Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 16 de julio de 2009

Darío y el columpio


En un momento de enajenación, si no no me lo explico, alguien en el Ayuntamiento de Murcia decidió poner columpios para bebés, de esos con forma de cesta, en los parques de la ciudad. ¡También en Espinardo! Lo nunca visto.
Darío estaba al tanto, ya los conocía de Gijón y Albacete, y en cuanto los vio supo qué es lo que quería: columpiarse. Además, para los parques tiene el mismo sexto sentido que yo tenía antes con los kioskos y ahora con los outlet. Si pasa a menos de trescientos metros de uno, lo detecta.

Desde que mi hermana Marina era pequeña que no pasaba tanto tiempo columpiando a alguien. Se mete allí dentro, en la barquita con forma de pañal, y el tiempo se para. No hay calor, ni sed, ni hambre, ni nada de nada. Solo el balanceo y él. Incluso da cabezadas, como sus padres viendo la tele.

Encima del columpio, se sabe todas las respuestas. Darío ¿tienes calor? Pues no. ¿Tienes hambre? Pues no. ¿Nos vamos a casa con mamá? No. Si nos vamos a casa, te pongo la peli de los nai-nais (Los Aristogatos). Pues no. Al final, cuando siento que la autocombustión espontánea se hace inminente, lo saco del columpio y, a rastras, lo llevo a casa.

La rabieta, al contrario de lo que dicta la lógica adulta, no es proporcional al tiempo que ha estado columpiándose. Da igual si ha estado cinco minutos o cuarenta y cinco (nuestro récord, de momento). La rabieta es la variable independiente, vale lo que vale por sí misma, sin depender de nada más.

5 comentarios:

Laura dijo...

Yo me acuerdo de mi hermano, me levantaba hasta arriiiiba, y con toda su fuerza me lanzaba al vacío. Se aseguraba unos 15-20 balanceos sin que estuviera él, y cuando me quedaba quieta le tenía que gritar para que me lanzara de nuevo... Ains, q recuerdos, ya me he puesto ñoña, jo.

Chelo dijo...

a la mía pequeña le pasa lo mismo, yo creo que el ayuntamiento rocia estos columpios con algun tipo de sustancia adictiva inperceptibe para los adultos

elhombreamadecasa dijo...

Laura, no es mal método el de tu hermano pero como yo soy un padre temeroso y me asustó si el columpio sube mucho, no me sirve.

Chelo, no había pensado en esa posibilidad. Algo de adictivo debe haber, porque Darío, cuando lleva dos o tres días sin subirse a un columpio, empieza a dar vueltas como un loco hasta caer mareado al suelo (literal).

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Ciertamente esos métodos sólo sirven para hermanos que temen siempre menos por la integridad del susodicho columpiante.
Mis tres hermanas mayores siempre iban juntas a todas partes, yo que me llevo un mínimo de 9 años con ellas, a veces conseguía que me incluyesen en sus excursiones al parque, las adolescentes convencían a mi madre con un "si la vigilamos las tres"... sólo funcionó unas pocas veces, hasta que el triplete vigilante se transformó en una brecha de cinco puntos en mi frente.

elhombreamadecasa dijo...

Sometimes, está científicamente comprobado que no hay vigilancia menos eficaz que la que realizan varias personas a la vez, qué te voy a contar. Cuando alguien me dice: Vete tranquilo que somos muchas cuidando de tus hijos, me pongo a temblar.