Cada miércoles un cuento en El Estafador

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viernes, 30 de marzo de 2012

La receta de los sábados: Cuscús con aguacate, salmón, anchoas y tomate

La cocina puede ser muy ingrata. Es insensible, ella va a lo suyo, sin tener en cuenta quién la está practicando. Cuanto más lo pienso, más me convenzo de que aquello fue terriblemente injusto. Estaba yo preparando unos filetes de merluza empanados. Como siempre, iba con prisa, así que no me puse el delantal. Cocinaba, eso sí, es escorzo, todo lo alejado que me era posible de la sartén. Cuando, sin previo aviso, algo explotó y salió aceite para todos lados. Adiós a mi jersey favorito. Vale, era de Zara comprado por menos de diez euros en las segundas rebajas, pero me gustaba mucho. Con su estupendo color rojo, sus puntos finos, su cuello redondo... No acabo de hacer el duelo. En venganza, la receta de hoy no lleva frito por ninguna parte.


INGREDIENTES (para cuatro personas o así (*))


Un paquete de cuscús de los de medio kilo.
Un aguacate de buen tamaño.
Un tomate con la misma indicación que para el aguacate.
Una lata de anchoas
Un paquetico de salmón ahumado (de unos 100g, que está carísimo)


PREPARACIÓN


El cuscús se puede preparar de muchas maneras. Una vez lo hice pasándolo por vapor de agua varias veces. Esto mola pero requiere tiempo y paciencia. ¿A alguien le queda de eso? Uso el cuscús de la marca Gallo y ese se prepara en un plis: se lleva a ebullición medio litro de agua con su chorrico de aceite y su puñadico de sal. Se apaga el fuego y se echa todo el cuscús. Se remueve un poco y se deja reposar tres minutos. Después, otro chorro de aceite y otros tres minutos a fuego (lento) removiendo para ir soltándolo.


Todo lo demás se corta en brunoise, es decir, en cuadraditos muy pequeños.


Al cuscús le pasa como a las migas, que parece acompañamiento pero es el plato principal porque solos están buenísimos. A mí no me gusta que todas las cucharadas de cuscús que me echo a la boca estén llenas de otros ingredientes. Me gusta tomarme alguna que solo lleve cuscús. Así que, lo mejor es optar por la presentación habitual: una gran fuente de cuscús y en el centro, agrupados, el resto de ingredientes. Cada uno se puede servir a su gusto.


(*) El "o así" se refiere a que el 4 no es una cifra estricta, que a lo mejor comen cinco personas o solo tres si son glotonas. Pero si alguien quiere darle otro sentido porque suele tener comensales extraterrestres, también vale.

sábado, 17 de marzo de 2012

La receta de los sábados: Quiche (de bacon y cebolla o de alcaparras y anchoas)



Esta entrada está dedicada a mi amiga Clara porque hoy es sábado y no hay cuentacuentos en la Biblioteca Regional, maldita sea.


Yo antes era de Círculo. Pero me quité. Estaba harto de tanta literatura romántica, industrial y de temporada. Si alguien está leyendo "Diario de un amargado" se dará cuenta de que el personaje también se da de baja de Círculo después de años de ser socio. Y dirá, ves, es autobiográfico. Pero no lo es. Lo que pasa es que el prota es escritor y lo aproveché para dejar salir mis manías y odios literarios.


Hace muchos años, me suscribí a una de las colecciones de Círculo y, de regalo, me dieron un folletito con recetas de quiches. Por aquel entonces, empezaba a cocinar por gusto, no como ahora que tengo que hacerlo a diario, me apetezca más o menos. La receta de la quiche era fácil, especialmente porque obviaba (yo) la parte en la que explicaban cómo hacer la masa y recurría al hojaldre que ya venden hecho. También se puede hacer con masa quebrada pero soy fan fatal del hojaldre.


Más o menos por esas fechas, estaba haciendo un curso de voluntariado con inmigración en Murcia Acoge. Era los sábados, todo el día y la comida la hacíamos rollo compartir. Se me ocurrió llevar una chique Lorraine (la de bacon y cebolla) y fue un éxito total. Desde entonces, siempre que tenía que llevar algo de comer a algún sitio, llevaba una quiche. A veces me la pedían. Siempre triunfaba pero, como los cantantes one hit wonder, acabé odiando la quiche porque daba la impresión de que no supiera hacer otra cosa.


Hace mucho que no la hago pero me acuerdo de la receta.


