Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 9 de septiembre de 2010

(descreído del) Amor / (adicto al) Porno


Antes, cuando todavía hablaba con ejemplares humanos adultos, me gustaba conversar acerca del amor romántico. Si decía que, en mi opinión, el amor romántico tiene fecha de caducidad, la gente se echaba las manos a la cabeza. Luego aclaraba que me refería al amor arrebatador y alienante del enamoramiento y que el amor tranquilo podía durar el tiempo que hiciera falta. Entonces se volvían a echar las manos a la cabeza pero menos.

Algunos antropólogos ponen la fecha tope en cuatro años. El tiempo necesario para que el hijo se defienda, medianamente, solo. Otros, algo menos optimistas, lo ponen en tres años. Al fin y al cabo, tres años era lo que duraban los efectos de la pócima amorosa que, por error, tomaron Tristán e Isolda. Hay quien recorta todavía más y pone el tope en 18 meses. Lo demuestran con fotos del cerebro enamorado tomadas por resonancia magnética funcional.

Yo, manos a la cabeza, soy de la segunda opción. Tres años. En realidad, Tristán e Isolda se amaron mucho más. Pero ¿quién no lo haría si se pasara el tiempo luchando por su vida y su amor entre tíos envidiosos, ogros feroces, mercenarios a sueldo y demás cosas por el estilo?

Se puede ser todavía más roñoso con el tiempo del amor. Manon Lescaut es una novela del Abate Prévost que ayudó a recuperar el mito del amor romántico, que había llegado renqueante al final del siglo XVIII. El infeliz caballero Des Grieux se enamora locamente de la atolondrada Manon Lescaut.

En la primera separación, cuando Manon se la pega con el señor B., su padre se lo explica con claridad a Des Grieux: ...siguió diciéndome que, según sus cálculos, Manon me había amado desde que salimos de Amiens hasta una docena de días. "Saliste de Amiens -prosiguió- el día 29 del mes pasado; estamos hoy a 29 y hace once días que me escribió el señor B. Quiero suponer que haya tardado ocho en trabar amistad con tu amante. Si de treinta y un días transcurridos desde tu salida de Amiens hasta hoy quitamos once por un lado y ocho por otro, quedan aproximadamente doce". Y así diciendo volvió a carcajear.

Con ese plazo de tiempo, hasta yo me echo las manos a la cabeza.

*  *  *

Estoy (h)ojeando el número de marzo de 2010 de la revista Cosmopolitan cuando, horrorizado, leo:"¿Es mi novio un adicto al porno o un simple pajillero aficionado?". El sexólogo Esteban Cañamares te ayuda a descubrirlo: "Busca la forma de que se quede unos días sin internet simulando una avería en el ordenador. Si se pone muy tenso o muy depresivo es que se trata de un adicto al porno".

Ahora está claro: soy adicto al porno. Y mucho. Porque no hace falte que me quede unos días sin internet para tensarme y deprimirme. Con unos minutos me basta. 

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Las tres hipótesis de Juan sobre la desobediencia


Hace algunos días (esto en murciano se dice: "Lo´otro´ día´"; esta expresión va siempre en plural (¿?), abriendo mucho la última vocal de cada palabra y desterrando las eses para siempre jamás de todos los jamases), hablábamos Juan y yo sobre la desobediencia. Me explicó las razones, formuladas como hipótesis, por las que creía que no me hacía ni caso. Paso a enunciarlas:

Primera hipótesis de Juan sobre la desobediencia: Su cerebro nació antes que él y por eso nunca puede hacerme caso.

Segunda hipótesis de Juan sobre la desobediencia: Su cerebro todavía no ha nacido y por eso nunca puede hacerme caso.

Tercera hipótesis de Juan sobre la desobediencia: El cerebro está dividido en dos mitades: la de hacer caso y la de no ahcer caso. A él solo se le ha desarrollado la de no hacer caso y por eso nunca puede hacerme caso.

Llevamos desde entonces dándole vueltas al asunto. De momento la hipótesis que más nos convence es la tercera. Juan está diseñando una serie de experimentos con vistas a que alguna de las tres pase de hipótesis a teoría y de ahí a ley.

