Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 21 de enero de 2010

Asteriscos

El martes por la tarde monté un mueble de Ikea. Una cajonera de pared que me llevó más tiempo y esfuerzo del esperado. La gente hace muchos chistes con lo de montar los muebles suecos y se quejan de lo difícil que resulta a veces. Eso es que no han intentado montar algunas de las sorpresas que salen en los huevos Kinder. Eso sí es difícil. El caso es que acabé baldado de montar la cajonera y llevo dos días con un dolor de espalda terrible. La edad no perdona.

No puedo quejarme mucho porque al igual que hemos repartido las tareas, hemos repartido las dolencias y las de espalda se las pidió Mercedes. Todo empezó allá por el verano de 2005. Fueron nuestras primeras vacaciones en Gijón. Fuimos en julio para intentar ver la Semana negra y descubrimos que las vacaciones con hijos no se parecen en nada a las vacaciones sin hijos. Juan empezaba a andar y había que ir con él todo el día, encorvados para poder sujetarle sus manecitas y que pudiera andar sin caerse cada dos por tres. Al cuarto o quinto día de estar allí, la espalda de Mercedes hizo crac. Según ella. Yo mantengo mis dudas porque con el rollo de que le dolía la espalda, se pasó un par de días tumbaba a la bartola, descansando como una reina.

El dolor de espalda, aparte de ser muy molesto, te hace sentir como un anciano porque apenas te puedes mover y tienes que hacerlo entre gestos extraños y movimientos torpes. Por si fuera poco, los hijos se huelen estas cosas. En cuanto ven una debilidad, zas, ahí van a aprovecharse. Darío lleva semanas subiendo y bajando solo de la silla del coche. Yo solito, dice, y si intentas bajarlo o subirlo tú, te fulmina con la mirada. Pues bien, desde que me duele la espalda, me exige que sea yo quien lo suba y lo baje. No tienen piedad.

*   *   *

Los de Radio3 se lo montan fenomenal. Me madaron un taxi a recogerme a casa. Me sentí un poco como una estrella del pop. Lo malo es que el taxista condujo como si se tratara de una pantalla de Need for Speed. Pasé bastante miedo en los diez minutos que duró el trayecto y temí llegar a la radio mareado como un pato.

*  *  *

La misma tarde del martes tenía otra entrevista radiofónica, por teléfono. Estuve un buen rato esperando y no me llamaron. Al día siguiente, la periodista me llamó y se disculpó. Le dije que no pasaba nada, que ya me pondría impertinente cuando fuera un escritor famoso. Este comenatrio lo hago de vez en cuando y la gente se ríe. Debe ser que piensan que es un chiste. Pero no lo es. Cuando sea rico y famoso pienso volverme altivo, insolente, ególatra y caprichoso. Hola, ¿te acuerda de mí?, me dirá alguien, escribía comentarios en tu blog. ¿Blog, qué blog?, le diré yo, anda no me molestes que me están tomando medidas para el frac con el que voy a recoger el Nobel. Fede, hay un concierto gratuito en el River Sounds de un nuevo grupo murciano, ¿vamos? Pues no, Bono está pesadísismo con eso de que le escriba su biografía y me ha mandado entradas vip para su próximo concierto.

*  *  *

La sección Darío pregunta está al caer. De momento está ensayando con preguntas cotidianas del tipo "Papá, qué comemos hoy" o "¿Cuándo viene mamá?". También está mejorando mucho el arte del insulto. Esta mañana, he tenido que despertarlo a la fuerza. Tú pareces tonto, me ha dicho varias veces. Está mal reírse cuando un hijo te dice algo así, pero tiene tanta gracia insultando que no puedo evitarlo.

*  *  *

Se me olvidaba una cosa de lo del principio. Monté el mueble con la inestimable ayuda de Juan. Esto lo hizo todavía más divertido si cabe. Y no hay lugar a dudas: la herramienta favorita de mis hijos es el martillo. Con qué destreza y despreocupación temeraria lo manejan.

En realidad eran dos cosas las que se me olvidaban. Ahí va la segunda. Cada vez que ponemos algún mueble o similar pegado a la pared, constatamos que en nuestra casa no hay ni una sola pared recta. Todas se curvan ligeramente hacia un lado u otro. Tal vez eso explique los vértigos que me dan de vez en cuando.

