Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 20 de junio de 2010

¿Y cómo titulo yo esto ahora?


Cuando Juan era un bebé le dimos una edición en tapa blanda de "La isla del tesoro" (ver arriba) básicamente para que se la comiera. Luego leí "Firmin", la novela de Sam Savege en la que una rata aprende a leer después de comerse un montón de libros viejos del almacén de una librería. Lo que me dio a pensar que había hecho bien.

Les hemos enseñado que los libros se respetan. Esto no quiere decir que yo piense que todos los libros son respetables. Por eso le sorprende mucho cuando me ve subrayar y escribir en los libros. El otro día quiso hacer lo mismo pero a su manera. Así, mientras Mercedes le leía un cuento por la noche montó toda una performance en la que iba dibujando sobre la marcha lo que le sugería el cuento.


*   *   *

Darío es todo un pacificador. Cuando ve que levantamos un poco la voz, nos dice: No hay que discutar. Ese cambio de la tercera a la primera conjugación calma cualquier mal humor y lo convierte en risa. (En realidad, no estábamos discutiendo, solo estaba echando pestes de una cosa que vi en la tele).

*   *   *

La oferta de 3x2 en discos que hace la Fnac para celebrar el día de la música es mi perdición. Este sábado fui a gastarme lo que me quedaba para pasar el mes en música. Había pasado varios días viendo precios y pensando cómo hacer las combinaciones de discos para aprovechar todo lo posible la oferta (regalan, no son tontos, el de menor precio). Después de cientos de cálculos, resultó que un disco que marcaba 20 euros, costaba solo 9. Así que todas mis cuentas no sirvieron para nada.




*   *   *

Fui a revelar las orlas, la de 3º de infantil y la de 6º de primaria. Si sacaba 45 copias, las que necesitaba, me costaban 260 euros, Si sacaba 51, costaban 222. Saqué 51 y me quedé con las ganas de preguntar cuánto me costarían 1000 copias. Quizás, abusando de esa regla de tres, me saldrían gratis.


*   *   *

Estábamos Darío y yo esperando el tranvía cuando me preguntaron si podían hacerme unas preguntas para la tele. Era una encuesta que estaban haciendo sobre los transportes públicos en Murcia. Me despaché a gusto con los autobuses.

Por suerte, soy de los que piensa que siempre hay que salir de casa hecho un pincel. Nunca se sabe lo que puede pasar. Supongo que los que me vieran luego en la tele fliparían con mi camiseta molona, valga la redundancia, de Star Wars. Le pedí al cámara que tomara unos planos de mis Adidas Gazelle y mis calcetines completamente a juego. Pero no me hizo caso.

Me acordé de cuando mi padre trabajó como cámara de televisión y de la inevitable pregunta: ¿Esto cuándo lo echan?

*  *  *

El miércoles, mientras España se estrenaba en el Mundial, me tocó ir al cine con la muchachada del trabajo. Fuimos a ver "Prince of Persia". A eso de las seis me puse los auriculares del móvil para escuachar cómo había quedado el partido. Pensaba que habríamos ganado por cinco o seis goles de diferencia. Pero no.

Como vuelva a escuchar la canción de Bisbal del Mundial, voy a hacer una barbaridad.

*   *   *

El viernes fui a que me sacaran sangre. Soy de los que les gusta mirar mientras les pinchan.

7 comentarios:

Una mamá (contra) corriente dijo...

Yo me saqué sangre ayer y me mareé como siempre. Y eso que no miré!

Mi hijo también se come los libros. Espero que de mayor continúe su pasión por el papel impreso.

Mª Antonia dijo...

Mis hijos,sobre todo los dos mayores los devoran. E se leyó "la historira interminable" en una sentda. Creo que comió con el libro en la mano.
Lo del "discutar" de Darío me ha recordado cuando a mi hija pequeña le dije "no se ponen los pies en el sofá" y contestó"papá os pongó ayer".
Puso era pongó, y ha puesto era ha pongao. Como estás observando y aprendiendo el lenguaje de los niños es un pozo de deliciosas sorpresas.

Alba Arroyo dijo...

Yo también desgracio los libros con marcas y subrayados... y mi hermana, cómo no, hizo lo consiguiente con los suyos Jajaja

Anónimo dijo...

Miscelánea sería un posible título.

Pilar dijo...

Es que son dogmas de fe, no se puede luchar contra ello:
1.- Los buenos libros se devoran y se digiern, los malos se vomitan...
2.- Siempre hay que salir de casa como te gusta verte.. en el espejo, en la tele,...
3.- El lenguaje es tan flexible como la creatividad de un niño, mi hijo mayor en el bosque ve "jalabíes" y de vez en cuando jugamos a las "estautas" y desde que yo era pequeña en mi casa se comen "monigolas".
4.- Siempre, siempre, siempre hay que mirar cuando te sacan sangre... ¿y si la pierden o la etiquetan mal? yo incluso se lo dije a una enfermera con tono amenazador antes de cumplir los 8 años...

Y esto es así, dogma de fe.

Mayo dijo...

Oh! pues los libros son así, para devorarlos y para vivirlos.
Sobre lo de la salida impecable, me parece bien, cada quien sale de casa como más cómodo se sienta (elegante, deportivo, fashion...)

elhombreamadecasa dijo...

Mamá (contra) corriente, una profesora de Educación social decía que los niños deben comerse los libros, romper periódicos, pintar revistas...

Mª Antonia, espero tener tu memoria porque no apunto lo que dicen mis chiquillos y no sé si luego me acordaré... aunque, ahora que lo pienso, este blog es como un diario. Tendré que releerlo dentro de unos años.

Alba, una amiga y maestra (en el sentido Jedi del término) subrayaba con fluorescente amarillo porque luego no deja marcas en las fotocopias. Yo subrayo con lápiz.

Anónimo, es que ya usé ese título y buscaba algo nuevo que no encontré.

Pilar, creo que has enumerado cuatro de los diez dogmas con los que comulgo plenamente.

Mayo, con los años me estoy volviendo un purista en esto del vestir. Mi máxima es ir siempre elegante. Sin concesiones.