Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 8 de julio de 2010

Las increíbles aventuras de Niño catódico y Niño sónico. Hoy: Fatalidad (primera parte)

Es de noche en Espinardo. Los perros han dejado de ladrar y buscan algún lugar fresco para dormir. No lo encuentran. Los gatos saltan de tejado en tejado aburridos de ver siempre el mismo paisaje. La radio, la pública, la de todos, emite una tertulia entrecortada y aburrida. Los ventiladores de techo giran sin convicción, aceptando de antemano su derrota ante el calor. Algunas ventanas abiertas dejan escapar el resplandor de televisores encendidos. Mercedes repite por enésima vez que no va a leer más cuentos y suplica a sus hijos que se duerman. Fede lee sin leer. Las palabras pasan delante de sus ojos como un desfile mudo de hormigas. Tiene otras cosas en las que pensar. Le ha prometido a Mercedes no volver a hablar de Niño Catódico y Niño Sónico. Eso se acabó. Todo ha quedado en una confusa penumbra a medio camino entre la realidad y su, según ella, cabeza llena de pájaros. Lo ha prometido y lo cumplirá pero es una pena. Los poderes de sus hijos tenían mucho potencial. Niño Sónico estaba haciendo muchos progresos. Los rayos de sonido sólido eran un arma terrible, por no hablar de los avances que estaba consiguiendo en la transformación del ruido en rayos láser. Habían intentado que transmitiera el sonido a distintos lugares, como si fuera una especia de teléfono móvil humano, pero no habían podido entrenar mucho. Los poderes de Niño Catódico parecían más difíciles de desarrollar. Ya manejaba bastante bien la materialización de personajes televisivos pero tenía que haber otras posibilidades. En fin. Todo ese debe quedar olvidado. Fede se esfuerza por apartar esos pensamientos de su cabeza. Vuelve a la primera página y lee de nuevo: La pequeña ciudad de Verrières puede pasar por ser una de las más bonitas del Franco-Condado.

Es de noche en Espinardo. Pero a Peluche Diabólico le importa bien poco los lamentables esfuerzos del narrador por hacer literatura con perros, gatos, ventiladores y ventanas abiertas. Él solo piensa en vengarse. Odia profundamente el mundo que le rodea. Odia al feriante que lo tuvo durante meses colgado en aquella rifa cochanbrosa. Odia al hombre que lo ganó con una simple papeleta. Odia a los niños que lo maltrataron, mutilaron y ensuciaron. Odia a la mujer que se empeñó en que lo tiraran. Odia que lo traten como si fuera basura. Odia al basurero que primero pensó en llevárselo a sus hijos y luego se arrepintió y lo tiró en mitad de un camino. Odia a ese tipo con calva incipiente que lo insultó. Odia a esos dos niños con poderes que lo vapulearon y humillaron. Odia tanto que solo la venganza da sentido a su vida.


*   *   *

Fede llega de trabajar un poco más tarde que de costumbre. No había quién sacara a la muchachada de la piscina. Para que luego digan que el trabajo de educador es fácil. Nadie le espera en casa. Mercedes y los niños se habrán ido a pasear. Dedería hacer su tabla de ejercicios pero el calor da mucha pereza. Quizás podría fumarse un cigar mientras escucha alguno de los discos que le acaban de llegar de Nueva York y que todavía no ha tenido tiempo de escuchar. Sí. Eso hará. Los pone encima de la mesa y decide poner primera el último single de The Pains of Being Pure At Heart. Seguro que es uno de los primeros en tenerlo. Todavía no lo ha escuchado en Radio3. Una absurda sensación de orgullo le recorre el cuerpo. Orgullo por haber hecho un pedido de discos por internet a una tienda de Brooklyn. Orgullo por ser tan cool. Bueno, debe encontrar consuelo en esas cosas, aunque sea doblemente ridículo: por la razón y porque no tiene delante de quién presumir. Vale, se dice, soy un snob, ¿y qué? Fede anda de autoestima mejor que nunca. Enciende la minicadena, le da al start del tocadiscos y entonces, en vez de música, llega a sus oídos un grito lejano. Reconoce la voz de Mercedes. Después oye los gritos de Juan y Darío.


Continuará (el lunes que viene).

4 comentarios:

Laube dijo...

Joé... Logras que nos metamos en la cabeza de Fede, del Peluche <Diabólico... Da miedo!.
Un besote

Pilar dijo...

¡¡¡¡¡NOOoooo!!!!
¡Cómo puedes dejarnos así hasta el lunes!
Eres cruel y tienes un punto malvado, si no fuera por Darí, Juan y sobre todo Mercedes... entendería ese odio visceral y tan extenso como las manchas del prestige, que destila el "peluche asqueroso"....
¡Con el calor que hace y encima en este sin vivir hasta el lunes!
....

¡Cómo sois los creadores... arggghhh!

elhombreamadecasa dijo...

Laube, Pilar, qué gusto me dan vuestros comentarios porque reflejan dos de las cosas que he querido conseguir: el punto intimista reflexivo y la tensión del continuará. Me veo fichando por Marvel.

Laube dijo...

jajajajajajajajaja Pues mira, nunca se sabe... Y siempre viene bien nueva savia.
Un besote