*  *  *

Mercedes es muy aficionada a las cremas. Digo aficionada por no decir integrista, no vaya a ser que se enfade. Tiene establecidos unos protocolos muy rigurosos de aplicación de cremas a los hijos. Esta antes de salir, la otra por si hace mucho sol, aquella para después del baño... Cuando vuelve a casa me interroga. ¿Les has echado las cremas? Al principio era sincero y cuando se me olvidaba lo reconocía. Pero después, decidí responder siempre que sí. Pero ella desconfía. Ayer repetimos la escena. ¿Le has puesto la crema nueva a Darío? Claro, claro, respondí. Pero fue a comprobarlo y descubrió que la crema nueva seguía cerrada a cal y canto, no había contado con eso. Siempre me pillan cuando miento.

*  *   *

Aviso: la semana que viene cambiaré un poco el ritmo. Subiré entradas con muy poquito texto y fotos propias. Está bien variar.

5 comentarios:

Laura dijo...

Eso te pasa por comprar un mueble en Ikea!! La gente se piensa que es barato y no es así, por que, a parte que el montaje lo tienes que hacer tú, si hay cualquier incidencia, te tienes que ir al establecimiento (y creo que en tu caso te pilla bastante lejos) y eso son horas y gasolina gastadas. Luego que los muebles son malisimos, al año ya tienes los cantos despegados... Para utensilios, decoración, téxtil genial pero por lo demás no. (Perdón por el rollazo, pero es que el mundo del mueble lo llevo en las venas, no lo puedo evitar)

Por lo demás, me he reído mucho con la parte de famoseo! si te puedo ir a ver a bcn, primero le preguntaré a tu manager si puedo hablarte XD

Paco Bernal dijo...

Todavía me acuerdo yo (y seguro que la madre del diseñador sueco también) de un armario de tres cuerpos que tuve que montar -y antes subir, a fuerza de brazos, a un sexto piso. Al terminar, me sentí como un zulú que hubiera matado su primer león.
A mí me pasó una cosa parecida a lo de tu espalda en un autobús. Un giro idiota, cinco kilos de tomates en una bolsa y catacrac. Aproveché, eso sí, para leerme 1984 dos veces (seguidas, porque lo flipé).
En fin, nunca comento, aunque te lea siempre. Pero hoy me he sentido solidario.
(por cierto, me reí mucho con el post de los superpoderes).
Abrazos desde el frío,
P.

Maite dijo...

Pues aqui llega la rarita que se lo pasa bién montando muebles, incluso los de ikea, claro que teniendo una tienda en la que entre otras cosas vendemos muebles, pues más me vale :)

Me apunto eso de que nos vas a olvidar en cuanto te hagas famoso, vaya vaya........, en fin, menos mal que no me lo creo.

Que tengais un estupendo fin de semana

Pd. mmmmmmm palabra de verificacion "ingle" :S

MissManjolita dijo...

ES q lo de montar muebles tiene su historia eh? nosotros montamos la habitacion de mi hermana entera. primero desmontamos todos sus muebles, los llevamos a mi casa, los montamos aqui y luego montamos los suyos nuevos tb (de ikea por suspuesto).... eso si q tiene merito! sobre todo montar un mueble q has desmontado previamente y q encaje todo en su sitio!!! ajjajaja
y seguramente vas a ser un superescritor famoso no me cabe duda! pero seguro q te acordaras de nosotros q te escribimos todos los dias con todo nuestro amor jejejejeje ;-)

elhombreamadecasa dijo...

Laura, a Barcelona iré sin manager. No me lo explico pero todavía no tengo de eso. Así que podrás acercarte sin más. Lo normal es que me ponga colorado.

Paco, no te preocupes por lo de los comentarios. Yo también leo muchos blogs y no comento nada, más que nada porque siempre lo hago a salto de mata y no me da tiempo.

Maite, yo también soy rarito y me lo paso bien con los muebles suecos. Solo que este me dejó un poco para el arrastre.

MissManjolita, desde luego, desmontar lo montado para volverlo a montar después es lo más. Triple puntuación.