Cada miércoles un cuento en El Estafador

martes, 8 de junio de 2010

El coche de muertos

El coche de muertos es el nombre evidente que recibe un pequeño coche, a veces de esos que no necesita matrícula, cargado con megafonía y que va anunciando que tal o cual persona se ha muerto. Ha muerto Don Fulanito, más conocido como [lo que sea]. La gente en según qué sitios siempre es más conocida por un nombre distinto a su nombre. Algo extraño, la verdad.

En Espinardo, debido a que buena parte de su población es muy mayor, el coche de muertos pasa bastante a menudo. Recuerdo las dos veces que pasó repitiendo los nombres de mi abuelo, primero, y de mi abuela, después. Fueron momentos escalofriantes. De los de perder la compostura.

El coche de los muertos va camino de ser un anacronismo pero en tiempos fue todo un avance al clásico pregonero. Además, se le puede dar usos múltiples. Hace muuuucho tiempo, trabajaba en una clínica veterinaria cuyo dueño alquilaba los servicios de este coche para anunciar cada año el inicio de la campaña de vacunación contra la rabia. Y en el barrio en el que estuve trabajando hasta hace poco como educador, usamos uno de esos para anunciar una asamblea popular con vistas a la revolución (revolución que, claro está, no hicimos).

Todo este rollo viene al caso porque ayer, camino del colegio, casi tengo un accidente con el coche de muertos. Si es que van como locos.

10 comentarios:

Papalobo dijo...

¿Anuncian a los muertos por megafonía? Me has dejao de piedra! EN la vida lo había oido

Yo lo único que había visto anunciar eran melones, sandías, naranjas...y mejor no pongo la situación que me estoy imaginando que queda un poco macabro, jajaja

Mamareciente dijo...

Qué fuerte! No lo había oido nunca. Curioso.

Anónimo dijo...

Espinardo y Macondo deben estar unidos por algún lazo mágico.

cosas de cocina dijo...

Realmente existen otros mundos y están todos en este! Lo de el coche de muertos lo desconocía por completo.Viaja una por todo lo largo y ancho del planeta y viene a flipar con Espinardo!

Mayo dijo...

Vaya!
Yo me he quedado en la última parte. Van tan volados? alucinaba al comienzo del relato que iban puesss....puesss... como lento, no? jejejejeje. Me causa un poco de risa, sorry.
"Van como volados", jeje.

La pintorería dijo...

No habia oido yo lo del coche de muertos, en mi pueblo se pegan esquelas, muchas, por todos lados, lo que si habia antes era el pan, que venia con un carrico, y llevaba pan y tortas de anis... que ricas, que recuerdos y que nostalgia......

Pd. yo es que me meo verificación de hoy eltraia

Parroquia Santa Rosa de Lima dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Parece una paradoja que el coche de los muertos anuncie una revolución. El Barrio aun no está muerto pero algunos se empeñan en intentar darle la puntilla, sin seguiridad, limpieza, sin inversión alguna y menos en educación... el rigor mortis se aproxima.

biblioactiva dijo...

Al coche de los muertos lo conocí viviendo en Molina, y eso que es un pueblo de más de 50.000 habitantes.
Una vez me anunciaron con mi nombre completo con apellidos, casi me muero del susto. A continuación anunciaron que haría un cuentacuentos en la biblioteca municipal. Uffff por los pelos no me pilla la de la guadaña.

elhombreamadecasa dijo...

Papalobo, eso también lo anuncian (desde otros coches, claro) y todavía pasa el afilador con el silbido característico.

Mamareciente, fíjate, y para mí es algo de lo más habitual.

Anónimo, qué casualidad, después de escribir la entrada pensé que lo del coche de muertos se daba un aire a García Márquez.

Cosas de cocina, es que Espinardo es mucho Espinardo. Ah, si este blog fuera del todo anónimo y pudiera contar todo lo que sé...

Mayo, por "locos" más que decir que van rápidos quería decir que van sin fijarse, salió de un cruce y casi chocamos. En realidad van despacio y recorren metódicamente todas y cada una de las calles del pueblo.

Maite, habrá que pensar qué era lo que "eltraia".

Anónimo, yo que me pensaba que estaba haciendo bie el duelo del barrio pero qué va, ni por asomo. Lo añoro tanto.

Biblioactiva, me parto con lo que cuentas. Tuviste que mirarte de arriba abajo para ver si estabas viva o muerta. Eso sí que es un susto.