Para el primer experimento debemos fingir que Juan ha sufrido un traumatismo craneral y convencer así al pediatra de que son necesarias todo tipo de pruebas diagnósticas por imagen. Después, cuando vayamos a recoger los resultados, yo distraeré a la enfermera con la técnica del mono tamarindo (para la que será imprescindible la colaboración de Darío) y él robará los resultados para poder estudiarlos en casa tranquilamente.

Los otros experimentos son, al menos desde mi punto de vista, muy ambiciosos. Pero Juan dice que no, que seguro que nos ceden algo de tiempo para usar primero el acelerador de partículas CERN y después del ordenador MareNostrum.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Lemon pop 2010 (2 de 2). Incluye Bonus Track.



Tercer día.

Mañana.

Despertarme en casa de mi madre después de un concierto acrecienta el ataque agudo de flashback que me había dado por la noche al volver a casa de mi madre después de un concierto. Parece lógico. Cuando me doy cuenta de que lo que me ha despertado son los gritos de Darío, se me pasa el flashback de golpe. Hijos como medicinas.

Mis oídos la oyen pero mi cerebro se niega a registrar la siguiente pregunta:



A Mercedes le hace gracia y la repite varias veces por lo que acabo asumiéndola. Y entonces pregunto yo: ¿Eso no lo preguntaban las madres? ¿Cuándo se le ha dado la vuelta al mundo y se ha puesto todo patas arriba?

No me acosté especialmente perjudicado pero es irme a la cama más tarde de las doce y levantarme con resacón. Ah, la treintaseiscitis.

Intento echarme la siesta pero cuando me quiero dormir para descansar me agobia la idea de tener que dormir para descansar y entonces no me puedo dormir para descansar. Noto que me repito.

Noche.

Parade.

Son las nueve en punto y estamos en la primera fila. Tocan Parade (con guitarra), el grupo de Antonio Galvañ. Venga, pronunciadlo en voz alta. Esa "ñ" final está envenenada.

Los grupos de un solo hombre son difíciles de explicar.

Mercedes está fascinada con la música de Parade. Me dice que son increíbles todas las referencias que maneja. Le respondo, algo picado, que todos los tebeos de los que habla ése del teclado, los tengo yo en casa. A partir de ahí, le doy el concierto: esa canción habla de La cosa del pantano que se morrea con Abigail; esta va de los Vigilantes, si aparece uno, es que la cosa se va a poner muy fea; y esta de la etapa de Grant Morrison al frente de La Patrulla-X y dice eso de "antes, cuando éramos mutantes" porque La bruja escarlata se volvió loca al descubrir que sus hijos eran una ilusión que había creado ella misma y entonces alteró el mundo a su antojo y al final dijo "No más mutantes" y... Mercedes me interrumpe: Te quieres callar, que no me dejas oír nada.



Cosas que molan en los conciertos (III): Que la banda lleve preparado un paso de baile y que lo ejecuten a la perfección en el momento preciso. A una señal del líder, los cuatro sobre el escenario bailotearon al unísono.

Después del concierto, Mercedes se acerca a hablar con Galvañ. Dentro de poco tocará en La Alberca. Habrá que ir.

Los Ginkas.

El tercer descubrimiento del Lemon. En la hoja informativa se dice que tocan Pop-a-billy, que recuerdan a los TCR y que hay quien los llama los nuevos Fresones Rebeldes. Se llaman así porque las cantantes son Maier Gin y Edurne Kas, una de rayas rojas y otras azules.

Cosas que molan en los conciertos (IV): Que suba un invitado a tocar en una canción. Si no me equivoco, la guess star fue Alfonso Melero, el baterista de Hello Cuca. Queremos tanto a Hello Cuca.

The School

Llega el Gran momento del Lemon 2010. Encima del escenario, liderando a la banda, cantando canciones de amor y desamor (¿quién quiere la parte aburrida de en medio?), acariciando las teclas, la única, la inigualable, la simpar, la extraordinaria, la ínclita, la rubísima, la talentosa, la irrepetible: Liz Hunt. (¿Me ha quedado muy José Luis Moreno?).



