Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 25 de marzo de 2010

Algunas novelas y algunas reflexiones sobre la Literatura, la creación, los rituales...


Asesinato en el Orient Express / Los Soprano. Cuando escriba lo que estoy a punto de escribir, sé de alguien que se va a echar las manos a la cabeza pero espero que no perdamos la amistad. Ahí va: Hace poco leí mi primera novela de Agatha Christie. Enrique, lo siento, pero es cierto. Hace años empecé a leer "El asesinato de Roger Acroyd" (un libro con un planteamiento realmente original, con lo difícil que es esto) pero lo dejé a medio. Cosa que se repitió años después. No consigo recordar la razón porque el libro me gustaba.

A lo que iba. A Christie se le ve el plumero de narradora omnisciente. Ella lo sabe todo y nos va dejando pistas por aquí y por allá. A veces, parece que le diera chivatazos a Poirot, que siempre va varios pasos por delante de lo que debería.

En mi opinión, la omnisciencia del narrador es más un drama que una virtud. Llega un momento en el que se hace la luz y uno consigue saber por fin cómo son sus personajes, qué van a hacer, qué terribles finales les esperan. Y no hay nada que hacer, porque una cosa es saberlo todo y otra cosa, muy distinta, poderlo todo. Recuerdo un cuento en el que no me quedó más remedio que pedirle perdón a la protagonista por ser incapaz de cambiar el final.

David Chase, el creador de Los Soprano, ¡ATENCIÓN PELIGRO DE SPOILER! ¡SI NO HA VISTO LOS SOPRANO Y PIENSA HACERLO, NO SIGA LEYENDO! LUEGO NO DIGA QUE NO SE LE AVISÓ, intentó escapar de la omnisciencia. Acabó la sexta temporada alejando la cámara de los personajes. Decía: reniego de mi condición de narrador omnisciente, me convierto en voyeur, hemos estado mirando la vida de estas personas durante unos años y ha llegado el momento de dejar de hacerlo. La gente se enfureció y tuvo que hacer nueve capítulos más. Pero acabó con una renuncia similar. Esta vez recurrió al final abierto. Para el creador es terrible que la historia solo admita un final y que sea el que todo el mundo está esperando. ¿Queréis que muera Tony? nos dijo Chase, pues bien, hacedlo vosotros. FIN DE LA ZONA DE PELIGRO.

El final de "Asesinato en el Orient Express" no está abierto. De hecho, se cierra bien cerrado. Y tiene una gran virtud: la de dejarte incómodo, muy incómodo. Porque una parte de ti piensa que han hecho bien y otra piensa que han hecho mal. Y vuelves a descubrir que en tu interior conviven Jekyll y Hyde.

La noche de América agonizante. Varias veces he dicho ya en este blog que idolatro a Juan Gallardo, a.k.a. Curtis Garland, a.k.a. mil nombres más, todos anglosajones. Empecé a sentir admiración tras leer su biografía, publicada por Morsa, y ver ese listado final en el que se citaban solo algunas de sus ¡2000 novelas! Después lo conocí en Barcelona y quedé más admirado. Después leí "La noche de América agonizante" y me puse a sus pies. Después encontré dos libros suyos en una ferie del libro viejo y de ocasión y disfruté leyéndolos como disfruto de los tebeos y de esos libros dedicados al alto objetivo de entretener.



"La noche de América agonizante" es un libro de ciencia ficción y espionaje en el que hay cosas que podrían haber escrito Stan Lee, Alan Moore, Grant Morrison, Frank Miller, Bryan Talbot... Máquinas del tiempo, tiranos continentales, espías honrados, amigos fieles, coches voladores, armas increíbles... Hay una idea que me gusta mucho y que sugiere que toda la ficción está almacenada en una caverna, como la de Platón, y el escritor se limita a traerla de vez en cuando al mundo de los libros. Gallardo sabe manejarse en esa oscura caverna sin necesidad de luz ni mapas, la conoce como la palma de su mano.

Los autores de bolsilibros, esos libritos que inundaban los quioscos y se vendían como churros, debían escribir una novela a la semana. Eso, paradójicamente, les hacía libres de la obligación de escribir la mejor novela en cada novela. Se dejaban llevar por las urgencias y la imaginación volaba libre y certera.

Sobre todo esto, Javier Pérez Andújar escribe en el prólogo a "Yo, Curtis Garland": Una de las diferencias más maravillosas que hay entre la literatura y la subliteratura, es que esta útlima sí que se compra para ser leída. Una novela de quiosco no se compra para quedar bien un día de Reyes, o para adornar una estantería o por dejarse influir por un prestigio publicitario, se compra con el modesto propósito de leerla y pasar el rato.

