Cada miércoles un cuento en El Estafador

lunes, 11 de enero de 2010

Malditos gnomos




Esta mañana, Mercedes ha empezado su nuevo trabajo y el despertador ha sonado un poco antes de lo habitual. Darío ha cogido la costumbre de pasarse a media noche con nosotros. Cómo son los hijos. A los dos los hemos dormido de la misma forma desde que nacieron. Juan, si se despierta a media noche, nos llama para que vayamos con él. Y Darío se viene con nosotros. Ah, los listos que gustan de vaticinar la vida de las personas según lo que les pase de pequeños hablan por hablar.

Mi idea era levantarme con Mercedes y prepararle un buen desayuno mientras se duchara. Pero se duchó por la noche y a mí cada vez me cuesta más salir de la cama. Así que no he ejercido de buen marido.

Un poco antes de que se marchara, he salido de la cama sigiloso como un ninja para que no se despertara Darío, a ver si me podía afeitar y duchar sin mucho sobresalto. Pero, vaya por dios, Juan se había despertado. Vuelve a dormirte, Juan, le he dicho, que es muy temprano, yo voy al baño a ducharme.

Lo de afeitarse tiene la ventaja de que uno puede exteriorizar que está algo depre dejando pasar varios días sin afeitarse. Yo no lo había hecho desde el jueves y aunque mi barba es algo rala ya empezaba a notarse. Me he encerrado en el baño, he puesto la calefacción y la radio y me he aplicado una buena cantidad de gel de afeitado. En esas estaba cuando me ha parecido escuchar gritos. Desde que tengo hijos sufro "visiones" sonoras (seguro que hay una palabra adecuado para eso pero no me la sé) de llantos y gritos así que no me ha extrañado abrir la puerta, poner el oído y no escuchar nada. He vuelto a la cuchilla y de nuevo los gritos. Esta vez estaba claro que no eran ilusiones, uno de mis chiquillos gritaba como un poseso. He salido corriendo y a mitad del pasillo ya sabía que era Juan.

He llegado a la habitación y allí estaba el pobre, desgañitándose como un loco. ¿Pero qué pasa? le he preguntado. Que estaba gritando y no venías, me ha reprochado. ¿No te he dicho que estaba en el baño? Había un gnomo en la oscuridad y a mí no me gustan nada los gnomos. ¿Y por qué no has encendido la luz? Porque el gnomo estaba al lado del interruptor.

Lo he tomado y me lo he llevado al baño a ver si podía seguir afeitándome. Pero entre el susto y que he intentando apurar la cuchilla más de lo debido, me he dejado la cara salpicada de pelillos sueltos mal afeitados. Estoy horrible.

Cuando ha llegado Mercedes, Juan nos ha hecho una recreación con todo detalle de lo sucedido con el gnomo. Y nos ha dado miedo. Mucho miedo. Así que hemos llamado a una agencia de Trolls a domicilio y nos van a mandar uno esta noche para que haga guardia.

8 comentarios:

Joserra Rodrigo dijo...

JAJAJJAJAJ...Federico, me encanta leerte.

stico1949 dijo...

Veamos Juan... los gnomos son familia directa de los trasgus, si?
Pues bien, lo tienes facil. Busca un arbol cercano y ya sabes... dejales comida. Y no te acuerdes de mi madre padre de Juan, que escupir "parriba" esta feo :-)

owachy dijo...

Hombre, Hermano, vaticinar el futuro en base a la infancia es complicado, y más para uno que además de ateo no cree en el destino ni mandangas parecidas..., pero también te digo que lo nos sucede en la infancia nos marca de por vida (sólo hay que ver Ciudadano Kane) y tiene una extraordinaria influencia en nuestra forma de ser, de sentir y de relacionarnos con el medio que nos rodea.

lapatachunga dijo...

Jaja. A ver, esto significa que los malos afeitados son a causa de los trolls??
Suerte de esa agencia, porque a ver cuantos trolls estarán desperdigados por casa: debajo de la cama, dentro del armario, en el último estante...

elhombreamadecasa dijo...

Joserra, una parte de mí (pequeña) quiere que se me considere el genio de la literatura del siglo XXI y otra (bastante más grande) entretener, que la gente se lo pase bien leyendo lo que escribo. Sin más. Me alegra ver que me va saliendo bien.

Stico, en Murcia vive una especie de gnomos que se separaron hace tiempo del Tronco común de los duendes y decidieron abandonar para siempre la bondad y dedicarse al mal. El tema no está estudiado en profundidad pero según algunos se debe al calor sofocante de estas tierras y a las continuas mayorías absolutas del PP.

Owachy, brother, eso lo decía por algunos "expertos" en sueños que auguran que si un niño duerme en la cama de sus padres poco menos que será un sociópato de mayor. Le tengo una manía... Evidentemente, muchas de las cosas que nos pasan de pequeños nos marcan para el resto de la vida, cómo no.

Patachunga, la culpa del mal afeitado fue del gnomo malvado... bueno, o del troll que no hizo bien su papel de ahuyentarlo o encerrarlo en una jaula o comérselo crudo o lo que sea que los trolls hacen con los gnomos.

Enrique Laso dijo...

Joder, Hermano, me ha gustado tu arranque de sinceridad. Yo soy igualito que tú, pero en versión disléxica (homenaje a Beautiful Girls): una parte (enorme) de mí quiere que sea recordado como el puto genio de la literatura a lo largo de la Historia; otra (pequeñita) sólo pretende entretener. De esta guisa, sigo acumulando finalistas (Nadal, Herralde, Adonáis...) sin ganar nada (jejeje), porque resulto un tanto aburrido... ;)

lobo dijo...

Muy bueno. Pero en algo me he perdido, soy de la generación de David el Gnomo. ¿Los malos, no eran los Trolls o le has contado la versión noruega del cuento?

Saludos

elhombreamadecasa dijo...

Enrique, pues ya tienes mucho mejor currículum que yo.

Lobo, ya ves, hemos estado equivocados todo este tiempo. Menos mal que nunca me he encontrado un gnomo. Me hubiera acercado confiado y hubiera sido mi perdición.