Me encanta el twee de estos galeses. Y me encanta Liz Hunt. Me paso todo el concierto mirando con ojos de cordero degollado. Temo haberme enamorado.

Los vimos hace un año y después de cada canción, decía: ¡Thank you! ¡We love you! con una voz taaan dulce. Este año están más comedidos.

Cosas que molan en los conciertos (V): Que se usen instrumentitos. El xilofonista tiene al lado un taburete con varios instrumentos pequeños, incluyendo una especie de pelotita-maraca que usa al principio de una canción y luego tira.

Esta la coreé a tope:



Super Cola Jet Set

Empiezan tocando los chicos. Después salen las chicas y lanzan flores al público. Hay algo total en esa actitud melosa del pop. Es una estética consciente de sí misma, nada impostada, y que sabe lo que se hace. Por eso, parte del público respondió lanzando al escenario pompas de jabón gigante.

Las canciones de la Cola Jet Set suenan muy bien en disco pero en directo son todavía mejores. Era la primera vez que los veía en concierto y flipé. Clavaron canciones como "En esta pista no se puede bailar" o "Suena el teléfono".

G. y yo nos acordamos de P., que se compró un Maxi-single de Los Fresones cuando el resto andábamos con Los enemigos y los Surfin´Bichos.

Cosas que molan en los conciertos (VI): Que los artistas se dejen de poses atormentadas y toquen sus grandes éxitos, aunque sean de sus grupos de antes. Acaban con esta (tocada a velocidad vertiginosa porque estaban fuera de tiempo):



Fanfarlo.

El momento que todo el mundo parecía estar esperando, al parecer. El parque de Fofó se llena hasta la bandera. Los Fanfarlo están de moda. Hacen una música que se parece mucho a Arcade Fire. Y con esto tengo un problema. Cuando un grupo de parece a Arcade Fire, y hay muchos de esos, me bloqueo y no puedo pensar en nada más, solo en que se parecen a Arcade Fire. Y Fanfarlo se parecen mucho a Fanfarlo.

De todas formas, lo de los parecidos es un clásico en la música y da mucho de sí. A Mercedes la voz del cantante le recordada a Brian Ferry. A G. le sonaban un poco a los Waterboys y otro poco a Echo and the Bunnymen.

Cosas que molan en los conciertos (VII): Los multiinstrumentistas. Si encima hay dos, como en Fanfarlo, y se van pasando los intrumentos, esto ya es lo más de lo más.

Aprovechando que todo el mundo estaba como loco con el concierto, voy al baño. Hay cola pero la nuestra, la de los barones, va más rápida que la de las marquesas. Me encuentro con una amiga y me da la razón: en estas cuestiones ser hombre es una ventaja evolutiva que no admite discusión, nada como mear de pie.

Al lado nuestro hay un grupo que decidimos que son de Madrid. Se pasan todo el concierto (todo quiere decir todo) haciéndose fotos. De vez en cuando graban un pequeño vídeo de la actuación y se lo enseñan unos a otros. Ninguno mira al escenario. G. y yo, que hemos cimentado nuestra amistad, entre otras cosas, en compartir odios, decidimos irnos de allí. Es eso o recurrir a la violencia. Y no es plan, que estamos de fiesta.

The Primitives

Esta vez llego al último concierto con fuerzas para disfrutarlo. Las masas se dispersan después de fanfarlo y podemos volver a la primera fila.

En el escenario no había violines, ni xilofones, ni teclados, solo una guitarra, un bajo, una batería y la voz de Tracy Tracy. Más que suficiente.

Tracy Tracy es una mujer que podría ser la madre de muchos de los que están en el Lemon. Pero a ella le da igual, bebe su combinado entre canción y canción, baila en su vestido ajustado y luce taconazos rojos.

Cosas que molan en los conciertos (VIII): Que los años pasen en balde. Que el punk no tenga edad.

The primitives lo petaron a finales de los ochenta con esta canción, incluida en la banda sonora de "Dos tontos muy tontos":







Al día siguiente:

Para compensar la invansión bárbara que habíamos hecho de la casa de mi madre, me ofrecí a hacer de comer el sábado y el domingo. El domingo hice unas croquetas pozharski. Como van rebozadas en galletas María, merecen ser explicadas:

(del libro: Cocina país por país. Rusia. Publicado por El País.)

