Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 13 de noviembre de 2008

Cumpleaños de Juan (I)

La polémica de las chuches

Me siento algo recalcitrante empezando así el párrafo pero debo decir que de toda la vida se han repartido chuches en el cole para celebrar el cumpleaños. Antes llevabas una bolsa y le dabas un caramelo a cada criatura que habitaba la clase contigo. Después eso quedaba muy roñoso y se llevaba una bolsita arreglada con nubes, piruletas, gusanitos y otras golosinas. Pero, ahora no. Ahora hay que llevar un almuerzo saludable. A mí me suena a integrismo nutricional, qué queréis que os diga, pero es lo que se estila. En el colmo de lo raro, el curso pasado, uno de los niños fue con regalos para el resto de la clase. Yo me he negado a llevar un bizcocho casero y zumos de fruta sobrevitaminados. Es una celebración y hay que llevar caprichos, sean sanos o insanos.

En un golpe de originalidad sin precedentes y después de darle muchas vueltas al asunto con Juan nos hemos decidido por llevar huevos Kinder para todo el mundo. Alguna madre habrá que se tome a mal que se le dé chocolate a su crío pero qué le vamos a hacer.

La lista interminable

Este es el primer cumpleaños de Juan verdaderamente suyo. El primero lo celebramos en familia, el segundo dos veces: primero en familia y luego con nuestros amigos (los de Mercedes y míos), el tercero con nuestros amigos (algunos con hijos que ya son amigos de Juan) y este cuarto lo celebra Juan con quien él ha querido. La lista de invitados la ha hecho él con mi inestimable labor de censor.

Mi labor de censura no ha sido cualitativa sino cuantitativa. Juan quería invitar a toda su clase, que sumada a los amigos y amigas de fuera y a las madres acompañantes daba un número de gente incapaz de meterse en casa (no lo he dicho pero lo celebramos en casa, nada de chiquipark). Así que he estado desde que empezó el curso negociando duramente con él quién venía y quién no.

Anoche, escribiendo las invitaciones, fue el momento de la decisión final. Ya tenía la situación controlada y estabilizado el número de invitaciones en catorce, cuando Mercedes, vaya usted a saber por qué, no se le ocurrió otra cosa que decir que cada invitación supondría un regalo más. Lo más llamativo es que ella ya estaba escandalizada porque fuéramos por catorce invitaciones. No me ayudes, le dije, que ya puedo yo solo. Ni que decir tiene que Juan echó mano a la pila de invitaciones y empezó a preguntar: fede, ¿cómo se pone tal nombre? ¿y tal otro? Tuve que volver a negociar y nos dieron las tantas hasta que cerramos la lista de invitados. La cosa se apañó porque llegamos al acuerdo de que los no invitados a este cumpleaños lo serían al siguiente, de hecho ya está redactando las tarjetas de invitación para su quinto aniversario.

Eso sí, esta mañana estaba de lo más feliz repartiendo las invitaciones en la fila del cole.

PD: Como nuestra casa está en el culo del mundo de ese culo del mundo que es Espinardo, he tenido que incluir en la invitación un mapa para saber cómo llegar. Lo he hecho con Google Earth y me ha quedado de lo más chulo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz cumpleaños, peque!

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Va a ser el rey del cole: huevos kinder e invitación con mapa y todo, yo lo veo claro ;)