INGREDIENTES


Masa de hojaldre de la que venden ya lista para cocinar
200 ml de nata líquida
1 huevo
1 cucharada sopera de harina
sal y pimienta


OPCIÓN A


150-200 g de bacon
1 cebolla
Queso rallado 


OPCIÓN B


Una lata de atún
Una lata de anchoas
Un puñado de alcaparras (en Murcia se dice tápenas)


PREPARACIÓN


El hojaldre se puede comprar congelado y refrigerado. El segundo se puede usar directamente pero el primero hay que sacarlo por lo menos dos horas antes para que se descongele. Esta tarea es sencilla pero hay que acordarse de hacerla, de lo contrario no habrá nada que hacer.


Se calienta en horno a unos 180ºC. Se extiende la masa de hojaldre en la fuente que tengáis. Ahora, el hojaldre va con papel vegetal que se pone en la fuente para que no se pegue. Si no hay papel de ese, se puede espolvorear la fuente con un poco de harina.


Cuando el horno esté caliente, se mete el hojaldre y se calienta unos cinco minutos.


Mientras, se hace el relleno que da coherencia a la quiche. Se echan juntos la nata, el huevo, la cucharada de harina, un poquito de sal y otro de pimienta. Y se bate bien batido. Hasta la fecha no he visto ninguna receta que diga lo contrario: se bate mal batido.


Si se opta por la opción A: se corta la cebolla en trocitos pequeños y se sofríe, cuando esté lista se echa el bacon, también en trocitos pequeños y se fríe un poco. Se saca el hojaldre del horno, se rellena con el bacon y la cebolla y después se echa lo que hemos batido. Se echa por encima un poco de queso rallado. Se vuelve a meter al horno y se termina de hacer. Según como sea el horno tardará más o menos, 15 minutos es una buena referencia.


Si se opta por la opción B, se hace lo mismo solo que en vez de el bacon y la cebolla, se rellena el hojaldre con el atún desmigado, las anchoas y las alcaparras. Luego se añade lo batido y al horno.


La quiche se puede comer fría, no pasa nada. Pero si se puede poner en la mesa recién hecha, mucho mejor, porque sale del horno con un aspecto espectacular.

sábado, 3 de marzo de 2012

La receta de los sábados: Cuello de botella a las sustancias inertes

Cojan dos cuellos de botella. Tiren uno enseguida, y el otro métanlo al baño penal durante tres días, añadiéndole cada tres horas 50 gramos de serrín bien asado, cuernos de babosa, tenedores hervidos, un biscote, un triscote y un cuatricote. Según los gustos, se puede aliñar todo ello con polvo de tiza, gravilla de montaña y clavos de tres puntas. Sírvase con guarnición de goma de triciclo picada en trocitos muy pequeños. El plato resulta extraordinario si se presenta convenientemente regado con tinta verde de pluma estilográfica.


Texto sacado de El Planeta de los Árboles de Navidad, de Gianni Rodari.

sábado, 11 de febrero de 2012

La receta de los sábados: Bizcocho revolucionario.

Escribe Piotr Kropotkin en "La conquista del pan": Y mientras que burgueses y trabajadores aburguesados jugarán a ser grandes hombres en sus largas charlas; mientras la gente práctica discutirá interminablemente acerca de las formas de gobierno, nosotros, los "utopistas", debemos ocuparnos del pan cotidiano. Y añade: es por medio del pan para todos que vencerá la revolución. Entiéndase "pan" como metonimia de "alimentos de todo tipo".


Vale. La consigna está clara: ¡PAN, LA REVOLUCIÓN NECESITA PAN! Pero ¿revolución? ¿Estamos hablando en serio? Son tantas las palabras que han sido vaciadas de significado que necesitaríamos un diccionario de tamaño considerable para reunirlas. Allí estaría, lamentablemete, la palabra "revolución". Usadas por todos y para todo. Admito mi parte de culpa pues la empleo de forma gratuita y feliz. Cariño, me voy un rato a hacer la revolución, no me esperes levantada. Y cosas así.


Aunque antes de que yo empezara a escribir y a hablar a la ligera, la pobre revolución ya estaba transnochada. Así lo expone Ducky Donald en un capítulo de "Vidas ejemplares" (El librovisor -La bola de cristal):






Para algunos, ha llegado a convertirse en un opción secundaria. En "Zona Temporalmente Autónoma", Hakim Bey defiende las ventajas de la Revuelta frente a las de la Revolución. Bey desconfía de las revoluciones porque, afirma, forman parte de una curva prevista o trayectoria consensuada: revolución, reacción, traición, fundación de un estado aún más fuerte y opresivo, la vuelta de la tortilla y el retorno de la historia una y otra vez a su más alta forma: el látigo en el rostro de la humanidad por siempre. Es preferible la revuelta, la liberación de un área (de tiempo, de espacio, de imaginación) y la autodisolución antes de que el Estado la aplaste. Revuelta sí, tan a menudo como sea posible.


