Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 10 de mayo de 2009

Oposiciones & Cía.



Ayer en el examen para acceder a la bolsa de trabajo de educadores sociales del Ayuntamiento de M. (¿por qué no escribo el nombre completo de mi ciudad? ¿a qué vienen estos excrúpulos tardíos de privacidad? ¿es que me creo que esto es una novela del siglo XIX donde todas las ciudades y personajes eran una inicial? ¿es que no quiero que nadie del Ayto. me pida cuentas? ¿no había mejor abreviatura para Ayuntamiento que Ayto.? ¿no son todas estas preguntas una vil estratagema para inflar el post y aparentar que es más de lo que es?), descubrí una cosa de capital importancia: el pomelo es tan diurético como me advirtió la vecina que me regaló una bolsa de ídems. Mira que me lo dijo: El pomelo es buenísimo porque es muy diurético (esto es bueno para quien necesite tomar algo con efecto diurético, que no es mi caso, dicho sea de paso). Pero, el sábado por la mañana, con los nervios del examen, lo olvidé y pensé solo en tomarme un zumo fresquito bien cargado de vitaminas y de energía de rápido consumo. Cuando llevaba una hora encerrado en el aula, escribiendo y escribiendo, empecé a sentir las urgencias del efecto secundario del pomelo. Joder, menudo ratico pasé hasta que me dejaron salir. A punto de renunciar a todo (no se podía abandonar el aula hasta que ellos lo dijeran) y salir corriendo a los aseos.


Como habréis podido suponer, y a pesar de mis reticencias, me presenté al examen. Antes de hacerlo, el día anterior por la noche, estudié 13 minutos. Mi intención era estudiar 10, pero se me fue un poco la mano. No estoy vacilando ni nada, de verdad, me limito a dar un dato. Yo era todo un profesional del estudio. Estudiaba diez, doce, catorce horas diarias. Respetaba las horas de sueño, mínimo siete. Tenía una técnica depuradísima con una serie de pasos que cumplía siempre. El día antes de la prueba me iba a pasear, al cine o a comprar tebeos a Historietas mientras mis compas de clase me odiaban. Llegaba al examen sabiéndomelo todo al dedillo. Y menos de un 8,5 era un fracaso. Pero eso era antes, claro. Antes de necesitar un baño de color (en el pelo, por las canas), antes de vivir con dos criaturas del averno disfrazadas de niños, antes de ocuparme de una casa y un trabajo... antes de ahora, vamos. Para este examen no podía estudiar y lo asumí. El día antes no merecía la pena complicarse y decidí seleccionar tres o cuatro cosas que leerme. Cosa que hice en 13 minutos. Y menos mal que no me esforcé más.

El exámen era dos casos prácticos en los que contaba más lo que supieras por estar trabajando que lo que se hubiera estudiado. Considero que me salió bien. Aprobando se queda uno en la bolsa de trabajo y eso creo que está conseguido. Je, ahora tendrá que valorar mi título de Veterinaria y, más difícil todavía, mi título de "Experto Universitario en identificación electrónica animal". Qué orgulloso estoy de él, por cierto.

Conseguí controlar el estilo panfletario con el que suelo abordar según qué temas. De lo que no estoy muy seguro es de haber impedido que algunos párrafos me salieran con el estilo del blog. Quizás puse alguna referencia friki o hablé de música sin necesidad alguna. O fui irreverente con algo con lo que no tenía que ser irreverente. Intento recordar y no puedo. En todo caso, da igual, ya está hecho.

Con el buen resultado, cambia mi opinión sobre el tema. Soy así, cual veleta dejándose mover por el viento de turno, sin voluntad, sin criterio propio. También soy un poco fantasioso y ya me veo el primero en la bolsa. ¿Por qué me moveré siempre en los extremos? Ser yo es algo agotador, os lo advierto. Quiero dar las gracias a todas aquellas amigas que me presionaron para que me examinara y a mi falta de personalidad, tan útil en algunos momentos.

Sé que os morís por saber qué llevaba puesto. Solo os diré que estrené una camisa Merc que mola un montón con el preceptivo tercer botón en la parte de atrás del cuello. También os diré que aguanté el tirón con el cuello abrochado hasta bien arriba, como manda el exigente canon mod.

Otra cosa. Hoy domingo no habrá Bestiario. Las ideas no fluyen tan rápido como me gustaría. Bueno, miento. Sí fluyen pero caóticamente. Surgen una tras otra pero no se ajustan a mis necesidades. Así que prefiero dejar semanas en blanco que rellenar con cosas sin fuste.

Acabo con unos minutos musicales. Podéis bailar si os apetece.

6 comentarios:

Bilbotín dijo...

Bueno, por fin me he puesto al día del blog. Últimamente, me explotan en TVE y no consigo entrar ni un ratillo. Mira qué horas y todavía sin planchar... ains.
Uy, que se me va a mí el tema.
Te quería dar la enhorabuena, si la aceptas. Ya que has conseguido presentarte, por lo menos, entrarás en la bolsa. Ahora toca que la bolsa se use, no? Seguiremos informados, seguro.

fml dijo...

Yo soy más de la escuela Yoda: Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. Está bien desobedecer de vez en cuando a los maestros y probar suerte.

No sé lo que pasará con la bolsa. Lo que sí sé es que, excepto por el suelo, estoy mucho mejor ahora. Sería un follón empezar a ajustar horarios, buscar guarderías, comedores...

calvina dijo...

Enhorabuena y encima sin estudiar!! Yo en cambio me pasé una semana d horror estudiando como una loca para el examen de promoción interna del lunes y aunq no m fue mal del todo (me sabía los temas, casi demasiado para el tiempo q tenía para desarrollarlos) no tngo muy claro q vaya a aprobar.

PD: y no soy de las q lloriquea, m ha ido fatal y luego saca una notaza.

elhombreamadecasa dijo...

Calvina, gracias por la enhorabuena pero ya veremos cómo acaba la cosa. De todas formas, estudiar una semana tampoco es tanto.

calvina dijo...

No, no, esa ha sido la semana de máximo estudio en la q no me he levantado de la silla.

Llevo un par de meses o 3 estudiando. Y tendiendo en cuenta q nunca había pretendido opositar, los casi 9 meses de la 1ª vez (cuando entré) + los de ahora, m parecen + q suficientes y espero q los últimos.

elhombreamadecasa dijo...

Bueeeno... eso ya está mejor.