Cada miércoles un cuento en El Estafador

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Apuntes navideños

Ayer, Juan, que ya no tenía colegio, se despertó tempranísimo. Ojos pegados. Pelos alborotados. Y se fue tambaleando hasta el árbol de Navidad. Se agachó y rebuscó por debajo. Pero, Juan, si todavía no ha venido Papá Noel, le dijo su madre que también se había despertado tempranísimo. Papá Noel viene el 24 por la noche, el jueves cuando te levantes estarán los regalos. ¿Y hoy qué día es? Martes. ¿Y manaña? Miércoles? ¿Y mañana de mañana? Jueves. ¡¡¡¡BIEN!!!!! Varias veces al día tenemos que repasar con Juan los días de la semana. Una amiga nos ha dicho que hagamos un calendario y vayamos tachando con él los días para que vea cuánto falta. Parece que ha funcionado.

Y hablando de Papá Noel, quisiera exponer unas dudas que me surgen cada año. Si uno se despista y pide su regalo demasiado tarde es posible que no se lo traigan. Tanto Papá Noel como los Reyes Magos fallan en este punto. Muy magos muy magos pero no trabajan bien bajo presión. Y esto no me cuadra. Vamos a ver, puedo entender que el sistema de producción fordista de Papá Noel no se lleve bien con los avisos de última hora. Tal vez los elfos lapones estén alienados por el trabajo en cadena y no les queden ya muchos reflejos. Vale, aceptaremos que la magia de Papá Noel está en el reparto y no en la fabricación. Pero los Reyes Magos llevan la magia hasta en el nombre. Debería darles vergüenza ir por ahí excusándose con eso de que la carta les llegó demasiado tarde y no pudieron traer lo que se les pedía. Muy mal. Vaya una magia de chichinabo.

El año pasado, mi madre mandó su carta el 4 de enero. Quería una Nintendo DS con el Brain Training. Si, por ejemplo, me hubiera tocado a mí el encargo, las habría pasado canutas para conseguirlo y hubiera estado un día entero corriendo histérico de tienda en tienda. Pero a los Reyes de la Magia no debería costarles conseguir una DS más que un chasquido de dedos, incluso aunque se pidiera el mismo 6 de enero de madrugada.

Claro que, por otra parte, las leyes de la magia son muy caprichosas. Quizás haya una serie de normas que no han sido clarificadoas del todo en esto de los regalos navideños. Será eso.

No he encontrado ningún villancico que me convenciera, así que os pongo "esto". Me lo recomendó mi hermana mayor porque dice que es petardo y bizarro y que a mí esas cosas me gustan. Cómo me conoce. Viéndolo me preguntó ¿cuántas horas lectivas habrán dedicado estas criaturas a ensayar? ¿Quién se ha encargado de la coreografía? ¿Lo ha visto ya Rouco Varela? Si os decidías a verlo, aguantad hasta el final, merece la pena.



3 comentarios:

Srta. Aristas dijo...

Madre mía, y yo que pensé que había encontrado el villancico definitivo, mi burrito sabanero con base de regetón,(no sé cómo se escribe ese "estilo musical").

En fin feliz noche y feliz navidad.


PD: ahora no puedo parar de cantar: la oveja, la oveja, la ovejaaaaaaaaaaaaa, naranjaaaaaaaa.

owachy dijo...

Feliz Navidad Hermano!!
Espero que Mercedes, tus dos pequeños y tú paséis unos días de cine... y que el niño que habita en ti siga tan vivo como parece. Yo sólo puedo verte así, como el niño que fuiste, ese amigo inolvidable...
Un abrazo!!

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Gracias a ese vídeo descubrí yo el año pasado que las pastorcillas decentes de toda la vida llevan pendiente de perla.