El fondo del cielo. Como últimamente era raro el libro que no me comprara sin prólogo de Rodrigo Fresán, me decidí a leerme uno suyo. Tenía pensado soltar aquí un rollo sobre el autor que sacrifica la trama por el estilo y somete al lector a la obligación de acabar vibrando en la misma longitud de onda en la que él decidió escribir. Una tarea ardua para el que lee. Iba a quedar todo muy reflexivo y profundo pero esta mañana he recibido el correo de una amiga que me decía: ¿Estás con Fresán ahora?, yo creo que es mejor crítico que escritor. En sus novelas y cuentos está como diciendo todo el tiempo "Soy la hostia, escribo de puta madre, mirad lo que sé hacer con las palabras". Dicho lo cual, no tengo nada más que añadir.

Borges / Bolaño / El momento adecuado. Cuando empiezo a leer un libro de cuentos, lo hago por el más corto. Cuando empecé a leer una antología de Borges publicada por Alianza editorial, lo hice por "Los dos reyes y los dos laberintos". Dos páginas que me dejaron sin saber qué decir. Luego seguí con otro, no recuerdo cuál, y me dije, abochornado, que Borges no era para mí. Me daba rabia reconocer que no me gustaba Borges pero no tenía sentido engañarme a mí mismo. Años después lo volví a intentar y entonces sí. Entonces quedé maravillado por todos y cada uno de los cuentos de este genio. Hasta sus prólogos me encantan.



Con Bolaño me pasó algo parecido. Tenía una recopilación de tres novelas publicada por Círculo y que se titulaba "Tres novelas", tal cual. En el primer intento me pregunté qué era aquello. No entendía nada y lo dejé. De nuevo, años después volví a intentarlo y pude leerlas y disfrutarlas.

Una de mis hermanas sostiene que Bolaño está completamente sobrevalorado. Mi hermana suele tener razón. Yo no tengo un criterio al respecto pero lo que sí sé es que todas las veces que he tenido "Los detectives salvajes" en las manos para comprarlo (y han sido varias) he encontrado un motivo para acabar por no hacerlo.

Cosas que los nietos deberían saber. Mark Oliver Everett, autor de este libro autobiográfico, es el líder del grupo Eels. Personalmente me da mucha rabia que la gente que se dedica a otra cosa publique libros. Pero una fuerza incomprensible me arrastró a leerme "Cosas que los nietos..." Leía el libro mientras descubría la música de Eels y miraba sus videos una y otra vez, de manera obsesiva.

Me parece pretencioso decir esto pero en algunos pasajes me reconocía en las cosas que contaba Everett. La fatal necesidad de dedicarte a algo sea o no lucrativo. Creer que lo has conseguido cuando publicas un disco / libro para después tener que volver a empezar de cero, como si nada hubiera ocurrido. Que la vida sea un asco pero merezca la pena.

Su padre, por cierto, fue un físico genial que muchos tomaron por loco y que propuso la idea de los universos paralelos, a la que tanto le deben los escritores de ciencia ficción.

No hay forma de definir el enamoramiento. Cuando sucede esto, los científicos optan por describir el asunto en función de sus características. En "Por qué amamos", Hellen Fisher enumera y explica varias de las cosas que nos suceden cuando nos enamoramos de alguien. Yo cumplo un porcentaje muy alto de esas cosas con respecto a Mark Oliver Everett. ¿Será amor?






El poder del perro. Esta novela de Don Winslow lleva pisándome los talones varias semanas. Hace un par de días, decidí dejar de huir, revolverme y enfrentarme cara a cara con sus más de 700 páginas.

Tengo un ritual muy complejo y físico cuando empiezo un libro. No es un ritual de apareamiento pero se le parece. Lo tomo entre las manos. Le doy vueltas y más vueltas. Miro con detenimineto la portada, la contraportada, el lomo. Lo abro con cuidado, hundo la cara entre sus páginas y aspiro su aroma. Leo por encima la dedicatoria, el índice, miro cuántas páginas tiene... Después de todo eso es cuando estoy preparado para empezar a leer.

12 comentarios:

Una mamá (contra) corriente dijo...

No puedo aportar mucho con respecto a tu entrada de hoy, porque no he tenido el gusto de compartir tus lecturas y tampoco he visto Los Soprano. Reconozco que no me llaman la atención aunque, claro, yo he llegado a unos límites de pereza que sólo me dejan concentrarme en la chick lit, género denostado donde los haya xDDDDD

biblioactiva dijo...

Los detectives salvajes. Bueno vale... Bolaño tuvo la suerte post morten de que Cercás lo incluyera en Soldados de Salamina. Pero si viviera seguramente le habría pasado como a Andrés Trapiello, que acabó harto de la especie de AlterEgo que tenía gracias a que Cercás lo incluyera como personaje especialista en literatura al que el protagonista se Soldados le consulta datos sobre Sanchez Mazas.