Ingredientes (para 6 personas):

- Medio pollo
-100 g de miga de pan.
-50 g de mantequilla.
-50 cl de leche
-3 huevos
-4 galletas tipo "María" molidas (yo tuve que usar algunas más).
-Pimienta negra y sal.

Elaboración:

1. Se limpia, despelleja y deshuesa el pollo (yo compré un par de pechugas ya limpias... para despellejar pollos que estaba yo el domingo por la mañana). Se pasa la carne dos veces por la picadora y se mezcla con la miga de pan, remojada en leche y escurrida, y la mitad de la mantequilla previamente fundida.

2. Trabajar la mezcla, condimentar con sal y pimienta negra y volver a pasar por la picadora.

3. Añadir el resto de la leche, ajustar el punto de sal y mezclar.

4. Formar croquetas ovaladas, rebozarlas en huevo y galleta molida y freír en mantequilla (yo usé aceite de oliva) hasta que estén bien doradas por ambas lados. Escurrir sobre un papel absorbente y servir.

Buenísimas.

PD: Quien quiera saber más, y mejor, sobre los artistas que han aparecido por aquí, pueden ver el dossier de prensa del festival aquí. Y, ya para terminar, he hecho una lista en Spotify del Lemon pop 2010, aquí.

Lemon pop 2010 (1 de 2)




Nota: El Lemon pop es un festival de música independiente que se realiza en Murcia a comienzos de septiembre. Y esto NO es una crónica musical.

Primer día.

Por la tarde paso un rato trabajando en el libro "Enseñanza de habilidades interpersonales para adolescentes" para programar algunas sesiones con los chiquillos de mi trabajo. Es que los tengo muy gritones y bordes. Noto algo duro entre las páginas. Son dos fotografías en las que salen algunas compañeras de la carrera de Educación Social pasándoselo bien en un viaje a Marruecos. Esa misma noche, en lo que iba a ser la presentación del libro Club45 de Cooper, me encuentro a una de ellas (que se pasa por aquí a menudo, por cierto). Casualidad y alegría.

La presentación del libro se ha cambiado al día siguiente. Es un fastidio porque hemos tenido que hacer el típico despliegue familiar para poder ir pero no es grave: Mercedes ya se había pedido el día por asuntos propios.

Por ahí anda Ángel Sopena, factotum del bendito Lemon Pop. Dile algo, me anima Mercedes. Pero yo hago como si no tuviera ganas de hablar. Es que me da cosa que no se acuerde de mí (me entrevistó por los "Cuentos pop"). Pero me ve y me dice: ¡Hey, Montalbán! Uf, mi ego no tiene nada que envidiarle a Usain Bolt. Es más, pulveriza todos sus registros: de 0 a 100 en décimas de segundos. ¡Hey, Montalbán!

(Además, siempre me ha gustado mucho que me llamaran por el apellido. Lo hacía una profesora de las buenas y lo hace una amiga, también de las buenas-mejores.)

Vemos más hijos además de los nuestros. La modernidad se reproduce.

Segundo día.

Mañana.

Vamos por la mañana a la presentación de Club45. Llegamos tarde y me tengo que salir con Caín y Abel para que no boicoteen el acto. Cuando acaban, nos acercamos para que Alex "Cooper" nos firme el libro y los discos.

Salimos algo desorientados y sin saber qué hacer. Es la hora del aperitivo pero también la de la comida de los hijos. Por suerte, nos llama G. que nos está esperando en la Plaza de las Flores con sus dos hijos. Allá que no vamos.

Juan y L., un amigo de su edad, y a la sazón hijo de G. ( a estas alturas, los dientes de Biblioactiva ya estarán rechinando con tanta inicial) son tan parecidos que a veces dan miedo. Las autoridades competentes ya los conocen y suelen reforzar la seguridad ciudadana allá donde saben que se van a juntar. Bajo la atenta mirada de dos policías bien pertrechados, van arrancando y amontonando varios adoquines de la plaza. No sabemos si quieren confirmar que la playa está debajo o si solo quieren romper por romper. Decidimos pedirnos otra caña y hacer que no vemos. La policía también se hace la loca. Mientras, Cooper pincha música de la buena.



