Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 10 de julio de 2011

Londres, después






A continuación una primera narración/valoración del viaje. Para llevar un poco de orden, usaré de guía la entrada anterior.

Si estáis leyendo esto es que (1) todo ha salido como estaba previsto, (2) blogger ha publicado, por fin, una entrada programada y (3) estoy en Londres (a punto de volver, pero en Londres). Pues sí, Blogger cumplió con su palabra y publicó la entrada tal y como habíamos quedado. Los vuelos también fueron puntuales, los taxistas amables, el apartamento tan modernísimo como en las fotos y el tiempo variado.

Mi hermana mayor (pero más pequeña que yo) me ha regalado el viaje por mi cumpleaños. Ella es así. También se viene Mercedes, así que los tres nos lo vamos a pasar chupi lerendi. Chupi lerendi es poco pero no sé qué va por delante de Chupi Lerendi.

No he hecho muchos planes. Es lo mejor. Si haces un viaje de tres días con la agenda muy apretada, lo normal es que te pases todo el tiempo corriendo de aquí para allá y no disfrutes nada. De todas formas, esto es lo que quisiera hacer:

-Pasear por Hyde Park. Hecho. Fuimos la tercera mañana, con las plantas de los pies y el cuerpo en general bastante perjudicados. Pero el lugar nos hizo olvidar el cansancio. Vi a corredores avanzar sin esfuerzo y pensé que yo también correría en estado de ingravidez si lo hiciera en Hyde Park. Vimos a la ardilla que sale en el vídeo de Hyde Park (ver post anterior). Y si no era la misma, se le parecía un montón.

-Pasear por Regent´s Park, donde se conocieron Pongo y Perdita. Aquí no llegamos. Pero está bien dejar cosas pendientes para la próxima visita.

-Empuarme de por vida en Carnaby Street. Esto resultó algo inexacto. Primero porque no me empué de por vida, solo por cinco o seis años. Y después, porque no lo hice en Carnaby Street, también en Camden Town y en Covent Garden.

-No comprar ningún vinilo de 12 pulgadas para no tener problemas con el equipaje de mano. Por dios, qué estrictos son. Me hubieran cabido en la maleta, la verdad, pero no quise forzar la situación. Los que fueron comodísimo, y bien protegidos por unos polos y camisas monísimos, fueron varios singles de la Motown y de Stax. Y uno con esta cancionzaca:



-Hacer cucamonas a los guardias del Palacio de Buckingham. Esto lo puse para hacer gracia. No me interesaba nada de nada este asunto. Además, de haberlo hecho, estoy convencido de que hubiera sido el primer turista en recibir un guantazo de un guardia real. Es la clase de cosas que me pasan. Curiosamente, al salir de la estación de Victoria, decidimos dar un paseo antes de coger el taxi y nos topamos con el cambio de guardia. Así que, sin querer, lo vimos.

-Comer fish and chips y desayunar bacon and eggs. Francamente, el Fish and chips me decepcionó un poco. Me lo imaginaba más grasiento y cutre. El desayuno estaba a la altura de mis mayores expectativas. Ese bacon requemado, esa salchicha de gran calibre, y esas judías... ah, las judías. No entiendo las críticas a la cocina británica. Me parecen profundamente injustas.

-Quedarme con las ganas de montar en el London Eye. Todavía no se ha fabricado la pastilla de biodramina lo suficientemente grande para evitar que me maree en una noria. Tampoco monté en barco por el Thames ni en barca por el Serpentine.



-Perderme en los mercados de Portobello y Candem. En Portobello no estuvimos. En Candem sí. Vaya que sí.


-Lucir palmito con mi polo negro (ribete amarillo) con corbatín a juego de Ben Sherman. Lo que voy a contar ahora es estrictamente cierto. Un nativo de Londres me felicitó por mi corbatín a juego con el polo y otro no tuvo más remedio que parar su bicicleta y piropear a mi hermana y a Mercedes. No quepo en mí de orgullo.

-Comprar algún libro de viejo de Stevenson, Kipling o Conrad. Otra de las cosas que quedan pendientes. Pero me hice con el especial de la revista Mojo de los años sesenta y por poco no me hago con el último ejemplar del NoW.

-Esconderme detrás de las faldas de Mercedes y mi hermana, que sean ellas las que hablen en inglés. Mi hermana parecía una inglesa más. Menuda suerte viajar con alguien así. El inglés de Mercedes oscilaba entre el de Nigeria y el de las antiguas Miladys. Es que muchas de las mujeres con las que trabaja son nigerianas y está estudiando inglés con un antiguo curso de la BBC. La gente la miraba con extrañeza cuando se dirigía a ellos con expresiones que, traducidas, venían a ser algo así como "Vuesencia sería tan amabale de..."

-Beber cerveza bien caliente. Más que caliente era del tiempo. Pero una Guinnes bien tirada es un placer digno del Rey Arturo. (La sidra con hielo está bien pero molan más los culines escanciados.)

-Comprar para los niños sendas camisetas con el lema "Someone who loves me very much was in London and brought me this t-shirt". Esto era broma y copiado tal cual del Google Translator. Los regalos, tras un primer momento de desconcierto, gustaron.

-Etcétera. En la siguiente entrada (incluida la gran anécdota, mitad terror mitad comedia, que todo buen viaje debe incluir).

5 comentarios:

Elvira, el Cisne Negro dijo...

No es de extrañar que se parasen a piropearos, los ingleses suelen tener un gusto pésimo a la hora de vestirse. Además, aceptémoslo, la mayoría de ellos pueden tener encanto, pero no suelen ser guapos.
Esperando estoy ansiosa el próximo post.

Saludos!

Anónimo dijo...

Madre mía..... Con la ilusión q me hacia a mi lo de las camisetas "alguien que me quiere mucho me a traído esta camiseta de...." y yo que pensaba q la habían echo exclusiva Pa mi.... Jajajajajaja

Me alegro mucho q lo pasarais también, espero la próxima entrega.

Veronica

NinaNutz dijo...

¿Y para cuando la foto del polo y el corbatín?
Me apunto el puntazo de Mercedes con la crema ¡buenísimo! :D
Por cierto... no sé si me he presentado aún, pero te sigo desde hace ha... Encantada, soy NinaNutz.

mona dijo...

Que envidia, cuéntalo todo,así también,me haré la ilusión de viajar a Londres.

elhombreamadecasa dijo...

Elvira, algunos inglese visten mal cuando hacen turismo pero en Londres visten muy bien. Nosotros somos admiradores del estilo inglés.

Verónica, la verdad es que no encontramos camisetas con ese lema. De todas formas, mis suegros les regalaron unos en francés de Lourdes que creo que son insuperables.

NinaNutz, encantado también. Me gusta mucho que las lectoras "salgan a la luz". Desde mi punto de vista era innecesario hablar de mis entradas.

Mona, ah, en este caso la envidia es razonable. Lo contaré casi todo.