Entiendo la desconfianza de Bey. Sin embargo, me gustaría creer que de revuelta en revuelta se puede llegar a consolidar la revolución. Tengo el defecto de buscar siempre soluciones de compromiso. 


Lo que está claro es que se opte por revolverse o revolucionarse, hará falta comer.


BIZCOCHO REVOLUCIONARIO


Se trata, en realidad, del bizcocho del yogur. Lo que pasa es que como lo  hice una tarde que habíamos quedado para hacer una pancarta, le cambié el nombre.






La versión de mi receta sigue las indicaciones de mi suegra. Vaya esta entrada por ella.


INGREDIENTES


4 huevos
1 yogur (será la cantidad de referencia)
2 de azúcar (es decir, dos yogures de azúcar, más o menos llenos del todo)
3 de harina
1 de aceite (¿hay que decir que de oliva?)
3 gaseosas (están junto a las harinas y las levaduras en los supermercados)


PREPARACIÓN


Se separan las yemas de las claras. Mi abuela lo hacía así: cascaba el huevo sobre una fuente grande y lo partía en dos con cuidado de que la yema quedara en uno de los trozos de la cáscara. Luego iba pasando la yema de una semicáscara a la otra semicáscara dejando que la clara fuera cayendo sobre la fuente.


Una vez que tenemos las claras de los cuatro huevos en la fuente, se baten con las varillas de la batidora hasta ponerlas a punto de nieve. Durante todo este proceso, cuando más se bata, mejor. Los ingredientes notan estas cosas, así que hay que batir con calma y cariño, a ser posible pensando en las personas que luego se comerán el bizcocho.


El resto de ingredientes hay que echarlos en el orden indicado, poco a poco y dejándolos caer sobre las varillas, que no dejarán de batir en ningún momento (bueno, si veis que la batidora echa humo, le dais un descanso). Esto es muy importante para el azúcar y las gaseosas, a no ser que se quiera un bizcocho peta zeta.


Se añade el azúcar. Se añaden las yemas. Se añade el yogur. Y se añade el aceite.




Vamos ahora con la harina y las gaseosas. Echamos primero un poco de harina. Luego los tres sobres de gaseosas correspondientes. Las gaseosas van siempre en parejas: dos sobres, cada uno de un color. En la caja indican el orden adecuado. Lo leemos para saber cuál es y echamos los tres que toquen primero. Incorporamos un poco más de harina. Luego los tres sobres de gaseosas que quedan. Y, por fin, el resto de la harina.


Seguimos batiendo y sonreímos al ver cómo la masa empieza a crecer ante nuestros ojos. Hasta puede que salga alguna burbujita. Pop.


El horno ya lo tendremos caliente. Yo lo pongo a 180º, más o menos. Vertemos la masa en nuestro recipiente para horno y lo ponemos en el centro del horno. El mío es de esos con ventilador. Tiene varias opciones pero me he acostumbrado a hornear siempre con el ventilador. Puede pasar que el bizcocho empiece a tostarse de más por arriba antes de estar hecho. No pasa nada. Para eso se inventó el papel vegetal. Si vemos que pasa esto, cubrimos el bizcocho con un hoja de este papel (se encuentra al lado del papel de aluminio en las tiendas) y seguimos cocinando el bizcocho.


Lo suyo para saber que está hecho es meter un cuchillo y si sale limpio, es que está.


VARIANTES


Si el yogur es natural, se puede echar a la masa, antes de meterla al horno, algunos frutos secos. Nueces, por ejemplo.


Si el yogur es de limón, se puede echar ralladura de ídem.


Y si el yogur es de coco, se puede echar coco rallado.


*  *  *


Y ahora, unos minutos de autobombo:


Esta semana, en la página facebook del blog, hemos tenido de todo: una viñeta de Luis y Luisa, A sus pies, escenas entrañables parando un desahucio, vídeos de Los Ramones...




