Cada miércoles un cuento en El Estafador

martes, 1 de diciembre de 2009

Superpoderes



La crianza nos va dotando poco a poco de superpoderes.

Uno de ellos es la supervelocidad. Recuerdo una vez que Juan tenía menos de un año y estaba sentado en la cocina de la casa de mi madre. Mercedes, mi madre y yo charlábamos. Juan perdió el equilibrio y se cayó hacia atrás. Antes de que nadie supiera lo que estaba pasando, Mercedes se había movido en tiempo-bala y había impedido que la cabeza de Juan se golpeara contra el suelo. Ni Trinity.

Otro superpoder es la precognición (esta palabra es un poco rara pero es la que se usa en los tebeos). Ves la esquina de una mesa, ves a tu hijo moverse de aquí para allá como un loco y ves el futuro chichón. Por suerte este superpoder se puede combinar con el anterior y te da tiempo de poner tu mano entre la mesa y la frente del niño en el proverbial último segundo.

El oído también se desarrolla hasta extremos próximos a Daredevil. El otro día tenía reunión del AMPA por la tarde y me llevé a Juan y a Darío. Muchas madres ponen la excusas de que tienen chiquillos para no ir a las reuniones del AMPA. Pero, claro, si se está en el AMPA es porque tienes hijos. Así que como excusa deja mucho que desear. El caso es que Juan y Darío se quedaron en el patio del colegio con la monitora de una de las actividades extraescolares y yo me quedé dentro haciendo las papeletas de la rifa navideña. Odio las rifas pero es lo que toca. De repente, mi sentido arácnido (otro superpoder) se puso a vibrar. Presté atención y escuché un llanto lejano que nadie más parecía oír. Darío se había caído y lloraba. Salí corriendo a ver qué pasaba. Nada grave.



El último superpoder que he descubierto que tenemos (ya lo sospechaba de anteriores ocasiones) es el poder antitusígeno. Juan es de mucho toser, especialmente de noche. Empieza a hacerlo en otoño y acaba en primavera. Estamos hartos de jarabes. De obligarlo a beber agua. De la leche caliente con miel. Nada sirve. La otra noche, el pobre no dejaba de toser. Estaba desesperado. Nosotros también porque la tos es una cosa que pone muy nervioso. Nos acostamos con él, le hablamos y le dimos besos. Entonces se durmió como un bendito y dejó de toser.

PD: Al final Mercedes cambió la goma del butano. Y no se quemó los dedos.

10 comentarios:

Maite dijo...

Lo curioso es que lo que cuentas es cierto, lo hacemos a diario, pero si lo ves escrito, sobre todo con un poquito de imaginación, y te quedas pensando oyes...... por cierto los besos van muy bien para la tos, pero si le añades una cebolla partida ya es mano de santo!! :) (la cebolla se pone partida en un plato cerca de la cabeza de la criatura y el olor dura..... y dura....... )

Carmen dijo...

jajajaja ya decía yo que desde hace 7 meses me sentía un poco super-mujer (y no por el peso, que la maternidad me ha adelgazado)
Algún super-poder más tenemos, mira como Mercedes ha cambiado la goma del gas...... :-)))

MissManjolita dijo...

yo el de la supervelocidad y la precognicion los domino a la perfeccion, y el de entender su idioma imcomprensible tb lo tengo.

Mª Antonia dijo...

¡Cómo me ha recordado esta historia viejos tiempos!Pero te diré una cosa, cuando va pasando el tiempo, y si el número de niños pasa de tres, acabas adoptando una postura más tranquila. Normalmente te acostumbras a que no pasa nada.
Otra cosa: espera que llegue la adolescencia.Reconocerás sus pasos en el silencio de la noche cuando lleguen a la otra punta de lacalle.
¡Mercedes cambió la goma! Algo me decía que iba a ser así.

Lulu dijo...

¡¡¡Tu también tienes superpoderes!!! Yo en una ocasión consegui superar la velocidad de la luz. Siendo el nene muy pequeño, oí un golpe y supe (también tengo el poder de la adivinación) que se habia caido de nuestra cama, fui tan deprisa que cuando encendí la luz del pasillo y se hizo la luz, yo ya estaba dentro de la habitación. ¡Y los besos también valen para los golpes!
Para la tos con mi sobrina tampoco funcionaba nada, un compi de mi "cuñao" les hablo de un jarabe de plantas (¿hiedra?) bastante natural que les funciona pero cuesta encontrar. Prometo añadir otro comentario al post con el nombre.

Lulu dijo...

El nombre del jarabe para la tos: Arkotux, de venta en farmacias.
Por cierto, OLE POR MERCEDES!!!!

biblioactiva dijo...

Si a la cebolla partida en trozos le esparces una cucharada de azucar por encima mucho mejor. Pruébalo, no falla. Mi hijo era tosedor profesional hasta que descubrí el remedio.

mamanatas dijo...

Pues yo he de reconocer que una vez probamos lo de la cebolla, lo había leído en el blog de una mamá (paparracho me miró con cara de "estás loquísima") y no nos funcionó. Pero esa vez el guaje estaba bastante fastidiado así que si en alguna otra ocasión tiene una tos moderada lo volveré a probar, por si acaso.

Mira que te sigo desde hace un tiempo pero lo de la goma y Mercedes no lo pillo. Os doy la enhorabuena pero esa historia del gas creo que me la perdí.

Ah, tú tienes otro superpoder: cambiar radiadores y que te quede niquelao, jiijiji

elhombreamadecasa dijo...

mamaNATAS: http://www.elhombreamadecasa.com/2009/11/la-manguera-del-gas.html

mamanatas dijo...

Pues sí que era antigua la historia... ¿y desde entonces la teníais caducada? #conunpar (ay, no, esto no es aquí, que ya me lío)