Cada miércoles un cuento en El Estafador

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Las increíbles aventuras de Niño catódico y Niño sónico. Hoy: El duelo (segunda parte)

-Papá.

-...

-PAPÁ.

-...

-¿Qué?

-¡¡¡PAPAAAAAÁ!!!

-¡¡¡QUEEEEEEEÉ!!!

-¿Por qué no me respondías?

-No me gusta hablar a gritos.

-Antes has gritado.

-Porque gritabas tú. ¿Vas a decirme lo que querías?

-Darío me está diciendo tonto.

-Darío está viendo la tele y yo no oigo que te esté insultando.

-Sí lo hace. Me dice tonto en el oído con sus superpoderes. Lo llama el superinsulto porque puede hacer que lo escuches aunque esté muy lejos y solo lo escucho yo. Lo hace para que no le riñáis.

-Dile que está prohibido usar los superpoderes para chinchar al hermano.

-Díselo tú.

-Yo no puedo.

-¿Por qué?

-Porque no puedo.

-¿Por qué no puedes?

-Estoy estudiando inglés.

-Yo sé inglés.

-Claaaaro. En tu cole te han enseñado los colores.

-Sí pero sé más cosas de inglés.

-¿Ah, sí? Venga qué significa...

Los minutos que siguieron dejaron a Fede con la boca abierta. Juan sabía más inglés del que contenía su diccionario Collins compact plus.

-¿Dónde has aprendido todo eso?

-En la tele hablan inglés así que yo sé inglés.

Mercedes tenía razón, había infravalorado los poderes de sus hijos.

-¡Papá! Darío me ha dicho tonto otra vez.

-Dejadme estudiar... al menos así sabré el 10% del inglés que sabe mi hijo de cinco años -dijo Fede mientras veía llegar a la depresión cabalgando al galope desde el horizonte.

-Eres... eres... -dijo Juan-. Pues se va a enterar.

Niño catódico torció la boca y las imágenes que estaba viendo Darío por la tele se distorsionaron como si hubieran sufrido un viaje psicodélico.

-¡¡¡¡¡PAPAAAAAAAÁ!!!!! ¡¡¡¡¡¡JUAN ME ESTÁ FASTIDADO!!!!!!!


-Prefiero a Peluche diabólico -murmuró Fede mientras cerraba definitivamente el diccionario.
 
*   *   *
 
Ese mismo día, por la noche... Mercedes dejó de fingir que dormía cuando escuchó la respiración acompasado y dulce del hombre con el que había decidido compartir su vida. Se dio la vuelta y lo contempló pensando que no había mujer más afortunada sobre la faz de la tierra que ella... Que no, que es broma. ¿Os lo habíais creído? Venga, empezamos en serio. Mercedes dejó de fingir que dormía cuando escuchó la respiración entrecortadamente rítmica a su lado. No eran ronquidos pero casi. El día que lo fueran, ejecutaría ese acuerdo secreto según el cual podría pedir habitaciones separadas. Se levantó con cuidado y caminó por la casa a oscuras. Cuando estuvo en el estudio, encendió un flexo y se dirigió a la comicteca de Fede. Cogió un tebeo al azar, le quitó el celo que cerraba la bolsa de plástico y lo sacó. Entonces, comenzó a leer con atención.

1 comentario:

Laube dijo...

Bueno, y esas horas intempestivas de Mercedes para leer un tebeo?. Y con nocturnidad!. Ayyyyyyy, chiquillo, que tienes los días contados!
Un besote