Cada miércoles un cuento en El Estafador

jueves, 16 de septiembre de 2010

Cuentas


Todavía no he empezado a trabajar con la muchachada. Estoy en la fase Programación, que he aprovechado para introducir la fase Reflexión (también llamda ¿Qué voy a hacer yo ahora con estas criaturas?). Aparte de diseñar talleres y actividades, estoy haciendo lecturas sobre la adolescencia, patitos feos que se convierten en cisnes, y monstruos que educan. Como en casa no puedo estudiar porque el sistema stereo de caos y entropía funciona a todas horas y a toda marcha, me voy a la biblio de Espinardo.

Allí he pasado varias tardes completamente solo. Y pensaba en eso que dicen ahora desde el Ministerio de infraestructuras de que van a suprimir varias líneas de trenes porque viaja poca gente y no son "rentables". ¿Es rentable la biblioteca de Espinardo? ¿Deben estas cosas valorarse en términos de rentabilidad?

Está claro que si fuera por la asistencia de lectores, muchas bibliotecas podrían ser calificadas de... ¿cuál es el antonimo de "rentable"? Ni idea. Pero creo que algunas cuestiones exigen una visión más amplia.

La aplicación de números a las personas me recuerdan siempre el epígrafe de la novela "Levantado del suelo" de Saramago. Copio: Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico (Almeida Garret).

También me acuerdo de un artículo de la revista Wired, que no sé cómo ni dónde leí, que afirmaba: si estuvieran a la venta los componentes vitales del cuerpo humano, entre ellos fluidos, tejidos y anticuerpos, podrían generar unos 45 millones de dólares.

O esto otro de un artículo firmado por Mikel Agirregabiria Aguirre y que encontré en internet: Había una antigua estimación que aseguraba que el cuerpo humano, por las materias químicas que lo componen, apenas valía 98 centavos de dólar. Posteriormente, a la luz de la posibilidad de fusión de la materia para producir energía eléctrica, la empresa Du Pont afirmó que con la masa de un ser humano medio se podría producir más de 85.000 millones de dólares, en kilovatios-hora facturados a precio de mercado según la ecuación de Einstein E=mc2.

Vale, las citas que he puesto se van un poco del tema de la biblioteca pero es que con el rollo de la rentabilidad igual quitan un tren de cercanías, que hacen un ERE, que amplían la edad de jubilación que, cualquier día de estos, cierran bibliotecas. De momento los trabajadores de las bibliotecas municipales de Murcia llevan dos meses sin cobrar. 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Mondrian nos guarda la ropa

Primer sumando. Cuando era joven... eh, no, creo que he empezado mal. Nuevo intento. Cuando iba al insituto... tampoco, alguien puede buscar la fecha de edición de la canción, hacer cuentas, sacar conclusiones y estaría (yo) perdido para siempre. Creo que lo mejor es obviar el referente temporal. A ver qué tal: Mercedes escuchaba mucho una canción de los flechazos que se llama "La chica de Mel" y que ya apareció en este blog. Le letra hablaba de una chica ideal que, entre otras cosas, podría trabajar en un estudio decorado por Mondrian. Mercedes siempre ha querido tener un Mondrian cerca de ella.

Segundo sumando. Cuando nos compramos la casa, llamamos a un carpintero porque era familia (por suerte, familia política, que puede ser de quita y pon). Nos hizo la cocina por buen precio pero luego le pedimos un armario para el dormitorio. Y todo lo que no se cobró en la cocina se lo cobró en el dormitorio. Con tanto lío de obras que teníamos, no estuvimos pendiente del armario hasta que lo vimos. Desde entonces estamos deseando romperlo. O deshacernos de él, no necesariamente de forma literal.

Tercer sumando. Mercedes ha descubierto que le gusta y se da maña para ciertas tareas del hogar. A mí me recuerda ese anuncio de CCC en el que la chica dice: Siempre me ha gustado decorar... un día mi novio me dijo: como te gusta tanto decorar te he apuntado a un curso de CCC. La princesa inmóvil y el príncipe salvador. En fin. Mercedes no necesita ningún estereotipo que venga a salvarla.

