Cada miércoles un cuento en El Estafador

lunes, 27 de septiembre de 2010

Al ajedrez



Convertirme en un gran maestro de ajedrez está desde hace años en mi columna de "Cosas que debo conseguir sin pérdida de tiempo". Está claro que la coletilla "sin pérdida de tiempo" es un decir.

De pequeño, jugaba mucho con uno de mis tíos. Salíamos a una o dos partidas por cada tarde de verano. Al principio, hacía conmigo lo que quería. Me ganaba con una mano a la espalda y me vacilaba ofreciéndose a jugar sin dama. Hasta que un día, gané una partida. Sospechosamente, nunca más quiso jugar conmigo. Como esos maestros de artes marciales que desaparecen cuando el alumno ha llegado a cierto nivel.

Luego, con parte de una beca que me dieron en BUP, me compré una máquina, marca Novag, para jugar. Era de las más sencillas pero dio mucho de sí.

En el viaje de estudios de COU, a Italia, cómo no, me compré un ajedrez de cristal de murano en el mercadillo donde todo el mundo compraba cosas de cristal de murano. Muy bonito pero poco útil. Lleva años guardado no vaya a ser que se rompa alguna de las piezas.

Durante años estuve sin jugar hasta que me pasó una cosa muy curiosa. Después de todo un verano de estudiar al montón, el día antes del examen de Anatomía Patológica, decidí tomarme un Katovit (no sé si se escribe así y me da perece buscarlo). Era el primero que me tomaba en mi vida. Una y no más, Santo Tomás. Las dos primeras horas estudié con la cabeza lúcida como nunca. Devoraba los apuntes. Pero a la tercera hora no pude seguir sentado y empecé a caminar arriba y abajo por la casa. Qué horrible sensación de descontrol. Mi cuerpo y mi cabeza iban a mil por hora y no había forma de pararlos. Tuve una idea extraña: recuperé la maquinita Novag y me pasé el día jugando al ajedrez. Partida tras partida en el nivel más alto. Al día siguiente, hice el examen y saqué una notaza. Todavía no me lo explico porque, si mal no recuerdo, solo estudié esas dos horas.

Ayer le propuse a Juan echar una partidita. Darío se apuntó. Pero algo salió mal. Creo que no conseguí explicarles bien las reglas. No sé por qué, entendieron que después de que yo les comiera una pieza debían dar un manotazo al tablero y echar a volar todas las piezas. Esta modalidad, en todo caso, ofrece dos ventajas sobre la clásica. A saber:

1. No es tan sedentaria. Se hace mucho ejercicio recogiendo peones y alfiles cada dos por tres de debajo de los sillones.

2. Se ejercita mucho la memoria porque debes recordar la posición exacta de cada pieza antes del manotazo.

Al final, me desesperé del rollo que llevaban. Les dije que apsaba de ellos y me puse a planchar, que buena falta hacía.

PD: Esta mañana, todas las madres han vestido a sus hijos con pantalón largo para ir al cole. Y los míos con pantalón corto. Me siento fatal.

8 comentarios:

Laube dijo...

jajajajajajajajaja Es que siempre me termino riendo con tus PD. jajajajajaja. Pero no planchaste????. jajajajajajaj
Oye, harías migas con mi media naranja que se chifla por el ajedrez y a mí no me gusta nada, pues carezco de paciencia para intentar ver más allá de 3 movimientos. Anda, pídele el email y jueguen on line.
Un besoteeeeeeeee

Pepitilla dijo...

...¿Katovit? virgen del carmen, eso también lo tomé yo durante una época, hasta que lo retiraron de las farmacias por estar hecha a base de anfeta :P...

Pilar dijo...

A mí el Farmaton ya me ponía de mala leche.. y lo anuncian en la tele... imagina... aunque ahora que lo pienso hay muchas cosas que anuncian en la tele que me ponen de mala leche... pero es otra historia.
Y lo del ajedrez... yo no puedo decir nada a mí no me da el disco duro para un juego tan complicado, eso es de listos...
Mis niños han ido en pantalón largo pero da igual... el mayor ya anda con mocos...¡cagüen!

sonieta dijo...

los míos también han salido con pantalón corto!!! y sin chaqueta!!

ains... que malos padres que somos jajajaja

besos

Papalobo dijo...

¿No sería Durbitan, que era cafeína? Porque lo del katovit decían que sólo era placebo.

Esa modalidad de ajedrez me suena haberla visto antes, jajaja

elhombreamadecasa dijo...

Laube, sí planché, vaya si planché. Además, los pantalones largos estaban planchados desde antes del verano. Pero es que un día hace calor y al otro no mucho.

Pepitilla, esa fue mi única experiencia... con el katovit.

Pilar, a mí me pasa parecido. Un año, el médico me mandó vitaminas y tuve que dejar de tomarlas porque me pasaba el día como el enanito gruñón.

Sonieta, no hay nada que hacer. Hoy les he puesto pantalón largo y se van a asar.

Papalobo, era katovit (creo) y el efecto placebo lo carga el diablo.

Lulu dijo...

¡Me encanta esa modalidad de ajedrez!
Y yo hago todo lo contrario que tu, el mio siempre se cuece, tu no llegas, yo me paso, la cuestión es que siempre está ahí la culpabilidad de padres

elhombreamadecasa dijo...

Ahora, con el entretiempo dichoso, unos días no llego y otros me paso. Así van los pobres, de resfriado en resfriado.