Cada miércoles un cuento en El Estafador

miércoles, 25 de enero de 2012

Plutón, lo que da de sí.

Las metáforas vulgares, no puedo evitarlo, me hacen daño. Si alguien dice que los dientes son perlas, pienso en sogas bien atadas. Si los ojos son esmeraldas, yo quiero dejar encendido el gas del horno. Y etcétera. Así que, esta noche, con una luna muy fina, les he dicho a mis hijos que ni se les ocurriera decir que parecía una uña. Evidentemente, lo han dicho. Por suerte, Juan me ha contado una historia para compensarlo.


Resulta que en Plutón vive un gigante que solo tiene un brazo, una mano y un dedo. En el dedo tiene una uña. A veces, se la deja crecer y hay luna llena. Otras veces se la corta un poco y vemos luna menguante o creciente. Incluso llega a cortársela del todo y la luna desaparece del cielo.


Ese es mi chiquillo.


Plutón, por cierto, desata unas terribles peleas fraticidas en casa. Darío defiende a ultranza que Plutón no es un planeta. Es, apenas, una roca grande. Juan, sin embargo, no consiente que se llame a Plutón otra cosa que no sea planeta. Al final, me toca intervenir para que no lleguen a las manos.


En lo que hay consenso, menos mal, es en que Plutón es pequeño. Y de ahí viene el insulto que triunfa esta temporada en casa: plutoniano. Cuando algo o alguien es enclenque, debilucho o pequeñajo, le decimos plutoniano, así, con desprecio.



1 comentario:

Mi álter ego dijo...

A mí Plutón me da mucha pena. Tanto tiempo haciéndole creer que es un planeta y ahora le dicen que no. Por lo que a mí respecta, sigue siendo un planeta de tomo y lomo.