Cada miércoles un cuento en El Estafador

miércoles, 22 de septiembre de 2010

En el cole

Optimismo inicial: Está bien cuando los hijos hacen justo lo contrario de lo que esperábamos porque demuestran tener capacidad de iniciativa. Son capaces de romper con las predicciones, bien por ellos. Cuando los hijos hacen exactamente lo que esperábamos... también está bien porque nos confirma que los conocemos y nos da una falsa sensación de control que, aunque suene mal, da gusto, más que nada porque tienen 2 y 5 años. Da igual lo que hagan, nos va a parecer bien.

Darío lleva ya tres días en el cole y las cosas están pasando como habíamos supuesto. Se ha pasado tres años pegado a su padre o a su madre o a los dos. Pero conoce el cole de sobra y su seño es la mejor. Es la misma seño que tuvo Juan. Y si hace tiempo dije que el 80% de un centro educativo son sus maestras, ahora digo que es el 90%.

El primer día se llevó el libro de las tres mellizas en catalán y descubimos que la seño es catalana. Le he pedido que le enseñe catalán a Darío. Ha sido un golpe de suerte porque no encontramos ninguna beca para que estudiara la Educación Infantil en Cataluña pero ya no hace falta.

Juan empezó la sema pasada y todo está en orden. Le gusta el cole. Esta mañana han jugado en el recreo a El muerto. El juego consistía en saltar por encima de una piedra debajo de la cual había un muerto. Si no saltabas bien, el muerto se despertaba y, en fin, lo de después no iba a ser agradable. Para empezar a jugar había que entregar en ofrenda a la papelera más cercana la mitad del almuerzo. Mucho rollo de muertos últimamente.

También han empezado el insituto los chiquillos y chiquillas de mi trabajo.

Una de ellas se ha apuntado por error a bilingüe. Me estuvo contando que todas las asignaturas las dan en inglés menos el Francés que, curiosamente, en vez de darlo en inglés lo dan en francés.

Uno de ellos está repitiendo 1º de la ESO. El libro de Plástica lo tiene del año pasado pero, claro, las fichas ya las hizo. El profesor le exige que se compre un libro nuevo pero parece que su madre no puede hacerlo. De momento, el profesor se ha llevado un libraco de Arte y obliga a los que van sin el libro de la asignatura a copiar páginas y páginas del mamotreto. Se nota que el tipo es profesor de Plástica porque la creatividad de sus métodos sale de todos y cada uno de sus poros.

PD: La idea de "A sus pies" la he copiado de la revista "Karma dice"

PDII: En la época de los móviles, ¿qué gesto sustituye al de descolgar el teléfono, no vaya a ser que no funcione, cuando se espera la llamada de la persona amada?

7 comentarios:

Laube dijo...

Joé, pues sí que tiene creatividad el profe de plástica. Qué penita que haya de estos elementos enseñando a las futuras generaciones. Qué desperdicio!.
Bueno... qué suerte ha tenido Darío con su seño catalana. Así d agusto. Lo que te vas a ahorrar!!!!! jajaja
Un besoteeeeeeeee

biblioactiva dijo...

El gesto de sacarlo del bolsillo cada poco tiempo, o dejarlo encima de la mesa y mirar la pantalla cada 10 segundos. O el de enviarle un mensaje tonto y luego decir que ha sido un error, o hacer una perdida como quien no quiere la cosa y cuando nos devuelva la llamada soltar: "Ah, no me he dado cuenta de que te he llamado, como lo llevo en el bolso se ha conectado al chocar con algo".
Aunque como ahora lo que se lleva es el tuenti o face (depende de la edad que tengas) lo que es de enfermos es crearte un avatar falso para controlar dónde ha estado, si está conectado, si se conecta mucho, que amigos tiene, y esas cosas.
Puedes pensar que para tener 40 tacos sé mucho de estas cosas, pero tranquilo, es que este verano he estado con mi sobrina de 19 años y sus amigas y se comportan como las post-adolescentes que son.

Paco Bernal dijo...

Mirar si hay cobertura? Mirar si hay batería? (no vaya a ser que la persona amada llame y, en medio de una tórrida conversación amorosa el aparato haga chimpún y se apague)...Mirar si está puesto en silencio para oir la llamada?
Algunas ideas...

P.S.: Perdón por la falta de la mitad de los signos de interrogación pero es que estoy escribiendo en un teclado teutón.

Pilar dijo...

Pues fíjate a mí... me mola que sean predecibles conmigo e impredecibles con los demás, debe ser el sentimiento de control que lo llevo muy arraigado... no sé... es que lo de la espontaneidad y la personalidad me está dando ya una temporadita excesivamente larga para mi salud, que cada vez me salen más canas... y no me mola nada.
Por cierto suscribo lo del elemento de clase de arte, qué triste... ¿no se puede valorar cuando un profe hace mal su trabajo? en una fábrica sí, en una oficina también ¿por qué no en un instituto?

PD1.- Sois unos suertudos con lo del catalán, esa fiera se os hace bilingüe en ná y en menos.
PD2.- ¡Qué cosas que den la clase de francés en francés! ¡Una va de sorpresa en sorpresa cuando llega a la adolescencia...
PD3.- Si continuamos diciendo a los peques que tiren de la cadena cuando van al baño... ¿por qué no seguir hablando de "descolgar" un teléfono? ¿no es romántico ya de por sí?

elhombreamadecasa dijo...

Laube, si algunos chiquillos van al insituto sin ganas, elementos así los rematan. El poder del educador es mayor del que se reconoce y un mal profesor puede hacer estragos.

Biblioactiva, no sé, no sé, demasiados detalles, y esa explicación no pedida... Decididamente sospechoso.

Paco, diría que el teléfono fijo es más romántico que el móvil. Y eso de escribir en un teclado teutón, da algo de susto ¿no?

Pilar, (1) sí, lo somos (2) yo sigo dándole vueltas y no doy con la explicación de tal prodigio y (3) ¿no éramos unos descreídos del amor?

stico1949 dijo...

Mirar continuamente si hay cobertura

Deneb dijo...

En la era del móvil lo que se hace es pedirle a un amigo que te llame para comprobar que te va todo bien, también llamarle tu para comprobar que tu también puedes hacer llamadas. (no tiene mucho sentido pero es para cerciorarte que todo va como siempre).También se suele mirar si están todos los puntitos de la cobertura.