Cada miércoles un cuento en El Estafador

domingo, 2 de septiembre de 2012

“Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo”


En el calendario pasan los días y caen las máscaras, arrastrando derechos y revelando miserias. 31 de agosto. Solo desde el fascismo del gobernante se explica la cancelación de “Carne Cruda”. 1 de septiembre. Solo desde el racismo/xenofobia del gobernante se explica la pérdida de la tarjeta sanitaria por parte de los inmigrantes sin papeles. Pero no nos ceguemos. El gobernante es solo una pieza de la engrasada máquina de la Dominación. Un ingenio que lo engulle todo a su paso, incluida buena parte de la gente que ahora, digo yo, se echa las manos a la cabeza después de usarlas para depositar su papeleta de voto al PP. Sinceramente, no sé a cuento de qué viene ese eslogan de “somos el 99%”.



Es la infamia la que no cesa cuando debería ser el rayo. El rayo que fulminaba a diestro y siniestro de lunes a viernes de 14 a 15 horas en Radio3. Pero lo acabaron para dejar paso a otro montón de infamia. Javier Gallego señalaba culpables, por poco que les guste esto a algunos, y los diseccionaba con su bisturí de carnicero radiofónico. Maldita sea, le puso un nombre tan literario a su programa que uno podría perderse en la multitud de metáforas que se engendran en la carne cruda. Javier Gallego hacía radio con un cuchillo carnívoro entre los dientes (1). Hablaba a las claras; abordaba los temas que nos preocupan a muchos, a algunos al menos; ponía buena música; entrevistaba a gente imposible de escuchar en otras radios; engrandecía los superlativos. Se dirigía al micrófono con alma de filósofo baterista. Y etcétera. Un etcétera lleno de radio y dignidad. Un etcétera que empezó años atrás en “EspeciaMelange”, también en Radio3. Y ahora no toca Marx pero la cosa parece moverse en círculos. “Especia Melange” también desapareció y, en su momento, las razones económicas también fueron esgrimidas. La Especia anunció su desaparición y eso es algo que no se debe hacer, algo tan feo como señalar a los culpables. La gente demostró que amaba a la Especia y pretendió sublevarse contra la decisión de Radio3. Los directivos de la misma enfurecieron. Pueden chaparte el programa pero debes guardar silencio. Periodistas que esperan que otros periodistas guarden silencio. En todo caso, la Especia pudo disfrutar, en su último programa, de ese medio minutode conciencia que le resta al guillotinado. Ahora, el periodista y la radio libre han sido sacrificados en ausencia, por la espalda.

Es sorprendente el papel que ha jugado en todo esto Tomás Fernando Flores. Cuando, hace un par de meses, lo nombraron director de Radio3, a algunos se nos erizó el pelo del lomo. Estaba claro que el PP iba a purgar RTVE y estaba más claro todavía que “Carne Cruda” caería. Lo que era difícil de prever era la miserable actuación que ha tenido TFF. No sólo se ha avenido a cumplir las órdenes que le han dado sino que, en la clásica huida hacia adelante del traidor, las ha justificado con sus propios argumentos. Primero que “Carne Cruda” era cara y, después, cuando esta razón no se sostenía, acusando a Javier Gallego de practicar sensacionalismo radiofónico. También ha dicho que un programa dedicado a las ONGs va a ser mucho más “crítico” (sic). De TFF se dice que le da a las palabras un uso que ni ellas mismas saben que tienen. Pues eso.

(Un inciso, el teléfono del contestador de Siglo21, el programa de TFF, es 913461021, ¿censurarán los mensajes de apoyo a "Carne Cruda" que reciban?)

A “Carne cruda” no le han dado la posibilidad de despedirse. El Poder hace y deshace porque es su privilegio, no tiene por qué dar explicaciones ni dejar que otros den las suyas. El doble sentido de esta última afirmación justifica la forma en la que Juan Ramón Lucas, Toni Garrido, Ana Pastor y Javier Gallego han sido despedidos. Todos sin posibilidad de réplica. Se silencian sus programas y se les silencia a ellos, a traición. Bueno, a traición no, que ya sabíamos que esto iba a pasar. El PP solo engaña a quien se deja engañar.

Solo podemos imaginar lo que se hubiera dicho en “Carne Cruda” de la eliminación de la tarjeta sanitaria a los sin papeles o las canciones con las que hubieran ilustrado la cuestión, tal vez sonaría el grito desgarrador de Abbey Lincoln cantando "Triptych (Prayer/Protest/Peace)".


(el grito empieza en 7:55)

A mí, tanto la evidencia de la sociedad dual como lo que esto tiene de puente de playa para privatizar, todavía más, la sanidad, me recuerdan a una idea del filósofo murciano José Antonio Zamora. Según Zamora, la inmigración es el espejo que nos devuelve nuestra propia imagen. No se trata de un espejo cóncavo o convexo, no, se trata de un espejo con la superficie recién pulida y abrillantada que muestra una imagen precisa de cómo somos y de adónde vamos. La sociedad del dentro-fuera, exclusión-inclusión, lo es cada vez más. De los inmigrantes se quería básicamente que trabajaran por sueldos de miseria y luego desaparecieran, que se escondieran en sus casas sin molestarnos a los legítimos dueños de este país. Esa idea ha estado ahí siempre y ahora actúa con todo descaro. Recógeme los tomates, limpia mi basura, cuida a los viejos, lleva a mis hijos a la escuela pero si te pones enfermo, que te den.