Y no digo nada de mis chispeantes twitts. Entren y vean:


sábado, 4 de febrero de 2012

La receta de los sábados: Tortilla de acelgas con almendras

Cuando era pequeño, mis peores enemigos, descontados Darth Vader, los marcianos de "La guerra de los mundos" y los cylones (ver foto abajo), fueron las coles de bruselas, las acelgas y la ternera (que se me hacía bola). Darth Vader es un personaje con el que te acabas reconciliando, mucho más que con Anakyn, dónde va a parar. Los cylones, vistos tras el paso del tiempo, no dan ni chispa de rabia. Los marcianos de "La guerra de los mundos" creo que todavía me dan miedo, así que no pienso en ellos. Lo mismo me pasa con las coles de Bruselas. Por si acaso, no las incluyo en mi dieta. Con la carne de ternera sigo teniendo mis más y mis menos. Si se trata de escalopines al cabrales, me los como por docenas. Pero si es ternera guisada, exijo un mínimo de calidad. Si es, por ejemplo, añojo 1ºB, paso. La carne de ternera tiene también su poco de metáfora del paso del tiempo. Cuando era pequeño, se me hacía bola. Ahora que ya no lo soy, se me quedan hebras de carne entre los huecos de la muela de cerámica (creo) que me puso el dentista a cambio de los ahorros de toda mi vida. Con las acelgas, protagonistas de este post, me ha pasado lo mismo que con Darth Vader: hemos acabado por reconciliarnos.




TORTILLA DE ACELGAS CON ALMENDRAS


Mi idea era hacer la tortilla con espinacas pero cuando fui al mercao no había. Así que, la hice con acelgas. Me da que sale igual de buena sea con acelgas o con espinacas. Tampoco tenía previsto echarle las almendras. Pero pensé que una tortilla de acelgas pelada y mondada quedaba algo sosa. Imité a mi madre (ver "La receta de los sábados" de la semana pasada"), abrí el armario, vi lo que tenía y decidí que las almendras quedarían bien.


INGREDIENTES


Un manojo de acelgas
Tres o cuatro dientes de ajo
Un puñaico de almendras (de las que van cortadas en cuadraditos, en la sección de repostería de los supermercados)
Cuatro huevos
Sal


Perdonad que no sea más preciso con las cantidades pero me gusta ser sincero y yo, a veces, cocino así, por manojos y puñados. La tortilla la hago con el manojo de acelgas que me venden en el mercado bien sujeto con una goma elástica. Que son pocas, echo tres huevos. Que son muchas, echo cinco. Y respecto a las almendras, la cantidad irá en el gusto. Si queréis que queden solo en el detalle, echad pocas. Que os gustan mucho, echad muchas. Es fácil.


Respecto a las pencas (dice la RAE: Nervio principal y pecíolo de las hojas de ciertas plantas, como la acelga, el cardo, la lechuga, etc.), las quito. Suelo dejarlas guardadas para hacer algo con ellas. Al cabo de cuatro o cinco días, las tiro. Meecedes dice que fritas con tempura están buenas. No sé, creo que están sobrevaloradas (las pencas, no la tempura que es la muestra de que todavía queda vida inteligente en le Tierra)


PREPARACIÓN


Se cuecen las acelgas a lo Simone Ortega: Se pican las acelgas y se lavan con agua fría. Se ponen en una olla con agua fría y sal y se dejan cocer. Cuando rompe el hervor, se dejan unos 20 minutos más o menos (según sean de tiernas) destapadas. Se escurren bien y, si hiciese falta, en la tabla de la carne se vuelve a picar. (A veces, con 15 minutos es suficiente)


Se trocea el ajo en trozos muy pequeñitos. Se echan a freír junto con las almendras. Hay que prestar atención porque se queman en un visto y no visto. Cuando esté todo bien tostadito, se saca del fuego.


En ese mismo aceite, se echan las acelgas ya hervidas y se rehogan un poco. Luego se añaden los ajos y las almendras y se mezcla todo bien. Incorporamos los huevos batidos (con su cantidad de sal correspondiente). Hay que levantar un poco las acelgas para que el huevo llegue sin problemas al fondo de la sartén.


Hacemos la tortilla por un lado y luego ponemos en juego todo nuestro prestigio en la cocina dándole la vuelta con un plato. Para esto último, hay que aprovechar el momento en que alguien pase por la cocina. Entonces, se llama su atención con alguna pregunta, la que sea, y procuramos que nos vea mientras, como el que no quiere la cosa, damos la vuelta a la tortilla. Estas cosas, compartidas molan más.


Se acaba de hacer la tortilla por el otro lado. Y, hala, a comer.


Dentro de dos semanas, una tortilla para niños y niñas.