Mercedes se ha echado al bolso un libro de "Cuentos pop" por si se lo quería regalar a Cooper. Le digo que no, que no puedo andar regalando mi libro, que así nunca me haré rico y blablabla. Al final se lo doy con ojos llorosos de la emoción. Esto confirma, al menos, dos cosas: (1) soy un ser voluble y (2) Mercedes me conoce mejor que yo mismo. 


Noche.

A las nueve en punto estamos en el Parque de Fofó, recinto habitual del Lemon Pop. El Parque de Fofó, para quien no lo conozca, es un parque que se llama así porque tiene una estatua de Fofó.

El sensor que tienen los hijos para captar cuando estamos interesados por algo, vibra a tope. Por suerte, mi santa madre vive al lado del Parque de Fofó y hemos tomado su casa al asalto. En cuanto termine el primer concierto, los llevaremos con ella.

Single.

Empieza el grupo de Teresa Iturrioz. Ella es de lo más simpática. Juan y Darío hubieran disfrutado de su concierto si no hubieran estados empeñados en batir el récord de cantidad de veces que se dice ¿Cuándo nos vamos? sin respirar en medio. Organizamos una fiesta con nuestra canción favorita:



Single son unos suertudos y todas sus portadas se las hace el mejor, Javier Aramburu:



Atención: también ilustra libros (y son un regalo ganador).

Klaus &Kinski

Ya sin hijos, veo por cuarta vez en poco más de medio año a uno de mis grupos favoritos. Madre mía, y no me canso. Les pasa una cosa muy "graciosa": el bajista viene de Barcelona y se retrasa el tren. Se incorpora al concierto a la tercera canción.

Si me pusiera ahora a citar versos que me encantan de sus canciones, no paraba.

Su discográfica, Jabalina, tiene un puesto en el minimercadillo. Pregunto por un disco de versiones que había visto en un blog. Pero resulta que es algún disco pirata.

The Chemistry Set

Antes de que empiecen, llegan G., ahora sin hijos, y D., su churri. Ya me he acostumbado a ir solo a los conciertos pero con amigos es mejor.

Lo bueno de la música es que no tiene fin y siempre se pueden descubrir grupos nuevos. A estos no los conocía y me gustan bastante. Hacen una psicodelia ruidosa que me cautiva. Algo me pasa cuando un concierto se pone ruidoso, es como si algo en mi interior se despertara. Y no sé si es algo esférico y oscuro o alguna especie de pequeño mamífero que se desperaza después de un largo sueño.

Proyectan imágenes en una pantalla. Veo tantos búhos de ojos amarillos, globos aerostáticos multicolores y corazones palpitantes dando vueltas que me dan ganas de aderezar el tabaco de liar. Pero hace tiempo que cambié las sustancias ilegales por la química con receta.

Llevan shitar pero programado en el Mac.

Al final, vemos a otros amigos. Hablamos de la huelga general del día 29. Volveré sobre ese tema. Dejo a medio la conversación para irme a la primer fila. Van a tocar

Lucky Soul

Hay problemas con el teclado. Los técnicos se ponen nerviosos. Por algún altavoz se oye a uno de ellos: Pues no hay teclado, que se busquen la vida. Mercedes y yo hemos adoptado ya la frase como propia y la usaremos cada vez que algo no salga bien y no queramos complicarnos la vida. Al final la cosa se arregla: Vale, ya lo tengo tó, me cago en dió.

Andrew Laidlaw, el hombre que convierte la tristeza y los problemas en canciones luminosas y alegres, eso es alquimia, lleva unos pantalones Sta-prest con la raya marcada a tope. Y un Pork Pie Hat de reglamento. 



Ali Howard, la cantante, es toda una estrella. Después de un rato de fijarme mucho en sus rodillas sin saber muy bien por qué, me doy cuenta de que es que parecen dibujadas por John Romita Jr. Su nariz también.




