Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 27 de noviembre de 2011

Federación

Este sábado hubo asamblea ordinaria de la Federación de AMPAs de la región murciana "Juan González" y allá que me fui.


Las AMPAs son un tipo de asociaciones en las que cabe de todo. El objetivo común se supone que es la defensa del cole en el que están nuestras criaturas pero hay muchas formas de entender esta defensa. Al ascender al nivel de federación, aumenta la variedad de especímenes encontrables y uno puede llegar a escuchar cosas inimaginables. Digo "inimaginables" como podría decir "estúpidas a más no poder". Pero que no acabe de cundir el pánico, también se dijeron cosas muy sensatas.


La asamblea se inició con un saludo de la presidenta y de un representante de la Consejería de Educación. En los papeles estaba anunciado que sería un director general pero se puso enfermo y vino un subdirector. La presencia de esta gente se puede entender, al menos, de dos formas. Desde mi punto de vista, intelectualmente embrutecido como estoy, se trata de una invitación innecesaria. Pero un amigo que estaba conmigo en la asamblea, todavía más sensato que yo, afirma que las administraciones no son de los que las mandan, son también de todos nosotros y deben participar en actos así.


La presidenta habló muy bien. De hecho, le soltó al representante de la consejería un par de guantás verbales de las que ponen la cara del revés. Pero el tipo ni se inmutó y, cuando le tocó el turno, recitó de forma apática y monocorde un discurso insulso que o le había escrito alguien o se lo había bajado del rincón del vago. Por mi parte, tuve una epifanía. Siempre había pensado que los directos generales, subdirectores, consejeros y demás tenían la cara muy dura y por eso no había forma de partírsela, metafóricamente hablando. Pero estaba equivocado. No la tienen dura, la tienen intangible. Son tristes fantasmas, masas ectoplásmicas sin cerebro ni voluntad propia, incapaces de otra cosa que no sea obedecer órdenes. Pobre gente.


La primera parte de la asamblea se dedicó a la presentación de tres experiencias de préstamos y gestión inteligente de libros de textos. Lo que mola es conseguir la socialización de los libros y del material escolar. Cada familia paga una pequeña cuota, se compran todos los libros necesarios, que se quedan en el cole, y van pasando un curso tras otro de alumno en alumno. Pero son muchas las dificultades: los centros tienen la obligación legal de mantener los libros cuatro años pero las editoriales no tienen la obligación de no cambiarlos durante ese periodo (la inteligencia de quien hace las leyes es inexplicable); algunas familias no quieren saber nada de socializaciones, aunque saquen provecho; y (con esto flipé) algunas AMPAs han sido denunciadas por los libreros por comprar los libros en bloque y cederlos a sus asociados.


Por la tarde fue la asamblea propiamente dicha y allí fue donde escuché algo que jamás creí escuchar. Salió el tema de la necesidad de movilizarse y realizar acciones de protesta. Una madre dijo que sí pero sin usar a los niños. La cosa empezó a ponerse fea. ¿Usar a los niños? ¿Los que van al cole son ellos y no pueden pelear por lo suyo? Mi capacidad de comprensión empezó a colapsarse. Hasta que habló un tipo con un corte de pelo infame y dijo que era inmoral llevar a los niños a las manifestaciones y que eso sería denunciable al defensor del menor. Casi me disloco el hombro cuando levanté la mano para pedir la palabra. Pero la mesa consideró que el debate se estaba desviando y zanjó el tema. Creo que voy a hacer lo mismo. Zanjo el tema y me evito perder el control diciendo todo lo que pienso de una aberración como esa.


El amigo al que he citado antes y yo, salimos algo desanimados. Las últimas intervenciones fueron muy desconcertantes. Por suerte, nos encontramos con un amigo suyo que nos contó un chiste para levantarnos el ánimo. En el chiste salía San Pedro, cuatro monjas y algunas partes anatómicas muy concretas. Quien nos lo contó era, a la sazón, cura.


No quiero acabar dando una imagen equivocada de la FAPA. Se dijeron algunas tonterías (de gente recién llegada) pero hay que reconocer que existe un grupo de personas que mantienen la FAPA con mucha dignidad y en la línea correcta de defensa de la escuela pública. Bravo por ellos.

2 comentarios:

Laube dijo...

Coincido... Algunos altos funcionarios son como... entidades ectoplásticas, tal como has dicho... Dicen lo que dicen y ni se despeinan. Dan hasta miedo.
Un besote

mona dijo...

Si soportas este tipo de reuniones,la adolescencia de tus hijos,sera una anécdota familiar.
Murcia te necesita
Animo y fuerza