Nos hacemos pasar por una civilización culta y avanzada, herederos directos de los griegos y su democracia. Pero pasamos por alto que se trataba de una democracia que disfrutaban solo los que estaban dentro. No se nacía igual, se conseguía ser igual al pertenecer a la institución artificial de la polis (2). Y son otros, siempre otros, los que deciden si tú, yo o el de más allá forman parte o no de la ciudadanía. Esos otros acaban de darle la patada a casi un millón de personas.

Escuchar a los responsables políticos de turno hablar sobre el asunto de las tarjetas sanitarias es no saber si buscarlos para partirles la cara o mondarse de risa por la sarta de estupideces que balbucean. La Consejera murciana de Salud afirmaba el día 31 de agosto que la medida no iba a suponer ningún ahorro y que nadie se iba a quedar sin atención sanitaria. Venga, ¿en serio? ¿y de qué va la cosa entonces? También hablan de la reciprocidad, un principio miserable donde los haya. ¿Cómo, que en tu país no dejáis votar a los españoles? Pues nosotros haremos lo mismo contigo. ¿Cómo, que en tu país no hay sanidad pública? Pues aquí te la quitamos. Y hablan y hablan sin dejar de decir tonterías. Pero no pasa nada, porque sus siervos ya están delante de los micrófonos de RNE y de las cámaras de TVE.

De espejos también habla Albert DeSalvo, protagonista de “El estrangulador” de Manuel Vázquez Montalbán. “¿Alguna vez os habéis mirado el alma en el espejo del alma?”, se pregunta. Si alguno lo hiciera, si se mirara en el espejo de almas, no volvería a abrir los ojos o, en su defecto, bizquearía de por vida.

Los engranajes de la Dominación llevan siglos afinándose y multiplicándose. De hecho, nuestras conciencias giran a su antojo y nos hemos convertidos en nuestros mejores guardianes. Los inmigrantes han recibido el mensaje y serán más los que decidan no ir al médico que los que se empeñen en hacerlo y reciban una alambicada negativa consistente en leyes de hace varias décadas, facturas impagadas en los países de origen y demás. El resto, de forma más o menos conscientes, hemos recibido nuestra parte del mensaje (la Sanidad ha dejado de ser un derecho universal, ahora depende de los intereses del mercado) y nos preparamos para cuando nos llegue el turno. De la misma manera, es más que probable que los comisarios políticos de RTVE tengan poco trabajo. Toni Garrido con la mejor audiencia en la historia de las tardes de RNE ha sido despedido. Ídem Javier Gallego y el programa con más seguidores en las redes de toda RNE. Todos aquellos que no se plieguen al partido serán eliminados así que ya se cuidarán de cumplir el guión que les tienen preparado.

Para poder dar rienda suelta al racismo, y lo que te rondaré morena, el Poder necesita que la censura acalle a la disidencia y que le dé el micrófono a los perritos falderos para que le digan a la realidad que si no se adapta a las consignas del partido peor para ella. Todo rueda, todo funciona, la máquina está engrasada.



(1) El rayo que no cesa, Miguel Hernández
(2) La Revolución, Hannah Arendt      

7 comentarios:

Raquel Alonso dijo...

Yo era una asidua escuchante de RNE. Ahora me siento huérfana, sin más. Estaba orgullosa de la calidad que estaba alcanzando nuestra radio e incluso nuestra televisión, aunque todavía quedaba mucho trabajo. Sin duda. Para mí era lamentable escuchar que los grandes profesionales como los que mencionan estaban puestos allí a dedo, por el gobierno -y no sólo dicho por gente de derechas sino por personas que se decían de izquierdas que simplemente no escuchaban el programa-. Bastaba escucharles para saber que no era cierto, habida cuenta de las críticas del programa de Toni contra las medidas del último gobierno socialista. En fin, que caen uno tras otro todos los bastiones del ciudadano, signifique eso lo que signifique. Aquellas voces que todavía defienden lo indefendible, ya se acordarán cuando su tarjeta sanitaria sólo sirva para abrir puertas.

Anónimo dijo...

¡Estoy más que harta y no quiero seguir soportándolo¡

Papalobo dijo...

Gran post! De los que habría que enmacar!

paparracho dijo...

Brillantísimo. Se me ha puesto la piel de gallina, no te digo más.

Epolenep dijo...

Qué ascazo, es increible, cuando vi lo de CC no me lo creía. Y lo de la tarjeta sanitaria... Gracias por ponerlo en duras palabras...

Anónimo dijo...

Piel de gallina y ganas de luchar. Aunque nos pongan en listas negras. Que ésa es otra.

Lain.

mamanatas dijo...

Para enmarcarlo!! Genial!!