le ayudara a levantarse, le costó su buena minutada llegar a sentarse de nuevo.
Le teníamos un respeto y un cariño enormes. Andereño Karmele.
Y que no se te ocurriera decir nada en casa, que te daban otra mayor todavía (mi familia está llena de maestros de los de antes).

Y no creo que yo esté traumatizado ni nada por algún tirón de orejas.
Que no hablo de ostias, hablo de respeto, por parte de padres y profesores. Todos sabían que estaban en el mismo barco; ahora parecen contrincantes.