Cada miércoles un cuento en El Estafador

sábado, 17 de octubre de 2009

El peor padre del mundo


Ya conté que han empezado a mandarle deberes a Juan. Los viernes vuelve a casa con dos o tres fichas para hacer durante el fin de semana. Este jueves por la noche tuvo unas decimillas de fiebre y al día siguiente no lo llevamos al cole. No era grave pero vimos mejor que se quedara en casa. Además, venían los abuelos de Albacete. Al irme a trabajar, lo dejé tumbado en el sofá, bien tapadito y viendo los dibujos de ClanTV. Ah, quién fuera pequeño para ponerse malo y dejarse mimar.

El caso es que al volver del trabajo no tuve mejor cosa que hacer que pasarme por el cole para recoger sus deberes. ¿Qué os parece? Y eso que, hasta donde yo sé, estoy en contra de los mismos. Mis hijos son víctimas de mis propias contradicciones. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

6 comentarios:

Paco Bernal dijo...

Hombre, de momento, contra la perversa tiranía deberíaca no puedes luchar, así que, mientras acumulas apoyos para derribarla, haces como que colaboras con ella; aunque eso signifique condenar a tu pobre vástago a la realización de tediosas fichas que...que...Bueno, no sé ¿Puede ser algo así? Es que estovi viendo otra vez Roma y eso marca.
Saludos

Maite dijo...

Hiciste bién, y tu lo sabes :)

Laura dijo...

Yo sufrí mi propia contradicción en mis carnes. Engañaba a mi madre poniendo el termómetro unos segundos en mi lámpara para pasarme todo el día en casa sola. Luego, a las 5 llamaba a mi amiga para que me redactara los deberes...en fín, a veces la conciencia te puede más!jij

Chelo dijo...

si me pongo a enumerar las contradicciones de ese tipo de las que he sido víctima... escritbo un libro... no te sientas mal, nos pasa a todos

elhombreamadecasa dijo...

Paco, mi chiquillo se las apaña para hacer divertida cualquier cosa que hace y mientras repasa el trazo de la "e" te cuenta su verdadera historia y le dibuja brazos y piernas.

Maite, el 80% de mí sabe que hice bien, el otro 20% quisiera tomarse las cosas menos en serio.

Laura, ¡yo hacía lo mismo con el termómetro! Una vez lo quemé y me las vi y me las deseé para explicarle a mi madre lo que había pasado sin descubrirme.

Chelo, por suerte las contradicciones suelen ser muy entretenidas.

Osopolar dijo...

Eres un padrazo, no te tortures.

Tus hijos son afortunados.

Un abrazo.