Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 28 de febrero de 2010

Diario de sueños (más sandeces)

Cuando era pequeño, pasé varios días muy enfermo con algún mal respiratorio. No sé si fue una bronconeumonía, tosferina o algo por el estilo. Tuvieron que hacerme una radiografía del pecho. El aparato de rayos era nuevo y algo salió mal. Me acuerdo de que sonó un ruido raro y se encendieron varias luces rojas. La gente estuvo entrando y saliendo de la habitación durante un buen rato.

Pensaba que era un recuerdo de infancia poco fiable pero esta mañana le he preguntado a mi madre. Ha intentado eludir el tema pero, ante mi insistencia, me ha reconocido que algo falló. Pero se ha apresurado a quitarle importancia y ha negado varias veces que las enfermeras corrieran y gritaran como locas. También ha negado que me hicieran pruebas después del incidente.

He notado cierta falta de convicción en su tono de voz. Así que supongo que mis sospechas son ciertas. El fallo radioactivo quemó, de alguna manera, la parte de mi cerebro que se encarga de las cosas concretas, útiles y productivas. Al parecer, la lesión no fue definitiva y durante todos estos años, ciertos condicionantes culturales y educativos han coseguido evitar el desastre.

Pero noto que con la edad, los diques van cediendo y una inundación de pensamientos vacuos y disparatados se va apoderando de mi cabeza.

No solo me dedico a pensar en cosas inútiles, también las hago. Desde hace unas semanas, escribo un diario de sueños. No sé por qué lo hago, la verdad. Cuando me levanto por la mañana, no consigo recordar nada, como si no hubiera soñado. Pero un simple esfuerzo y trozos de sueños afloran a mi memoria. Sé que entre el proceso de recordar y el de escribir, quedan muy desvirtuados y no se parecerán mucho a los originales (aquí vendría bien una comparacion del tipo "se parecerán a los originales como un perro a una nave espacial" pero, desde mi punto de vista, si la comparación no es muy acertada, algo difícil  de conseguir, solo sirve para estorbar y afear el texto). También sé que no sirve para nada llevar un diario de sueños: no me parecen materia prima para relatos ni estoy haciendo terapia para contarlos tumbado en un diván. A pesar de todo, lo estoy haciendo.

Aunque una cosa del sueño de anoche sí merece ser contado. Entraba en unos grandes almacenes, léase El corte inglés, buscando una revista y recordaba con añoranza una sección que habían quitado y que estaba dedicada a revistas y tebeos. Era muy grande y se podía encontrar de todo. Es curioso la mezcla de recuerdos y sueños. Hay dos posibilidades igualmente llamativas. A saber:

a) El recuerdo está fabricado por el mismo sueño. Es decir, recuerdo una cosa que nunca existió y nunca me sucedió lo que, en sí mismo, es imposible.

b) El recuerdo es de un sueño que tuve anteriormente. Recordar un sueño en otro sueño es un extraño puente entre dos momentos oníricos.

PD: Estimados editores de El País, si van a publicar una foto a tamaño completo como la que hoy ocupada la portada del suplemeto Domingo, por favor, avisen con antelación con alguno de esos mensajes del tipo "Las imágenes que siguen pueden herir su sensibilidad". Es muy desagradable empezar el domingo con semejante foto. Después de eso, no hay quien apañe el fin de semana. La foto es esta (yo me taparía los ojos y pasaría directamente a la PDII):


PDII: Como decía, paso cada vez más tiempo en le Dimensión Sandez, también conocido como Dimensión Vacua o Dimensión-esto-te-parecerá-muy-gracioso-pero-no-va-a-hacer-de-ti-un-hombre-hecho-y-derecho-como-dios-manda-y-vas-teniendo-una-edad-para-dejarte-de-tonterías. Quizás ha llegado el momento de aceptar esas pastillas azules que tanto le gusta recetar a mi médico de cabecera. Lo que pasa es que a mí me gustan más las rojas.

PDIII: Como mi reino es cada vez el de otro mundo, ni siquiera me acuerdo de los conciertos a los que quiero ir. El sábado por la noche tocaba Alondra Bentley en Murcia. Lo vi hace días y me dije: a este concierto voy fijo. Pues se me olvidó.