Lo de Cristie lo entiendo, en mi casa de la playa están sus novelas completas, y me cuesta empezarlas, luego me animo a las 50 páginasy aunque en otras condiciones no soy capaz de terminar de leerlas porque mi mente ya las ha terminado por su cuenta, me mantengo firme y las termino por militancia. Odio la omniscencia en la literatura y en la vida real.
Aunque hay que tener en cuenta que en Campoamor me leo todo lo que cae en mis manos debido a que es un páramos cultural y una vez instalada me da pereza acercarme a la biblioteca del Pilar.
También me inicié con Borges en Alianza, pero en una edición modesta "Alianza 100". Era estudiante, tenía poca pasta y cuando pasaba por una librería con 20 duros en el bolsillo siempre me compraba uno.
La impotencia de no poder con un libro o autor la describí hace años en mi blog, recuerdo que lo titulé "Mi enfermedad" y describe mi historia de desamor con Landero.
En los últimos tiempos me cuesta más hablar de los libros que me han gustado en cambio cuando algo no me gusta me salen palabras certeras y afiladas, es como si una especie de españolidad lectora se hubiera instalado en mis lecturas.
Hombreamadecasa urge un café con conversación y niños, si no me veré obligada a monopolizar los comentarios del blog ¿Crees nos lo debemos por todos estos años de silencio y ausencia? Yo sí lo creo.

Pilar dijo...

La sesación de la contradicción, de que algo acabó bien pero a la vez mal, de que es justo pero a la vez no, la viví hace poco viendo "El secreto de sus ojos", si no la vieron hagánlo, merece mucho la pena.
La sensación esa de que los personajes cobran vida... sólo me ocurrió una vez con un guión, nunca más. Es muy frustrante.
Agatha Chrustie llegó a mi vida en Santander, cuando empezaba el instituto, estaba recién llegada a la ciudad y mi vida social era inexistente. Me bebí todos sus libros gracias a una biblioteca pública del barrio.
La sensación certera de que alguien compra tu libro realmente para leerselo eclipsa por completo al formato en el que haya salido el texto... digo yo...
PD.- Terence Moix decía que un libro para dejarse leer tenía que cogerte de sálvese la parte en la primera hoja... yo les doy de margen hasta la página 50, si no funcionan ahí lo dejo, no puedo perder tanto tiempo... no lo tengo ni para mí.

Pilar dijo...

PD2.- Me parece una de las entradas más interesantes, valientes, instructivas y atrevidas que he leído últimamente. Gracias.

enrique laso dijo...

Joder, Hermano, no me lo creo... de verdad que no me lo creo... No sé si recordarás (me imagino que sí) que tu primera incursión narrativa seria fue una novela a dos manos con el que escribe... Tú tendrías nueve o diez años, y yo un par más. ¡¡Era una historia que casi plagiaba a Christie!! Hasta recuerdo el nombre que le pusimos al detective prota: Víctor Sueder. Esa historia, al igual que ROCA, la primera novela corta que escribí con ocho añitos, jamás la he olvidado. Y por eso me resulta imposible creer que el alma gemela (tú, en aquel entonces) con el que me animé a plagiar a la "diosa" me salga ahora por peteneras... Esto parece un folletín, es digno del mejor culebrón...
Christie no es la mejor novelista de la historia, ni creo que lo pretendiese, pero muchas de sus novelas son magníficas y, lo que es mejor, muy entretenidas. Yo sigo releyendo un par de ellas cada verano, en homenaje a la mujer que junto a Salgari, Verne o Galdós, me hicieron amar la literatura cuando sólo era un mocoso.
Bolaño está muy muy sobrevalorado. No quedarán de él ni los restos cuando pasen unos años...
Tengo una teoría: o se es de Borges o se es de Cortázar. Hay personas que transitan, a lo largo de su vida, de uno a otro, según las circunstancias. Los hay que son de uno de ellos toda la vida. Yo soy de los segundos. Y me quedo hasta el infinito con el grandísimo Julio.
"En fin, Literatura..."

biblioactiva dijo...

Laso, estoy contigo en lo de que o se es de Borges o de Cortazar. A mi en plena adolescencia tardia me sedujo con sus cronopios y de ahí al infinito y más allá. Aunque ahora con más perspectiva me veo más de Borges.

Chelo dijo...

yo siempre he sido de Borges, cuando lo descubrí me enamoré de como describe las emociones y los lugares, las metáforas... hasta hoy. También es verdad que a Cortazar lo he leído poco, para que engañaros.