Disfruté tanto que se me hizo cortísimo. No tocaron dos de mis canciones favoritas: "Get Outta Town!" y "Ain´t Nothin´ Like  a Shame To Bring It All Back Home".

Cosas que molan en los conciertos (I): Unir dos canciones, cuando una va acabando y te preparas para aplaudir y unos segundos de descanso, la música vuelve a subir y debes seguir bailando. Sin descanso.

A Lucky Soul los vimos por primera vez en el Lemon de hace tres años (¿o cuatro?). No sabíamos nada de ellos pero quedamos subyugados.

Cornershop

A estos tampoco los conocía antes del Lemon. Pero como soy un alumno muy aplicado, en cuanto los vi en el cartel de este año me fui a estudiar la asignatura. Tienen un disco de gran título "Judy Sucks a Lemon for Breakfast". Rajoy desayuna un "kibi" y Judy un limón.


Segunda sesión de psicodelia de la noche pero esta vez con shitar de verdad.

Cosas que molan en los conciertos (II): Llevar la última canción al modo bucle y que los miembros de la banda vayan saliendo uno a uno. A ser posible, las guitarras deben quedarse distorsionando a su aire. Los Cornershop lo hacen, dejando solos a la shitarista, el teclista y el baterista. Gran final.


The Peppers Pots

La treintaseiscitis empieza a hacer de las suyas. Estoy tan cansado que ni me tengo en pie a pesar de las ganas que tengo de ver a los Peppers Pots. Miro a Mercedes con cara de pena y le digo que parece muy cansada y que si quiere podemos irnos ya. Claro, me dice, lo que tú digas, vámonos a dormir.

Mientras:

sábado, 4 de septiembre de 2010

Ay, la alegría





Con permiso del grandísimo Julio Ruiz, Asuntos Propios es el mejor programa de la radio vespertina patria, y no solo porque el director sea el padre de la niña más guapa de la galaxia.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Darío y el català



Ya conté que Darío ve los capítulos de Las tres mellizas en catalán. El DVD es un buen invento para los idiomas. Este gusto de Darío ha dado lugar a ciertas situaciones cuirosas. Veamos:

1. Mercedes se fue con los hijos a pasar la tarde a casa de unos amigos. Después de cenar, pusieron un capítulo de Las tres mellizas... pero en castellano. Darío empezó a exigir que lo pusieran en catalán. Y como no pudieron porque la opción de elegir idioma no funcionaba, tuvieron que aguanatr una rabieta de las que hacen historia.

2. Tres o cuatro días después de lo anterior, me llevé a los niños a tomar un aperitivo a Santo Domingo, una de las plazas más céntricas de Murcia, la ciudad que no olvida la afrenta del Trasvase del Ebro. A mitad de tomarse el zumo de piña y picotear unas almendras y unas patatas, se acordó de lo sucedido en la casa de sus amigos y empezó a gritar: YO QUIERO VER LAS TRES BESSONES EN CATALÀ, QUIERO VER EL CAPÍTULO DE LA LLETERA EN CATALÁ, EN CASTELLANO NO, EN CATALÀ. Le tuve que rogar que se callara. Darío, por lo que más quieras, deja de decir eso, mira que van a venir Valcárcel y sus secuaces los agricultores con hachas y orcas horcas a quemarnos en una hoguera.

3. Empecé a contarle un cuento a Juan y a Darío, cuando el pequeño empezó a decir que lo contara en catalán. Pero si yo no sé catalán, le dije a Darío. Pero este chiquillo mío no atiende a razones. Por suerte, las dos amigas de los chiquillos del camping de Gijón son de cerca de Barcelona y nos han enseñando algunas palabras. Las fui introduciendo en el cuento, aunque no tocaran, y eso convenció a Darío.

4. Estamos venga a buscar becas tipo Erasmus para que haga alguno de los tres cursos de Educación Infanil en Cataluña pero no encontramos nada. ¿Será posible que no haya?

5. Le hemos prometido que aprovechando el viaje a Barcelona para ver a Eels, le compraremos algún libro de Las tres mellizas en catalán.