PDIV: Me da mucha rabia cuando sacan un disco primero en CD y, a los meses, en vinilo. Al poco de comprarme el CD de Alondra Bentley, lo editaron en 12 pulgadas. El mundo de la música está copiando estratagemas del mundo del cómic, tan dado a reeditar en tapa dura, con portadas alternativas, alguna paginilla extra...

8 comentarios:

MissManjolita dijo...

ay! he visto la foto demasido pronto! no me ha dado tiempo a taparme los ojos!!!

Una mamá (contra) corriente dijo...

Mierda, ¡vaya foto!. Por cosas como estas dejé de comprar el periódico en versión papel...

Pues oye, no sabemos qué te pasó de crío, pero quien sabe. Yo estuve mucho tiempo enferma, pasé mucho tiempo en el hospital y la verdad es que soy muy rarita. ¡¡Pero a mucha honra!!.

A mi me parecen mejor tus ocupaciones que las de muchas personas que son "normales", estoy de la "normalidad" hasta el mismísimo moño.

Maite dijo...

Yo vivo de la fantasia y de cosas que nunca harán de ti un hombre de provecho (en mi caso una mujer), que tenia que haber sido abogada y mira tu por donde. Eso si, hay que tener en cuenta el lado comercial de estas historias, claro que si, porque ni nosotros ni nuestras criaturas, comemos aire.
Cualquier dia te cuento algunas de mis sandeces para que te rias un rato, de momento seguiré viniendo a leer las tuyas.
Feliz inicio de semana, y que me ha hecho ilusión que te gustara mi palabrica, ya te iré pasando más :)

Anónimo dijo...

Bueno, si todos hicieramos cosas útiles se acabaría nuestra sociedad de consumo: ¡la cantidad de tonterías que se venden y...compramos ¡¡¡¡

Por lo demás, tan sólo decirte que a mi no me gustan ni las pildoras rojas ni las azules. Con la que está cayendo y como se está gestionando todo estoy completamente DECEPCIONADO de los fabricantes de pildoras.

Chelo dijo...

últimamente El País hace cosas muy raras, VETETUASABER...

lo del diarío de sueños creo que es una buena idea, seguro que con el tiempo sacas algo chachi

lapatachunga dijo...

Pues creo que esa máquina que te achicharró medio cerebelo luego la enviaron a mi Hospital, donde siguió fallando y friendo lóbulos craneales, porque adeptos a la Dimensión Sandez-Vacua somos unos cuantos, jaja :)
Dile a Mercedes que sigue estando presente en todo lo que escribes y que desde aquí le mandamos un beso.

eduardoritos dijo...

Como veo que eres un hombre de bien... te regalo este vínculo a la web de un film belga de animación.
En la explicación de Nacho Vigalondo es como los juegos que, de pequeños, nos montábamos con juguetes que no casaban unos con otros, como soldados de juguete en barco de playmobil y con dinosaurio de plástico.
www.paniqueauvillage.com

Es la peliculización de una serie que duraba 5 minutos por capítulo, todo muy loco.
Yo no he visto ni lo uno ni lo otro, pero falta poco para solucionar ese error.
En la web, el trayler.

A disfrutar.

elhombreamadecasa dijo...

MissManjolita, fallo mío, debería haberla puesto más separada del aviso.

Mamá contracorriente, la gente normal, aparte de aburrida, son poco de fiar: parecía un chico muy normal, no sé cómo pudo hacer eso.

Maite, yo tenía que haber sido veterinario (según yo mismo). Lo fui y luego me cansé. Estoy convencido de que lo que escribo es supercomercial, aunque tal vez se deba a una idea equivocada de lo que es comercial. Bueno, nunca se sabe.

Anónimo, ya quisiera yo que mis sandeces formaran parte del mercado e inflarme a vender libros. Me has dejado intrigado con las mayúsculas que has usado para remarcar tu decepcción.

Chelo, no paro de redescubrir palabras "chachis" con vosotras. Me la apunto.

Patachunga, esa máquina ha hecho mucho bien sin ella saberlo... bueno, a lo mejor sí lo sabía o estaba programa para ello. Tal vez seamos el producto de un científico loco.

Eduardoritos, qué recuerdos me han venido de golpe a la cabeza con eso de juntar juguetes cada uno de su padre y de su madre. Veré el vídeo que recomiendas.