Por cierto, me gusta leer historias, pero los autores que sacrifican la trama por el estilo me engatusan (si lo hacen bien, claro) y lo mejor es que puedo volver a leer el mismo libro varias veces (con todo lo que me queda por leer se que muchos pensarán que leer dos veces un mismo libro es un sacrilegio y una perdido de tiempo, bueno, para mi es como escuchar muchas veces una canción que te gusta...)

Beso!

Sometimes Inviting Eyes dijo...

He tenido a mi madre hospitalizada un tiempo y me he alejado de la blogoesfera (y acercado a los libros de sillón de clínica), vuelvo y me encuentro esta entrada la primera, y quiero ponerme en pie y apladir... a cambio voy a tumblear el párrafo que me ha hecho reír, porque siempre tienes alguno, con lo que me cuesta últimamente, gracias.

elhombreamadecasa dijo...

Mamá (contra) corriente, debe informarme sobre la chick lit, no sé lo que es. Cuando lo sepa ya veré si lo denosto o no (¿se dice "denosto"?)

Biblioactiva, mi edición de Alianza de Borges también era muy humilde, de esas de tapa blanda y páginas amarilleadas. Uno de esos libros de casa de tus padres que tanto dan de sí cuando empiezas a leer. ¡Ah, Landero. Me encantó Juegos de la edad tardía, pude leer Caballeros de fortuna, pero la tercera... por favor, le sobraban el 80% de las páginas. Nunca más me dije. (Quizás algún día me atreva a contar con quién más me pasó eso). Te lo contaré cuando quedemos para tomar café.

Pilar, muy de acuerdo con lo que dices de "El secreto de sus ojos". Te remueves en la butaca. Y veo que te manejas brillantemente en el difícil arte de la Postdata, la PD2 te ha quedado magnífica.

Hermano, la verdad siempre sale a la luz. Me acuerdo de esa novela no escrita de infancia con la casa de Pin y Pon de mi hermana como escenario. Ella también se acuerda y lo contó cuando presentó los Cuentos pop en Murcia. Apunto lo de ser de Borges o Cortázar para otra entrada.

Chelo, esa es la cosa, que hay que hacerlo muy bien para mantener una novela con mucho "estilo" y sin trama. A mí también me gusta releer. A lo que no he llegado es a una cosa que siempre hacen los personajes de Murakami, que es aprovechar un rato libre para releer unas pocas páginas de un libro.

Sometimes..., me alegra haberte alegrado en tu regreso. Espero que toda vaya bien con tu madre. Mucho ánimo.

Una mamá (contra) corriente dijo...

Te dejo un link donde dan una explicación sobre el género que no está mal:

http://www.telva.com/2008/08/12/ociolibros/1218536043.html

Son libros sin pretensiones, pero se leen muy fácil y a mi me hacen reir.

Mª Antonia dijo...

Lo siento.Vengo con retraso. Leí esta entrada en su día pero sin tiempo para contestar y me dediqué a ir pergeñando una respuesta a ver si era capaz de mantenerla in mente hasta el momento de teclearla.
En síntesis: no he leído a Agahta Christie, lo que no significa que pueda decir lo mismo de aquí a un año.
El tema del autor y del narrador omnisciente me interesa muchísimo pero no es el lugar ni el momento para exponer mis ideas.A propósito ¿has leído "Niebla" de Unamuno? Y en cuanto a Borges, he de reconocer que no es uno de mis autores favoritos ,por ahora; porque como tú dices el gusto por un autor o un tipo de lecturas depende mucho del momento en que caigan en nuestras manos por primera vez.
Y ahora.¿Tus hijos han heredado los poderes de ti o es que se te han contagiado. Porque, majo, leo esto el viernes y el sábado abro Babelia y me doy de bruces con un poema de Borges (bastante quevedesco, por cierto). En otro artículo aparece el tema del narrador omnisciente y, por último, en otra parte me topo con un artículo sobre Agatha Christie. Será casualidad pero si ves el futuro ¿podrías ayudarnos a programar bien nuestras vidas? O ¿Es cosa de asustarse?

elhombreamadecasa dijo...

Mamá (contra) corriente, le echaré un ojo.

Mª Antonia, ya me extrañaba a mí que no dejaras comentario a esta entrada. "Niebla" fue de esa novelas que me mandaron leer en el insti y me encantó. La idea del personaje que se muestra al autor y le cuestiona sus intenciones me ha fascinado desde entonces. De hecho, escribí un cuento hace una semana con esa idea. Lo de mis poderes tiene una explicación: el jueves pasado estaban los de Babelia súper agobiados porque no sabían qué escribir, entonces leyeron este blog y se llenaron de ideas.