Resultado:




martes, 14 de septiembre de 2010

La cola del pescado



Celia me envió un correo para que le echara un ojo a una entrada del blog "31 días de agosto en Barcelona". La idea de este blog, por cierto, es buena: un blog con fecha de caducidad en la que cada día contaba cómo le había ido por la ciudad condal. La entrada del día 2 se titulaba "En el supermercado". Por supuesto, era Mercadona. Celia señalaba la siguiente teoría como muy interesante:

Nada más llegar he visto las cajas despejadas y a las cajeras hasta con cara de aburridas… No había cola del pescado. Normalmente la cola del pescado sigue esta ecuación: el tiempo de espera es igual al tiempo que necesita uno para hacer la compra semanal. Esto es: uno pilla el ticket y se larga a hacer la recolección y vuelve justo a tiempo para ser atendido. Comprobado.

No puedo corroborar este teoría aunque suena a cierta. Es que yo voy siempre a comprar a primera hora y no suele haber mucha gente. Este sábado me acerqué por allí a echar un vistazo. Y, sí, se veía mucha gente. Hice un rápido cálculo mental y la teoría de la cola del pescado se me antojo acertada.

En "En el supermercado" se decía otra cosa que suscribo al cien por cien:

Y entre todos los supermercados hay un destino mítico: el Mercadona. Oh, ese lugar en donde uno es capaz de encontrarse a la vecina, al camero y hasta a un director general. Creánme, es la nueva ágora pública.

Suscribo las dos cosas: Mercadona como destino mítico y como nueva ágora pública.


PD: Sistema métrico peculiar. Antes de irnos de vacaciones, Juan cabía en las cestas de Mercadona. Al volver, no. Y lo más importante: ¡Darío ha alcanzado la altura mínima obligatoria para poder quedarse una hora en la ludoteca de Ikea!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Sin título



Estábamos en un parque cuando vimos pasar dos camiones de bomberos. Una madre se los señaló a su hijo y festejaron el ruido de las sirenas haciendo palmas. ¿Aplaudían que hubiera un fuego o al cuerpo de bomberos y su necesaria labor? Me acordé de una noticia que vi por la tele. El Papa le dedicaba unas palabras a los mineros enterrados en Chile. Entonces, la gente empezó a vitorear y aclamar a Benedicto como si se tratara de una estrella de la tele. ¿Por qué? Quizás fuera un montaje engañoso el que vi y no estamos tan locos como parece.

Y ya puestos; me parece cuanto menos desacertado que estando como están los compañeros chilenos, en León se hayan encerrado varios mineros. Razones no les faltan para protestar pero seguro que hay otras acciones posibles.

El sábado por la mañana, nos fuimos los tres machotes a tomar un aperitivo al bar Avenida de Espinardo. (Atención escritores de guías de turismo: en este bar se comen los mejores caballitos de la ciudad.) Si alguien hiciera como yo, que me entretengo inventando historias a partir de escenas vistas en la calle, ¿qué pensarían? ¿Cuántos llegarían a la conclusión de que soy lo que soy? ¿Cuántos a la de que era un padre haciendo uso y disfrute de la visita quincenal de sus hijos?


Dice Juan que dios ya no existe porque un señor lo ha matado.

El domingo hice lentejas para comer. Y, claro, dije eso de que si quieres las tomas y si no las dejas. Así que, uno se las tomó y otro las dejó.

Ese mismo domingo, por la mañana, nos dimos una vuelta por el mercadillo de antigüedades que hay en Murcia. Me compré este single:


Los arreglos disco dejan perplejo. Y los coros de R2D2, Darth Vader y Chewaka son lo más. Me quedé como él mismo y la Princesa Leia en la foto de arriba.

sábado, 11 de septiembre de 2010

¿Un mono volando con una montaña a cuestas?

Afirmo rotundamente que es imposible ver la imagen que sigue y que no se produzca un estallido combinado de lógica e imaginación en nuestro cerebro para intentar explicarla:


El cuadro se llama "Seasons of Splendour" y es de Michael Foreman.

Nuestros intentos:

Darío: Es el Sr. Nilsson (el mono de Pippi) que es más fuerte que nadie y que no va por el cielo volando sino que camina sobre las aguas.

Juan: El mono se había colado bajo tierra por uno de los ríos que se ven caer en la falda de la montaña y como no podía salir, ha levantado la montaña.

Servidor: Estoy fatal. ¡No se me ocurre nada!

Hagan sus apuestas. La solución, muy pronto.