Cada miércoles un cuento en El Estafador

miércoles, 23 de junio de 2010

Graduación

Si me llegan a decir hace seis años que usaría el verbo "graduar" para cuando mi hijo mayor acabara el ciclo de Educación Infantil, que me levantaría el día D más temprano de lo normal para ajustarle bien ajustaba la beca a la toga, que me cambiaría varias veces de ropa hasta dar con el modelito adecuado y etcétera, le hubiera respondido: ¿Eso en qué universo paralelo va a suceder? Pero los universos paralelos existen y están entre nosotros. Es más, los hijos son como agentes enzimáticos que los aceleran y multiplican.

Así que hice todo eso y alguna que otra cosa más. Lo de cambiarme de ropa fue gracias al buen gusto de Juan. Estaba ya vestido cuando me dijo que el corbatín no pegaba nada con la camisa. Así que no me quedó más remedio que cambiarme entero de ropa. Menos mal que mi chiquillo tiene un buen gusto impecable.

La ceremonia empezó por todo lo alto. De hecho, los niños y niñas entraron al salón de actos acompañados de una banda de gaiteros. Tal cual lo cuento. Por un segundo, me asusté pensando que detrás de ellos aparecería un Fraga renqueante. Para que luego digan que los coles públicos no tienen nivel.

Empezaron con un baile que tenía un rollo marcial/obrero a lo Pet Shop Boys muy divertido.



La seño dijo unas palabras muy emocionantes y se reconoció el trabajo de todas las seños de apoyo, inglés, logopedia...

Como nos liamos un poco con el regalo de la seño, no sabíamos cuándo dárselo, me perdí ese momentazo en el que lanzaron al aire los diplomas (Vale, en las pelis lo que se lanza al aire son los birretes pero ponte tú luego a que cada uno coja el suyo y no el del compi en mitad del escenario, menudo follón).

Desde luego, podremos pensar lo que queramos de este tipo de ceremonias (yo no participé de las de la universidad) pero a las criaturas les ha emocionado mucho y les ha hecho sentir muy importantes. Eso es bueno.

Para finalizar, se cambiaron de ropa, dejaron las togas e hicieron un nuevo baile súper veraniego.

Inexplicablemente, no lloré.

5 comentarios:

Leia Organa dijo...

¿Cómo no ibas a llorar? Yo también me hubiese emocionado, tu hijo tiene mejor gusto que tu JAJA!.

Bueno, no me rio mucho porque a mi me sacas del blanco y me lío...

Mª Antonia dijo...

Completamente de acuerdo en eso de lo que cambias con los hijos ¡que me lo digan a mí!
Estoy comprobando que tu hijo y tú sois bastante presumidillos.
Disfruta de ellos ahora todo lo que puedas.

Mayo dijo...

Ah pues felicitaciones por la graduación!!!

Lulu dijo...

El mio se ha graduado en la escuela infantil y a puntito estuve de llorar. Y si que tiraron los birretes, estuvo tan gracioso ver como luego cada uno buscaba el suyo, menos el mio, que el muy pillo se lo tiro cerca de sus pies para recogerlo rápido, este niño ....

elhombreamadecasa dijo...

Leia, que Juan tenga mejor gusto que yo es como tener un as en la manga a la hora de vestir. Si me quivoco, ya me corrige él.

Mª Antonia, en casa todos somos muy presumidos, lo que es una suerte. Yo, por cierto, me hice presumido a partir de los 30.

Mayo, gracias por la felicitación, pero anda que no le queda nada al chiquillo por delante.

Lulu, iba a hacerte alguna gracieta con el birrete y el ganchillo pero no se me ocurre nada.