Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 8 de abril de 2010

Trilogía de Albacete: Libro tercero


Aparte de mis problemas con las puertas giratorias, tengo pánico a quedarme encerrado en el baño. Como soy de los que tiene que echar el pestillo siempre, mi problema se complica. Cuando entro a un baño público, compruebo la cerradura un par de veces antes de cerrarla.

Hace algunos años, comí en la parcela de mis suegros (de la que hablaba en la entrada anterior). Era de mis primeras visitas a la familia y todavía pasaba unos nervios de muerte. Si me decían que comiera un poco más, comía un poco más, aunque estuviera a punto de reventar. Ahora ya tengo confianza y si debo parar de comer, lo hago.

Como era verano y en la parcela hay lugares con sombra y con una brisa muy agradable, se come fuera. Ya en el café, tuve que ir al baño. Revisé la puerta, el pestillo, vi que todo estaba en orden y cerré.

Al querer salir, la puerta se resistió. Noté cómo era cundido por el pánico, especialmente cuando después de forzar la cosa un poco, me quedé con el pomo de la puerta en la mano. ¡Estaba encerrado en el baño de mis suegros! Y por si fuera poco, ¡les había roto la puerta! Qué horror. Me quise morir.

Barajé la posibilidad de escapar por el WC y luego por las alcantarillas camino del trasvase Tajo-Segura y de allí a casa. Pero al final la descarté y opté por sacar medio cuerpo por la ventana (la de la foto), enseñar el pomo que se había quedado en mi mano (¿por qué hizo eso? No lo sé.), decir que me había quedado encerrado y suplicar que me sacaran de allí cuanto antes.

Por suerte, después vinieron Juan y Darío y al ser el padre de sus nietos, este lamenatble episodio quedé enterrado en la memoria. Lo que hace que me plantee la siguiente pregunta: ¿Qué necesidad había de contar todo esto?

11 comentarios:

Rose dijo...

¡Hola!
Acabo de descubrir tu web, y he pasado un rato divertidísimo leyendo la Trilogía... aisss... mi hijo de cinco años también hace notables esfuerzos por distinguir lo ficticio de lo real, y yo también tengo la manía de revisar antes los cerrojos de los baños, por si acaso, pero hasta ahora no me he quedado encerrada nunca. Lástima que con los ascensores no se pueda hacer ninguna comprobación, porque ya me he quedado encerrada dos veces. Una vez, en un edificio de siete plantas, en la última, y a las siete y media de la mañana. Y otra, en el ascensor de mi casa, con mis dos hijos... qué mal rato.
Me ha encantado la sección "Juan pregunta", es genial.
Te he enlazado en mi blog, para seguiros la pista...
Un saludo.

LA TETA REINA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Una mamá (contra) corriente dijo...

¡Esas cosas pasan!. Yo una vez me quedé con el mecanismo de la cisterna en la mano, pero muy cuca, lo dejé donde estaba comi si no hubiera pasado nada...¡pio pio que yo no he sido!.

LA TETA REINA dijo...

Hoy el agradecimiento del dia te lo voy a dar a ti por hacerme pasar un rato divertido con tu historia. De hecho lo del baño me ha recordado a una parecida que me ocurrio a mi cuando tambien era novata en casa de mis suegros pero por ser de contendio algo escatoligico me voy a reservar.
Gracias.

MissManjolita dijo...

te leo y te imagino ahi asomado con el pomo en la puerta y me da la risa!!
yo me quede encerrada en el baño del curro, al de poco de estrenar las oficinas. y claro no sabia como hacer q me oyeran desde el otro lado. q angustia. asi q tuve q aporrear la puerta hasta q me oyo la secretaria y vinieron a abrir la puerta
desde entonces siempre voy al baño del curro (bueno iba) con el movil. por siaca

Anónimo dijo...

Hola Fede,
Jijiji, yo en los baños públicos tampoco cierro la puerta hago malabares y los ascensores ni los piso, es decir, subo por las escaleras 10 pisos (casa de mi hermana) y los que se tercien. Igual que tú, tengo problemas con la realidad y la ficción, pues subo andando para hacer ejercicio no por pánico al ascensor y eso que nunca me he quedado encerrada.
Por cierto los cuentos Pop me han gustado mucho, la novela por entregas me tiene enganchada.

Una lectora del blog en valencia (alias ada)

Pilar dijo...

Pues sí, supongo que no había necesidad de contarlo... o sí, tú sabrás... pero es que lo de "las primeras veces en casa de los suegros" puede ser un trauma de los gordos... A mi chico la primera vez que vino a comer a casa de mis padres le pusimos bacalao en salsa verde... ¿a qué no imaginas cual es el pescado que más asquito le da al pobre?... pues se lo comió como un valiente... eso es amor...

Anónimo dijo...

divertidísimo, de verdad!!!

Paula dijo...

Yo también acabo de descubrir tu blog y me ha encantado por dos motivos:
El primero, es evidente, porque es genial. Buen humor, tono amable, historias cotidianas, una pizca de locura y otra pizca de literatura (¿o es lo mismo?, bueno da igual)
El primero es porque hablas de mi tierra, y me siento muy identificada con las historias de la parcela, con el vocabulario manchego (lo del "acabose" me ha matado) Si hasta la parcela de tus suegros se parece a la mía. Vamos, esa ventana yo creo que viene de serie en todas las parcelas albaceteñas.
Un abrazo, y voy a enlazarte ahora mismo a mi blog para seguir leyendote.

Paula dijo...

Ya ves, que tengo dos motivos por los que me gusta tu blog, pero los dos ocupan el primer lugar... Si es que se me va la pinza.

elhombreamadecasa dijo...

Rose, bienvenida. Creo que nunca me he quedado encerrado en un ascensor, cosa que supongo pasará inmediatamente después de haber escrito esto.

Mamá (contra) corriente, es como una de las canciones de Klaus&Kinski: No puedes inculparme, ya estaba así cuando llegué. A mí ese truco nunca me ha funcionado, por cierto.

La teta reina, entonces diría que lo tuyo fue más complicado que lo mío.

MissManjolita, buena idea esa de ir al baño con móvil. Podria haber llamado discretamente a Mercedes y que me salvara. Aunque conociéndola, hubiera dicho a todo el mundo: Voy a sacar a Fede del baño, que el muy tonto se ha quedado encerrado.

Hola, Ada, Qué bien que te hayas animado a dejar un comentario. Me alegra mucho que te gustaran los cuentos. La novela me tiene algo desconcertado porque lo de subirla por capítulos es más complicado de lo que pensaba. Nunca sé cuánto subir.

Pilar, de esas también tengo unas cuantas. Yo no soy muy delicado con la comida, ya se ocupó de eso mi madre, pero en casa de mis suegros son muy de mariscos y yo soy taaaan torpe comiendo esos bichos. Lo paso fatal.

Anónimo, está bien que te haya divertido. A mí ahora también me lo parece. Será por lo que dicen que comedia es igual a drama más tiempo.

Paula, bienvenida. Has sido muy ecuánime, así ninguno de los dos motivos se ofende por quedar el segundo.