PD: Me daba más miedo el musical de "La guerra de los mundos" que la peli.





sábado, 28 de enero de 2012

La receta de los sábados: Lentejas con txistorra

Nunca os he engañado: yo esto lo hago por la pasta, como Faemino y Cansado. Por la pasta y para dominar el mundo. Pero un nuevo objetivo se me ha metido entre ceja y ceja. He hecho todo lo posible por quitarlo de ahí, me afea un poco, y no ha habido forma. Así que, hala, al lío del todo. Este nuevo objetivo es el ranking de madresfera.com. Ya hablé del tema. Para multiplicar por tres (o por mil) las visitas del blog, he creado una nueva sección: La receta de los sábados. Cuando llegue el viernes por la noche y esté hecho polvo, me maldeciré a viva voz por haberlo hecho, soy así. Otra vez cito a Faemino y Cansado: Y dicen que esto es fácil... Una mierda así de alta.






En vistas a alcanzar el número 1 en madresfera, nada de medias tintas, también estoy currándomelo (acentuar las palabras polisílabas me confunde) a tope en Twitter y en la página del blog en facebook. ¿Cómo? ¿Que todavía no sois followers ni fans? Qué disgusto me dais. No doy crédito, con lo sencillo que es hacer un click. Además, hay contenido inédito en el blog, de verdad. La sección "A sus pies", fotos molonas (hechas por moi), reflexiones sobre mi nuevo libro, twitts ingeniosísimos y de rabiosa actualidad... Anda, dadme una alegría, y pinchad en "seguid" o en "me gusta" (barra lateral derecha, arriba del todo).






Como estoy desatado, he puesto un botoncito al final de la entrada, junto a los que hay para compartir en Facebook o Twitter, que sirve para enviar la entrada a meneame.net. Se lee "anádeme" y si pasas el ratón por encima se convierte en "menéame". Venga, a menear se ha dicho.


Y ahora, la receta.


Cuando pienso en la cocina como actividad, me imagino a mi madre en uno de los extremos y a mí en el opuesto. Ella cocina improvisando y dejándose llevar por la intuición. Abre el frigo, mira lo que tiene, junta varias cosas y le sale un plato de rechupete. Yo, al menos hasta hace poco, cocinaba siguiendo al pie de la letra la receta de Simone Ortega o Karlos Arguiñano. Les debo tanto. Pero, a fuerza de cocinar día tras día uno se aburre. Y los hijos no siempre quieren las recetas tal y como aparecen en el libro. Así que, he ido ajustando platos a nuestros gustos y posibilidades. Con esto no quiero decir que las recetas que aquí ponga sean originales. La originalidad es un valor que no me preocupa. Lo único que digo es que juraría que no las he leído en ningún recetario.


Ahora sí, la receta.


LENTEJAS CON TXISTORRA


INGREDIENTES (para cuatro personas, dos adultos y dos niños)


1 bote grande de lentejas
1 patata 
1 zanahoria
1 tomate
1 cebolla
2-3 dientes de ajo
2-3 hojas de laurel
Pimentón
250 g (más o menos) de Txistorra


PREPARACIÓN


Sí, es cierto, las lentejas salen mejor si las pones a remojo la noche antes. Pero es que se me olvida siempre. Así que, recurro a las de bote.


Se corta la txistorra en trozos de 3 ó 4 cm y se pasa por el aceite. Yo tengo que comprarla en el Mercadona porque no la encuentro en otro sitio. En Murcia tenemos algo parecido y lo llamamos longaniza. En Albacete lo llaman guarra. Los manchegos, ya se sabe, son así.


En el mismo aceite por el que hemos pasado la txistorra, se hace un sofrito con los ajos, la cebolla y el tomate. La cebolla y el tomate se cortan en cuadraditos muy pequeños. Esto se llama brunoise y si se pronuncia en correcto francés, el plato gana mucho glamour. 


Cuando el sofrito esté listo, se incorpora la zanahoria y la patata, también en brunoise. Se le da un par de vueltas, se ponen las hojas de laurel, se echa el bote de lentejas (después de pelear un buen rato para que las malditas salgan del mismo), se echa un poquito de agua y se deja cocer hasta que la patata y la zanahoria estén listas (un cuarto de hora o así).


La txistorra ya lleva pimentón, así que solo si os gusta mucho, se echa un poco más. Yo, a veces, lo echo sobre el sofrito y otras cuando echo las patatas y las zanahorias.


Lo suyo es hacer y servir. Esto no puedo hacerlo porque tengo que dejarme la comida lista antes de ir al cole a por las criaturas. Lo que hago es sacar un poco de caldo y dejarlo guardado en un cazo, así no se lo chupa todo la comida.


Acordaos también de la sal, al gusto.